• Caracas (Venezuela)

Omar Ávila

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Omar Ávila

Entre desabastecimiento y colas te veas

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Los venezolanos ya tenemos más de un año con un desabastecimiento galopante, y pese que a veces aparece uno que otro artículo racionado y los ciudadanos pasan horas en largas colas para obtenerlo, en el interior del país se vive una situación crítica. En el estado Barinas, donde no hay leche de la regulada desde hace más de un mes, la situación se agudiza sin importarle al gobierno que niños, ancianos y mujeres embarazadas necesiten de ella para estar bien alimentados; lo más lamentable es que sufren este flagelos los seres más indefensos y necesitados.

Apartando este drama de la escasez, otra realidad del venezolano, es que el sueldo ya no alcanza ni para mantenerse una semana, según estudios, se requieren de casi seis salarios mínimos para tratar de medio vivir decentemente.

En Tinaquillo, estado Cojedes, no sólo están bajo amenaza de la falta de alimentos y medicinas, sino que ahora también la gasolina les es racionada, pudiendo alcanzar echar 3 bolívares de gasolina por carro particular, lo que equivale a medio tanque en la mayoría de los vehículos que usan los venezolanos. Por otro lado, en la mayoría de los estados escasea el combustible de 95 octanos y sólo se consigue la de 91. Ni hablar de la frontera en donde desde hace rato el precio dejó de ser el oficial, esto se une a que por primera vez en la historia compramos crudo.

En materia de salud la situación no es diferente, hay más de 7.200 casos de chikungunya y más de 52.000 de dengue según cifras oficiales; mientras por otro lado el gobierno monta un show de una comisión presidencial para la lucha contra el ébola y con un supuesto simulacro para el protocolo de esta enfermedad. ¿Quién les va a creer si ni siquiera tenemos acetaminofén? Y ya que tocamos el tema de la salud, no podemos dejar pasar el delicado estado en que se encuentra el ex alcalde de San Diego, Enzo Scarano,  a quien merece hacer un llamado de atención al gobierno, no vayan a esperar a que el caso se les complique aún más como les ocurrió con Simonovis y María Afiuni.

Igualmente hay que destacar el estado de insalubridad en que se encuentra Venezuela ocasionados por las constantes diatribas entre gobierno central, regional y municipal con la recolección de basura y desechos sólidos.

Mientras amenazan a unos, a quienes no exonero de culpas, otros campantes como si el problema no fuera con ellos, y esto es porque el gobierno se hace de la vista gorda cuando la suciedad se encuentra en territorio rojo rojito, más allá de todo esto, en el medio de la basura se encuentra un pueblo –los mismos que eligieron a los gobernantes para que solucionaran sus problemas-  quienes son los que padecen por los malos olores emanados de la basura, quienes luchan contra las plagas para evitar enfermarse, considerando que no hay medicinas, no hay centros de salud dotados y no hay disposición para la recolección de los desechos. Es un círculo vicioso donde el ciudadano común no tiene escapatoria. Como dice el viejo refrán: “Si no nos agarra el chingo, nos agarra el sin nariz”.

Por todos estos problemas tenemos que luchar contra la anarquía, la desidia, la falta de voluntad e interés político por hacer que los venezolanos y el país que tenemos sea verdaderamente una patria grande.