• Caracas (Venezuela)

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Maritza Izaguirre

Participar y votar

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En otras oportunidades hemos comentado acerca de la importancia del gobierno local, donde realmente se juega la calidad y bienestar de la vida ciudadana; se trata de las comunidades, donde transcurre el día a día de lo cotidiano.

De allí la importancia de involucrarse y participar activamente en las próximas elecciones municipales, cuando tendremos la oportunidad de elegir, mediante voto directo y secreto, a quienes regirán nuestro destino en los próximos años.

Se juegan la calidad de los servicios públicos, la seguridad, el aseo urbano, el mantenimiento de parques, calles y aceras, mejoras en las ofertas educativas, culturales, recreativas y de salud, al promover actividades que dignifiquen y respeten al ciudadano común; sin descuidar aquellas tareas destinadas a fortalecer la actividad económica, estimulando la inversión y la creación de empleo y generando confianza y seguridad en el entorno. Actividades cuyo objeto final es mejorar la calidad y nivel de vida de la población afectada. 

Al ejercer este derecho, al participar en la elección directa de las autoridades locales, ratificaremos lo establecido en el marco constitucional y reafirmaremos la voluntad popular de conservar la autonomía, hoy en riesgo ante la intervención a veces abusiva del poder central, al restar competencias al cargo de autoridades de oposición elegidas por el voto popular, lo que limita el acceso a los recursos del situado constitucional, obstaculiza la gestión del gobierno local y dificulta las coordinaciones necesarias entre los organismos públicos centrales y las gobernaciones y municipios de signo contrario, impidiendo de esa manera el mejor cumplimiento de las tareas asignadas a esas instancias. 

Aspiramos, por lo tanto, a que la autoridad local recobre su mandato a fin de que pueda cumplir con sus responsabilidades y solucionar los problemas que confrontan las comunidades, con vocación de servicio, dispuestos al diálogo y a la concertación, respetando la diversidad, incluyendo y no rechazando al que piensa distinto.

Una votación masiva el 8 de diciembre demostrará que una mayoría quiere el cambio, que aspira a una vida mejor, en la cual la autoridad respete los principios constitucionales y nos asegure un mejor futuro. De allí que no podemos desperdiciar la oportunidad de demostrar nuestra voluntad por el cambio, el fin de la polarización y de la intolerancia. Por lo tanto, no a la abstención, sí a la participación y al voto por la construcción de un país mejor, que se construye con el trabajo y el esfuerzo de todos.

A votar sin temor. El voto es secreto.