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Alberto Quirós Corradi

La denuncia criminalizada

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Aunque “todavía” no se ha acusado penalmente a nadie, que sepamos, por pedirle la renuncia a Maduro, altos representantes del régimen han criticado abiertamente a los ciudadanos que se han atrevido a hacerlo. Uno de los argumentos es que solo Maduro tiene el derecho de tomar la decisión de renunciar o no. Por lo tanto, quienes se la pidan no tienen derecho de hacerlo. De esta acusación a criminalizar este atrevimiento hay solo un paso que, a este régimen, violador de la Constitución y de las leyes, no le costaría nada tomar. En otras latitudes, donde hay una democracia verdadera, solicitar la renuncia de un primer ministro, de un presidente y hasta de un rey es algo perfectamente normal. Si hay algún país donde pedirle la renuncia a su mandatario está más que justificado es Venezuela.

Analicemos la pequeña historia: 1. Chávez, antes de fallecer, escogió a dedo a su sucesor. En otros países hacer eso sería criticable y considerado un abuso de poder y una ventaja inaceptable sobre el ciudadano opositor. En Venezuela esto se aceptó como algo normal. Lo que no fue normal fue lo que vino después. 2. El TSJ aceptó que Chávez, enfermo y sin juramentarse, empezara un nuevo periodo como presidente en ejercicio, al considerar que un presidente reelecto no tenía que someterse a las formalidades que un presidente electo por primera vez tendría que cumplir. 3. Al fallecer Chávez se encargó Maduro de la presidencia. De haber sido Chávez considerado como presidente electo, que era lo constitucional, el cargo ha debido recaer en el presidente de la Asamblea Nacional. 4. El TSJ cometió el exabrupto de alegar la “continuidad administrativa” para abrogarse el derecho, que no tenía, de confirmar a Maduro y a todo el gabinete en el ejercicio de sus cargos, para el nuevo periodo. 5. El TSJ permitió que Maduro, como vicepresidente encargado de la presidencia, compitiera como candidato. 6. Realizadas las elecciones Maduro ganó por un estrecho margen que justificaba una auditoría completa de los resultados. Maduro aceptó esto y luego el régimen lo incumplió. 7. Durante el primer año de su mandato, la inflación aumentó y la escasez de alimentos de primera necesidad creció, así como la de otros rubros, por atraso en la asignación de divisas. 8. Aumentó la violación de los derechos humanos, al condenar las protestas populares y encarcelar y torturar estudiantes y a otros ciudadanos. 9. Maduro jamás comprobó que no tenía doble nacionalidad. 10. Maduro abusó de las cadenas televisivas no solo para comentar lo intrascendente sino también para interrumpir programas que criticaban al régimen. 11. Prometió una guerra contra la corrupción y ha ignorado denuncias hechas por sus propios compañeros de partido, como por ejemplo, la desaparición de más de 30.000 millones de dólares en las asignaciones de Cadivi a empresas de maletín y los casos de corrupción denunciados y documentados en Pdvsa, sin olvidarnos de los bolichicos que se enriquecieron con los proyectos del sector eléctrico.

Todo lo anterior y mucho más que se nos quedó en el tintero, como el increíble aumento de la deuda externa e interna, con los precios del petróleo a más de 100 dólares por barril, justifica que cualquier ciudadano se sienta con derecho de pedirle la renuncia a Maduro, como se sintieron con derecho de solicitarle un referendo revocatorio a Chávez.

 

PD: Me pareció un ataque a la unidad y una respuesta descortés e innecesaria la de Capriles a una compañera de la oposición, que se la ha jugado, dentro y fuera de Venezuela, como María Corina Machado que, además, está en la mira del régimen. Responder que “ni renuncia ni constituyente” a una declaración de María Corina, no fue solo un desatino político sino una falta de solidaridad personal con ella y con Leopoldo López que está preso y también aspira a una salida rápida y constitucional de Maduro.

Le reconozco a Henrique Capriles lo hecho hasta ahora, pero le recuerdo que en política una sola torpeza puede borrar muchos aciertos.