• Caracas (Venezuela)

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Marianella Salazar

Bajo observación militar

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La legitimidad de Maduro está en entredicho por partida doble, no sólo por la “sensación” de fraude que más de la mitad del país siente con los resultados del 14 de abril, sino por su nacionalidad. Si Maduro nació en Colombia o en cualquier otro país no puede ser presidente de la República, ni comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. En la Fuerza Armada hay grupos que no están dispuestos a pasar la página, porque su misión es hacer cumplir la Constitución y están dispuestos a exigirle la renuncia.

Desde que Maduro era canciller se ha fraguado la entrega del territorio Esequibo, y en ejercicio de la Presidencia ha sido muy permisivo en los actos de despojo de Guyana, que comprometen la zona en reclamación y la fachada atlántica de Delta Amacuro. Es una violación de nuestra soberanía.

En la Fuerza Armada vienen analizando la entrega del país, en primer lugar a Cuba, parte a Guyana y una situación similar está planteada frente a Colombia por la disputa con el golfo de Venezuela. El comportamiento de Maduro es observado en el nuevo Alto Mando Militar, que está bajo la dirección del mayor general Wilmer Barrientos, ministro del Despacho de la Presidencia.

El entreguismo con los cubanos es repudiado en la Fuerza Armada, sin embargo, Maduro consulta todos los actos de gobierno con Raúl Castro y José Vicente Rangel. Según nuestras fuentes, hace dos semanas, aproximadamente, los cubanos habían ordenado mover al general Miguel Rodríguez Torres del Ministerio del Poder Popular para el Interior, Justicia y Paz para designar a José Vicente Rangel Ávalos –hijo de JVR–, con la excusa de que no se podía tener al frente de ese despacho una ficha incondicional de Diosdado Cabello, a quien los cubanos consideran como el principal y verdadero enemigo de Nicolás Maduro, y al que pretenden sacar de la presidencia de la Asamblea Nacional en enero, cuando sea renovada la nueva directiva. La movida de mata fue detenida por el mayor general Barrientos y el Alto Mando Militar. ¡Por ahora!

 

Con las manos atadas. Todos le temían a Chávez en la Fuerza Armada y tenían que tragarse la presencia cubana, pero a Maduro lo mantienen a raya. Lo consideran una caricatura, pero es su vulnerabilidad e incapacidad manifiesta para afrontar los graves problemas que atraviesa el país lo que ha provocado que no le guarden respeto. Los nuevos generales que comandan las guarniciones en los estados, por ejemplo, aunque chavistas, son anticubanos, tienen instrucciones precisas, especialmente en Zulia y Táchira, de combatir el tráfico de drogas. En esos dos estados, la guerrilla colombiana, en convivencia con el narcotráfico, ya no puede actuar libremente como en épocas de Chávez, pues sus campamentos han sido destruidos y los militares subalternos que no acaten la nueva línea están siendo sustituidos y hasta detenidos, lo que incomoda sobremanera a mucha gente en el gobierno de Maduro.

 

Tic tac

Desalojo. La ministra de la Defensa, Carmen Meléndez, hace dos semanas tuvo que pedir ayuda a la Fuerza Armada para sacar de la residencia que le correspondía en Fuerte Tiuna al antiguo titular, almirante en jefe Diego Molero, a quien se le ordenó desocupar la casa. Tuvieron que mandarle seis camiones militares para mudarlo a la fuerza. Barrientos tuvo que dar la orden.

Sabotaje eléctrico. Fueron retirados los vertederos de basura al lado de la línea de transmisión La Horqueta-La Arenosa para espantar a los zamuros que provocaron la colocación de la malla, cuyo diseño no guardó las distancias mínimas de seguridad y cedió por las inclemencias del tiempo, lo que provocó el apagón nacional del pasado 3 de septiembre… tic tac.