• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Pedro Llorens

Abundio, el que corría solo y llegó segundo

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La población de Cuba vive del cuento, del rumor y del chisme, para no perecer de ignorancia por causa de la desinformación oficial… y esas tres vertientes de la comunicación local confluyen en unas peñas de barrio, donde todo lo que se diga es susceptible de que sea verdad mientras no proceda del aparato informativo gubernamental, en especial del Granma…

En esas peñas surgieron ásperos chistes a expensas de visitantes intrusos, desde los venezolanos de los sesenta, cada uno con su apodo (al presidente de la Junta Patriótica, Fabricio Ojeda, lo llamaban “teniente Hilton”, antes de que el hotel se convirtiera en Habana Libre), pasando por los indeseables soviéticos y los despreciados “angolanos” (angoleños), hasta los bolivarianos de ahora, con Corazón de mi Patria a la cabeza…

Hay un cuento que ya es clásico, surgido de una peña habanera y regado por toda la isla, según el cual Fidel afirmaba que solo podría creer en Dios si le hacía un milagro, y el día en que se le apareció Corazón de mi Patria y le dijo “Tu boca sea la medida”, gritó: “¡Milagro, creo en Dios!...” y no era para menos: le puso a la orden un territorio casi diez veces mayor que el suyo y el subsuelo negro de toda su geografía, le ofreció triangular con Cuba las importaciones que realizara su gobierno y emplear en Venezuela el excedente de funcionarios cubanos, todo eso y mucho más a cambio del secreto del “caballo” para eternizarse en el poder. 

A Bigotón se le conoce en las peñas como Abundio, el que en una carrera en la que corría solo, llegó de segundo, en referencia al resultado de las elecciones pasadas en las que competía con ventaja y, sin embargo, tuvo que ser ayudado por el árbitro electoral para ser proclamado… y no cesan las alusiones a su caminar de ganso ni los calificativos de papafrita, alcornoque, gaznápiro, pingüino… entre otros relacionados a su condición de necio convencido de que sus opiniones son de sabio, como cultiparlista y asnopomposo… auténtico batido de estulticia con ignorancia, pirao como una cabra… con cerebro de pequeña cilindrada que lo mantiene más zumbado que sonaja de indio.

El mismo día del milagro profano de Corazón de mi Patria que Fidel atribuyó a Dios, la nación venezolana perdió el timón, la ruta, la autonomía, el destino y dejó de ser la patria de todos para convertirse en madre putativa de gobernantes chulos y de toda clase de aventureros, oportunistas… hasta terminar convertido en el país paria, arruinado y quebrado que estamos padeciendo.