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Freddy Lepage

La madre de todas las guerras

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Un reciente sondeo de opinión de Keller y Asociados da cuenta de qué es lo que más preocupa a los venezolanos. Llama poderosamente la atención que temas que anteriormente no aparecían, o lo hacían con un porcentaje muy bajo, ahora cobran una relevancia particular. Es así como, en dicha encuesta, 80% de los entrevistados piensa que la delincuencia ha empeorado (el principal problema); 74% señala el alto costo de la vida; 70% hace lo propio con la corrupción; 65%, con el narcotráfico; 65%, con el desempleo; y 65%, con la economía.

Estos seis rubros causan la principal preocupación de la gente, al manifestar que todos ellos se han agudizado de manera exponencial durante la gestión de Maduro. Sabemos, por experiencia, que estos resultados serán considerados por el oficialismo como una arremetida más de los sectores opositores, enemigos jurados de la revolución bolivariana; sin embargo, son realidades que no se pueden ocultar por más piruetas que hagan los principales voceros de la cúpula gobernante.

Lo cierto es que, mientras más se empeñen en negar o distorsionar lo que les sucede diariamente a los ciudadanos, peor se pondrá la cosa. Hechos de la gravedad de lo ocurrido en Carúpano con el Cicpc y la reacción de un pueblo arrecho, cansado de tantos atropellos y mentiras, deben ser valorados como clarinadas de alerta sobre lo que pueda suceder en el futuro. Me temo que la paciencia popular se está agotando y, tarde o temprano, de no aplicarse los correctivos necesarios a tiempo, la rabia contenida les explotará en la cara a quienes se empeñan en no dar respuestas eficientes y oportunas a las dificultades presentes. El régimen no puede seguir actuando con la prepotencia y la impunidad que le ofrece el monopolio de la fuerza y el control absoluto de las instituciones.

A los asuntos estudiados en la referida investigación de campo de Keller, habría que agregar muchas otras circunstancias que complican, por demás, el delicado escenario nacional. El propio Banco Central de Venezuela destaca el agravamiento de la escasez y desabastecimiento de muchos productos de la dieta básica que no dan señales de vida por ningún lado, a no ser que sea en las mesas de los validos usufructuarios de los altos cargos gubernamentales, pero el resto de los mortales tiene que hacer de tripas corazón para llevar la comida a sus hogares. Ni hablar de otros productos de consumo diario.

De tal manera que el Gobierno, en lugar de estar inventando guerras, enemigos internos y externos, conspiraciones entre gallos y media noche, lo que tiene que hacer es enseriarse, agarrar el toro por los cachos a los efectos de afrontar la grave crisis presente; es decir, gobernar con seriedad a favor de toda la sociedad (priorizando, por supuesto, a los sectores más vulnerables de la población), sin exclusiones aberrantes que lo que hacen es dividir aún más al ya de por sí dividido pueblo venezolano.  

La madre de todas las batallas es ganarle la pelea a la inflación que tiene contra la pared a las familias, y convierte los salarios en insuficientes y viles; normalizar el mercado de divisas y dejarse de tantas improvisaciones y contradicciones que lo que hacen es empastelar más lo que ya, de suyo, es complicado; dejarse de pendejadas y luchar de verdad, verdad contra el narcotráfico, la corrupción, la inseguridad y la estulticia en la gestión pública; en fin, de gobernar en función del desarrollo.

Una pregunta, amigo lector, ¿usted considera que Maduro será capaz de hacer todo esto?; yo, no lo creo. Por eso hay que activarse (a pesar de los pesares) con todos los hierros para el reto del 8 de diciembre; no hay otra forma de lograr un cambio… ¿O sí?