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Alberto Quirós Corradi

Los intocables

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Por muy poca preparación política y cultural que tenga Maduro para ejercer, efectivamente, la presidencia hay fracasos de gestión tan evidentes que es imposible que él no reconozca, con solo leer informes oficiales y opiniones de verdaderos expertos para que le entren por los poros las señales de la corrupción y de la ineficiencia que han tolerado y, hasta promovido, algunos de sus más altos funcionarios.

Maduro se ha referido a Sidor como si su privatización parcial hubiese sido un fracaso y la actual estatizada un éxito. ¿Él no sabe que Sidor bajo la gerencia privada batió los récords de producción de acero, pagaba buenos salarios, negoció y pagó contratos colectivos, excepto el último que era inviable y que Chávez asumió irresponsablemente solo para no cumplirlo una vez estatizada la empresa? Los trabajadores y jubilados tenían acciones tipo B que, en ocasiones, les daban más dinero de lo que representaban sus sueldos y jubilaciones.

Hoy el personal se ha duplicado y produce menos de la mitad de la producción “privada”. El Estado ya no recibe impuestos de la empresa, por el contrario, tiene que cubrirle las perdidas. Hay corrupción en la distribución de lo poco que se produce. Los accionista tipo “B” no han recibido un solo centavo y hay un largo etcétera de irregularidades.

Otro caso es Pdvsa. Bajo la dirección de Ramírez se perdieron 800.000 barriles diarios de producción de la antigua Pdvsa. Está endeudada hasta los tuétanos, pasó de 5.000 millones de dólares a más de 150.000 millones de dólares mal contados. Hay casos de corrupción demostrados y demostrables. Falta de mantenimiento. Accidentes terribles como el de Amuay. Muertes frecuentes de trabajadores. Mentiras constantes sobre su producción, planes de desarrollo futuro (ninguno se ha cumplido). Nuevas refinerías (ninguna construida y las existentes están en grado deplorable). Confiscaciones de empresas sin cumplir con el debido proceso y la justa compensación y un sinfín de irregularidades.

Por último, la economía y su manejo desacertado, que Maduro heredó y en vez de corregir lo que ha hecho es hundirla con mayor rapidez que su “padre”. Este año hemos sufrido desabastecimiento, caída en el crecimiento y altísima inflación. ¿Es que Maduro no ve las colas que hacen los sufridos ciudadanos para conseguir un producto de la dieta diaria? ¿No sabe Maduro que los productos que se venden en Mercal y otros centros subsidiados son revendidos, dentro y fuera de Venezuela, por grandes y pequeños especuladores? ¿Tampoco sabe de la corrupción de la Guardia Nacional en la frontera con Colombia para permitir el contrabando de gasolina y que en las alcabalas de la misma guardia matraquean a los camioneros y a los pasajeros de autobuses que transitan por nuestras carreteras?

Entonces uno se pregunta qué extraño poder sobre el poder tienen Giordani, Merentes y Ramírez. Por qué Maduro, ante el peligro real de no terminar su período si las cosas siguen como van, no se decide y toma acciones valientes y cambia a esos intocables. ¿Por qué, en Guayana, sigue sustituyendo a presidentes de la CVG y de otras empresas con los mismos ignorantes? ¿Qué saben Giordani, Merentes y Ramírez sobre el origen y destino de divisas de la corrupción para seguir sentados como estatuas de cemento sobre sus cargos?

Señor Maduro, quien contempla la ineficiencia y la corrupción y no hace nada o es un tonto útil o tiene “rabo de paja”.

Pruébele al país que no le debe nada a nadie y cambie a ese trío de intocables.