• Caracas (Venezuela)

Omar Ávila

Al instante

El pasaje se comió el aumento

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A propósito de la entrada en vigencia del aumento salarial recién anunciado por el Ejecutivo, con el cual un trabajador va a cobrar –incluyendo los cesta tickets– 828 bolívares diarios, sigue siendo insuficiente considerando que ya la canasta básica familiar casi alcanza los 160.000 bolívares.

Ese monto, a duras penas, solo alcanza para cubrir una sexta parte de los requerimientos de una familia de cinco personas. A eso debemos agregarle el aumento del pasaje de transporte público, que hace que el sueldo sea imperceptible.

Aunque aún algunos venezolanos tengan alguna esperanza en este gobierno y aleguen que Maduro va a anunciar un dólar flotante cuyo precio será fijado por la oferta y la demanda, a mi juicio esto es sencillamente incompatible mientras el régimen insista en mantener este modelo fracasado. De todas maneras habrá que esperar a ver qué nueva barbaridad se les va a ocurrir y a qué terminarán llamando “dólar flotante”.

Digo esto porque para tener un dólar de libre convertibilidad hay que cambiar el modelo y eso no va a ocurrir. Esta es otra de las razones por las que la única opción que nos queda es cambiar el gobierno y por ello desde la Unidad vamos a transitar todas las vías democráticas para lograr ese cambio que la mayoría de los venezolanos está esperando.

Aun con esta crisis económica, política y social, es difícil que el gobierno consiga apoyo, mientras continúe violando la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Nicolás Maduro y su combo quieren que el país gire en torno a la crisis política y a la pelea de poderes, y no en la realidad que está padeciendo nuestro pueblo; por ello recurre a sentencias irregulares para tratar de tapar la falta de alimentos, medicinas, la falla en los servicios públicos y el grave problema de inseguridad.
El tiempo se les agota y no hay forma de que puedan esconder la debacle que ellos crearon y que sufrimos la mayoría de los venezolanos.

Queda claro que no quieren reconocer y aceptar con humildad sus errores y fracasos, siguen cometiendo fallas que van en perjuicio de la nación, y toman medidas como sacar oro de las reservas del Banco Central de Venezuela para mandarlo a Suiza, entregarle Guayana a los chinos y a trasnacionales y entonces vienen a decir que nuestra propuesta de la Ley de Producción Nacional es “entreguista”. ¡Qué cara e’ tablas son! Definitivamente, están como locos ante una alternativa como la nuestra, que presenta propuesta a nuestro pueblo, soluciones y caminos viables para poder salir de este foso en el que ellos nos metieron.

Mientras tanto, el gobierno ahora viene con la película de los 14 motores para rescatar la economía. Sin el combustible esencial, como lo es la confianza, ninguno de esos motores podrá encender. Confianza que depende del respeto a la propiedad privada, a las leyes, a los derechos humanos, a la separación de los poderes, entre otros. Esa seguridad viene dada también porque existan menos controles, que lo único que han logrado es descontrolar todo en la economía. En fin, más mercado y menos Estado. Que exista libertad económica para el progreso.

Con estas condiciones podríamos avanzar hacia el país que queremos, donde realmente haya esa soberanía alimentaria de la que tanto ha cacareado este régimen, pero que es inexistente, en fin hacia poder tener una economía fuerte en la que podamos gozar, en un futuro no muy lejano, ese país potencia que publicitaron tanto, pero que lamentablemente la realidad es que no es la patria que ofrecieron.

Para finalizar, quiero expresar mi optimismo en esta dura lucha que estamos dando los sectores democráticos e invitarlos a no caer en la desesperanza. A pensar y soñar en positivo, así como a aportar cada uno de nosotros nuestro granito de arena para poder construir esa Venezuela del futuro, donde desarrollemos esas ideas y proyectos para poder llevar a esta patria de Bolívar a ser un país de primer mundo.