• Caracas (Venezuela)

Omar Ávila

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Omar Ávila

Un país en terapia intensiva

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A propósito del Día del Médico que recién se “celebró” en Venezuela, llama poderosamente la atención la cantidad de galenos que se han ido del país, y es que según cifras de la Federación Venezolana de Médicos, más de la mitad ha abandonado su terruño en búsqueda de seguridad y mejoras en su calidad de vida en otras tierras.

Seguramente muchos jóvenes egresados de las distintas facultades de Medicina del país, jamás imaginaron tener que estudiar tantos años para terminar aplicando sus conocimientos en otras latitudes. Es lamentable que haya tanta fuga de cerebro del país; sin embargo, comprendo su situación, ya que se hace difícil ejercer la medicina en centros hospitalarios donde se trabaja con las uñas, donde no hay insumos para atender las emergencias y ni siquiera Atamel para calmar una simple dolencia de un enfermo.

En Venezuela no solamente tenemos problemas de índole económica, de escasez y desabastecimiento, de inseguridad, sino también la salud se encuentra en estado de coma por la falta de voluntad política y aplicación de medidas coherentes en esta materia.

Prueba de ello son las cuantiosas enfermedades de las que han sido víctimas muchos venezolanos, bien sea porque no se han tomado las medidas preventivas o porque simplemente el Estado no suministra los medicamentos para evitar los riesgos mortales.

Tal como denunciaron los médicos en su día, casi la mitad de los quirófanos están dañados, dos tercios de los hospitales presentan fallas en la dotación de equipos y medicinas, así como nueve de cada diez de los centros no cuentan con equipos de radiología en buen estado. Igualmente, 94% de los hospitales no cuenta con servicio de laboratorio clínico o presenta fallas en los reactivos, este mismo porcentaje de tomógrafos presentan fallas o simplemente ya no funcionan.

Debo recordar que este régimen en el año 2003 lanzó la Misión Barrio Adentro, con el objetivo de ofrecer servicio de atención primaria en zonas alejadas de los centros hospitalarios. La misma contaba con la participación de supuestos médicos cubanos y venezolanos. Pese a la cuantiosa inversión para tal programa social –el cual parecía un éxito– poco duró el encanto. A los escasos meses de su lanzamiento, varias de estas estructuras cerraron por no tener insumos para atender las necesidades de los venezolanos menos favorecidos económicamente hablando. ¿Esta es la soberanía de la que tanto habla el gobierno?

Igualmente me pregunto: ¿dónde están los derechos humanos de todos los enfermos?, ya que, por ejemplo, no se consiguen tratamientos para el VIH, el cáncer, diabetes, hipertensión, hipoglicemia, entre otras patologías. Todo esto me hace pensar que el “amor” que tanto pregona el gobierno al prójimo es otra más de sus artimañas políticas en víspera de elecciones. Lo que sí queda claro es que el país se encuentra en terapia intensiva.

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@omaravila2010