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Adolfo Taylhardat

Almagro

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En estos días se ha hablado mucho de Luis Almagro, el Secretario General de la OEA, contra quien el ilegítimo ha desencadenado de manera irracional sus berrinches.

Al parecer la tirria del ilegítimo estalló cuando el recién designado SGOEA se reunió con el líder opositor venezolano Henrique Capriles. A partir de ese momento los ataques de Maduro contra Almagro fueron multiplicándose y subiendo de volumen y agresividad.

A diferencia de su predecesor, Insulsa, a quien llamaban “insulso” por su pasividad y actitud timorata, Almagro ha asumido un papel activo, sobre todo en lo que tiene que ver con Venezuela.

Cuando Almagro anunció que ya tenía fijada en su agenda una fecha para recibir la solicitud de la oposición venezolana para la activación de la Carta Democrática Interamericana, al ilegítimo le dio un patatús. Lo más sencillo que le lanzó a Almagro fue la acusación de traidor. “Es un traidor hace tiempo”, “Yo se lo dije a Mujica en su momento”.

Cabe preguntar ¿traidor a quién? si prácticamente durante todo el mandato del presidente José Mujica se desempeñó como su Ministro de Relaciones Exteriores y recibió su reconocimiento por la impecable gestión cumplida.

"A ese señor ni lo ignoro. Almagro ríndete. Almagro es un traidor hace tiempo. Algún día contaré su historia. Se lo dije a 'Pepe' Mujica en su momento. Fue una jugada maestra que hicieron los gringos, la CIA, con un agente… Almagro. Yo sé todo. Lo conozco muy bien. Sé su secreto. Te secarás Almagro. Estás seco". Estas fueron algunas de las expresiones del ilegítimo durante una de sus consabidas cadenas de radio y televisión.

Evidentemente ninguna de las diatribas de Maduro ha tenido eco. Por el contrario, el propio expresidente Mujica ha hecho pública su confianza en el SGOEA.

Ante tales acusaciones y ofensas, Luis Almagro no tuvo otra alternativa que despojarse temporalmente de su investidura para responder a las calumnias y los agravios que le dedicó el ilegítimo.

En una inusitada carta, en un lenguaje inusual, pero categórico y adecuado para las circunstancias, Almagro se dirige a Maduro en el mismo tono que éste empleó contra aquel.

“No soy traidor. No soy traidor ni de ideas ni de principios”… “pero tu si lo eres. Presidente, tu traicionas a tu pueblo y tu supuesta ideología, con tus diatribas sin contenido, eres traidor de la ética de la política”. “No soy agente de la CIA y tu mentira, aunque repetida mil veces, nunca será verdad”.

Almagro le exigió al presidente de Venezuela que no obstaculice la realización del referéndum revocatorio “so pena de convertirse en un dictadorzuelo más como los tantos que ha habido en el continente”.

La reacción del ilegítimo no ha sorprendido a nadie: “La basura y traidor del Secretario General de la OEA y el Jefe del Comando Sur estuvieron reunidos durante tres horas. Sé lo de lo que hablaron, tienen una obsesión con Venezuela”.

Si de obsesión se trata habría que ver quién es el que está obsesionado con supuestos planes de invasión de los Estados Unidos, de una presunta conspiración del ex presidente Uribe en complicidad con la “burguesía venezolana, de una supuesta guerra económica que libra el sector privado para arruinar la economía nacional, de supuestos intentos de magnicidio contra su persona. Llevamos 16 años escuchando esas ridiculeces que nadie ha creído pero que subsisten en la mente enferma y trastornada de quien en mala hora rige los destinos del país y lo conduce hacia el despeñadero.

Felizmente, nadie, ningún gobierno se ha distanciado, ni de palabra ni de hecho, de Luis Almagro por lo que ha dicho. Esto puede interpretarse como un buen signo. Podría ser un punto de partida para emprender una política de aislamiento hacia el ilegítimo y su régimen. Los gobiernos de la región, conscientes de la situación explosiva que está presente en Venezuela han iniciado una campaña a favor del diálogo. Esto a su vez podría interpretarse como un esfuerzo para agotar el recurso a una salida pacífica de la tragedia venezolana, para, una vez constatado ese esfuerzo porque aquí no hay diálogo posible, asumir una posición común que obligue al ilegítimo y su combo a escuchar y respetar el grito de todos los venezolanos que exige su salida del gobierno antes de que se desencadene una tragedia de incalculables dimensiones