• Caracas (Venezuela)

Omar Ávila

Al instante

Maduro al mejor estilo de Fujimori

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El gobierno de Nicolás Maduro, con el visto bueno del apéndice presidencial –el Tribunal Supremo de Justicia– aprobó el presupuesto 2017 sin presentarlo ante la Asamblea Nacional, tal cual lo establecen los artículos 311 y 313 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Es decir, el presidente Maduro dispondrá de los recursos de la nación sin pasar por el filtro contralor del Parlamento, lo que no es más que un “Madurazo” contra la Asamblea.

Esta acción de Nicolás es una burla a la voluntad popular y pone al margen la Constitución y los estatutos democráticos que sustentan los organismos hemisféricos (OEA, Mercosur, Unasur, Celac) de los que Venezuela es signataria.

Las declaraciones del mandatario nacional acerca del presupuesto de la nación, así como la afirmación de que no habrá elecciones porque no son prioridad para el país, suman evidencias claras de que el gobierno venezolano no se está apegando a los valores democráticos ni a los convenios internacionales.

Salvaguardando las distancias y las realidades, estamos hablando de una acción equivalente al Fujimorazo, como fue denominada la disolución del Congreso y la intervención del Poder Judicial por vía de la fuerza que hizo el “dictador” Alberto Fujimori en Perú.

En Venezuela, el poder Público más legítimo que tiene el país es la Asamblea Nacional, porque es la que proviene de la más reciente elección donde votó 80% de los venezolanos. Por eso, esta flagrante usurpación de poderes tiene sus implicaciones y alcanzan dimensiones continentales. Desde el punto de vista internacional, Venezuela está en este momento ganándose su expulsión de Mercosur, o al menos una sanción por las acciones del gobierno, también está el riesgo de que se profundice la aplicación de la Carta Democrática de la OEA, y esto agravará el panorama económico y la ingobernabilidad en el país.

El neodespotismo no parece tener ninguna justificación ni razón de ser cuando lo que produce es una inflación descontrolada y empobrecedora que ya sobrepasa 500%, una contracción económica creciente que este año llega a 10% y un desempleo verdadero de cerca de 25%.

A estas alturas el gobierno debió haber informado cuáles son los supuestos macroeconómicos para el año que viene, cuál es la inflación estimada. Difícilmente la tendrá cuando no ha publicado la de este año, primera vez en la historia que pasa eso, y somos el único gobierno en el mundo que no informa al respecto.

Este es un régimen profundamente irresponsable, en el pasado han manejado alegremente los recursos y con esta decisión pregunto: ¿quién llevará el control de los créditos adicionales? ¿Dónde estará publicado el presupuesto? ¿Quién ejercerá las funciones de control?

Ya no se trata de otra violación de la Constitución –como lo han venido haciendo a lo largo de todos estos años– sino de la derogatoria de nuestra carta magna, al pretender que la Sala Constitucional sustituya las funciones de la AN. Con esto, el caos fiscal de 2017 está garantizado porque no habrá certeza presupuestaria. Al saltarse las leyes y controles, generan incertidumbre y desorden en la finanza pública. Esto contribuye a la corrupción y a la hiperinflación.

Para terminar de entender la gravedad de que un gobernante se arrogue a sí mismo el derecho de decidir unilateralmente qué se va gastar, y proceder a hacerlo negándose a rendirle cuentas al país y su Parlamento, es importante precisar que “impuestos” no son solamente los que se recaudan mediante el impuesto sobre la renta, el IVA y otros tributos y tarifas, sino también los impuestos inflacionarios, que son los que más castigan al pueblo y que se generan al imprimir dinero sin respaldo de manera descontrolada y sin la debida rendición de cuenta por parte del Ejecutivo ni del Banco Central.

 

http://visionvzla.blogspot.com/