• Caracas (Venezuela)

Omar Ávila

Al instante

¿Venezuela somos esperanza?

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oavila1973@gmail.com

@omaravila2010   

 Observando las recientes propagandas multimillonarias que ha sacado en televisión el gobierno de Nicolás Maduro en contra del decreto de Obama hacia unos funcionarios del gobierno venezolano, esas donde manifiestan que Venezuela somos esperanza, me atrevo a decir que es cierto, que los que integramos esta gran nación tenemos la responsabilidad de seguir luchando para convertir esa ilusión en una realidad.

Todos deseamos que renazca la hermandad, la independencia de los poderes, el país productivo, seguro, lleno de oportunidades para sus jóvenes y todos los ciudadanos que habitamos en él.

Como dijo Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar, a sus empleados: “Yo estoy con la gente que no puede irse para ningún lado (…) este país tiene mucho más que ofrecer que cualquier país afuera, como persona que migra (…) aquí vamos a seguir remando en la dirección correcta (…) como venezolanos tenemos que ocuparnos, no ser indiferentes (…) porque los venezolanos tenemos derechos y tenemos deberes, cumplamos nuestros deberes y exijamos nuestros derechos. Si eso lo hacemos, Venezuela va a ser mejor, independientemente de cómo pensemos (…) Aquí hay futuro y Venezuela nos necesita a todos”.

Como ciudadano que ama a su país, comparto ciertas frases con Mendoza; tengo la esperanza de que podemos encontrarnos, reconciliarnos, ver esa luz a la final del túnel, que nos haga retomar los senderos de esa patria bonita, pujante. Que volvamos a ser venezolanos solidarios, ejemplares, honestos, trabajadores que siempre fuimos, ese país al que todos querían venir, en el que todos querían invertir, y que una absurda polarización logró arrebatarnos y convertirnos en uno de los peores para vivir por falta de seguridad y estabilidad político-económica.

Hoy en día esa división nuevamente la trae a la palestra el actual presidente; solo pretende dividirnos entre ricos y pobres creando un resentimiento entre ambos bandos, cuando, al final, todos somos venezolanos. Estoy seguro de que todos los que habitamos este hermoso país, hermanos de buena voluntad, de bien que somos la mayoría, no nos dejaremos hundir más en este desastre, en esta debacle en la que hoy nos encontramos metidos y que muchos, aunque no le ven salida, les quiero decir con mucha humildad, pero con firmeza, determinación y sobre todo convicción, que está en cada uno de nosotros poder lograr salir de ese atolladero, renacer entre las cenizas y volver a decir con orgullo: yo soy venezolano, pero sobre todo poder decirle en el futuro a nuestros hijos, a nuestros nietos, a esas generaciones que nos remplazarán, que lo logramos, que luchamos, que no nos quedamos cruzados de brazos y que mucho menos nos resignamos al retroceso, a la involución.

Sueño con una Venezuela donde haya seguridad, salud, educación, donde funcionen los servicios públicos, donde vuelva a haber oportunidades para todos por igual, sin discriminación de ningún tipo para poder adquirir una vivienda, un carro, sin anotarse en una larga lista que nunca llega y de paso a unos precios inaccesibles, inalcanzables para el ciudadano común; en fin, que la juventud tenga esa oportunidad de la que no goza hoy en día, que se acaben las colas, el no hay y el control del gobierno.

En definitiva, los invito a reconstruir esa Venezuela, que existió, que tuvimos y quizás no valoramos, pero que estoy seguro que podemos incluso mejorar. Entre todos podemos lograrlo, Venezuela y los venezolanos nos lo merecemos.