• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Elizabeth Fuentes

Amor con amor se paga

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

No es por nada, pero eso del Día del Amor y la Lealtad a Chávez a mí me suena full gay. Y aclaro que soy una abogada de los derechos de todos los seres humanos, que me importa un bledo cómo hacen el amor y por dónde, que defiendo a capa y espada que cada quien haga con su cuerpo lo que le da la gana y que tengo amigos y amigas de todas las tendencias sexuales –que es como se dice en este siglo, señor Maduro–, y a muchos les tengo una envidia espantosa por la pareja que se gastan o el buen gusto a la hora de vestirse (deben estar alarmados ante aquella franela sin sostén con la que se fue de shopping la fiscal a las tiendas en París). En fin, quede claro que mi afirmación no tiene nada de discriminativa y va dirigida a desnudar lo que considero una pésima estrategia de los muy bien pagados asesores del gobierno.

Sin que suene a autopromoción, durante la conversación que sostuve con Boris Izaguirre para realizar el libro A mi manera (que me encargó el amado Simón Alberto Consalvi, editado por El Nacional, de venta en todas las librerías y hasta en Amazon, libro que todos deberían adquirir para reírse como locos leyendo la descripción de Boris sobre el funeral de Hugo, fin de la publicidad), en una de esas le pregunté por qué los heterosexuales no tenían su Día del Orgullo, igual que los gay. A lo que Boris, sin pensarlo un segundo, me respondió:

—Porque el Día del Orgullo Heterosexual es todos los días…

Y claro, a partir de allí saqué algunas conclusiones facilitas:

1)                Que si hay un Día del Amor a Chávez, pues el Día del Odio al Chavismo, Maduro, Giordani, Cabello y el resto de la banda deben ser los otros 364 días del año.

2)                Que el señor Maduro debe tener la autoestima más baja que los índices de construcción de viviendas, porque el día más importante para su ¿gobierno?, cuando se ve amenazado con un plebiscito popular, lo único que se le ocurre es borrarse y esconderse detrás del verdadero responsable de su (y nuestra) desgracia, como si los chavistas radicales fueran unos idiotas a los que debe recordarles su amor por Hugo, que es básicamente lo único que les queda.

3)                Que a estas alturas deberían ampliar la oferta, porque amor con amor se paga. Que cojan ejemplo de los gay y lesbianas que desfilaron, irrumpieron y escandalizaron, en una lucha constante para alcanzar igualdad jurídica. Hasta que lograron que, en algunos países civilizados, ya se puedan casar sin rollos, adoptar hijos, heredar de su pareja y salir tomados de la mano sin que nadie se moleste por eso. Lo que, si trasladamos al universo chavista, significa que los amantes de Chávez deberían recibir algo más consistente a cambio de su amor por Chávez, porque hasta ahora solamente se traducirá en que otro se convierta en alcalde de Mucujepe o Vargas y ellos queden igual que antes. Entonces que negocien su cosa, que es lo único que han aprendido a hacer los cabecillas del chavismo: “¿Cuánto hay pa’ eso? ¿Una cachucha, un kit de sanduchito y ron?”. “Naaa. Mi amor y lealtad a Chávez es inmenso y vale mucho más…”. Y arranquen a exigir seguridad, alimentos, salud, que baje la inflación, que construyan escuelas… en fin, que Maduro les regrese pruebas de amor concretas, que, a mi modo de ver, es lo que define al verdadero amor, porque eso de andar enamorado solo es muy triste.

Quizás algún asesor serio podría considerar que eso de inventarse el Día del Amor y la Lealtad a Chávez pueda funcionar en los sectores menos ilustrados de la población (ojo, no me refiero al tren ministerial) y generar una buena respuesta emocional frente a los centros de votación. Entonces, frente al susto que se esperan el 8D, los chavistas deberían ir inventando también la Noche del Odio a Capriles –Jaua solito podría encargarse del operativo quemando cuachos–, y mientras esperan los resultados, entregar la Condecoración Luisa Ortega Díaz para quienes hayan sido los más leales a Hugo por más tiempo.

Eso sí: de lo poquito que conozco sobre el tema de marketing político, el señor Maduro no debería utilizar más la palabra “pelucones” y mucho menos en una misma oración con el Día del Amor a Hugo. A menos que las encuestas estén señalando que la comunidad gay en Venezuela es más grande de lo que pensábamos…