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Rafael Bello

Acaso Venezuela no tiene dolientes

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En todo el ámbito del territorio nacional hay voces que se levantan en defensa de lo que es propio a los venezolanos: la libertad. Por eso la violencia criminal contra la protesta democrática deja cientos de muertos, lo que no hace retroceder a un pueblo valiente y con soberana fe, que no se amilana ante lo que vive con la fortaleza de sus convicciones democráticas. Son las voces de un pueblo que asume la defensa de sus valores democráticos con el coraje de su juventud estudiantil y la actitud valiente de la mujer venezolana.

 Venezuela es una nación soberana que hizo suya para siempre la independencia y que no sucumbe ante la ambición totalitaria. En esa actitud soberana levanta su tricolor nacional siete estrellas de gloria. Así, con la virtud del ciudadano libre en ejemplo supremo de sus jóvenes que, en la actitud de lucha consecuente y democrática, vencen la oscuridad con la lucidez y templanza de su conciencia democrática.

Es en este tiempo de serias dificultades en la que esta nación se encuentra que emerge la afirmación democrática de sus diversos sectores en la constancia de su capacidad de resistencia en la defensa de la libertad y la democracia. Es una lucha donde emerge la defensa de los postulados que están muy presentes de las grandes jornadas de un pueblo en la calle, abriéndose paso contra la tiranía hace más de medio siglo. Está presente ese pueblo que no tiene miedo ante el odio dictatorial de este tiempo que saquea fondos públicos y enajena el patrimonio nacional.

La lucha democrática va en pos de grandes jornadas donde la civilidad deja constancia en sus acciones diversas en la defensa del derecho a la vida. Es la expresión manifiesta del sentimiento de libertad que vibra en el venezolano que no sucumbe ante la tiranía. Por eso lucha, está en la calle y hay dolientes que se levantan cada mañana con la fe de la libertad en el alma.

En esta lucha democrática somos millones los venezolanos que rechazamos todo cuanto es adverso al sentimiento de la nación. Por eso está activa y se consolida la llama del rechazo a un régimen que muestra la iniquidad y perversidad en sus ejecutorias. No queda punto en el país donde no se haga presente una actitud de defensa del derecho superior de los ciudadanos a la soberanía y la paz. Ese sentimiento venezolano, arraigado y vibrante en sus ciudadanos, es la identidad nacional, por lo que no hay nada que pueda mediatizarlo o suprimirlo. No hay nada que pueda destruir la razón existencial de una nación libre y soberana como Venezuela.

Ante este cuadro patético de quiebra institucional, de abusos persistentes, destrucción del aparato productivo nacional y enajenación de bienes nacionales, la calle llama a la libertad y nos convoca la dignidad nacional. Es la acción directa del hombre y la mujer de esta nación, en actitud consecuente, activa y decidida de la causa profunda de lucha por la identidad y la libertad de la patria. Venezuela tiene dolientes. Y tanto es así que ni tanques ni cañones pueden cambiar el signo de la historia republicana.

Venezuela es una nación soberana, libre e independiente, que no acepta tutelaje en el tiempo de nadie. Son los ciudadanos que no se arredran ante la inaudita actitud de los apátridas, envalentonados con el poder que envanece, pervierte y subyace entre la opulencia de las miserables pasiones que dejan patentizada la auténtica manera de ser de la miseria humana del poder abyecto.

El venezolano es militante de los derechos del hombre libre, lucha por la libertad y la democracia, que son valores supremos de la dignidad humana.

 

Es auténtico: Rafael Bello

 

bello.rafael@yahoo.es