• Caracas (Venezuela)

Omar Ávila

Al instante

Maduro en contra de la historia

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A propósito de la extensión del cierre de la frontera a otros municipios del estado Táchira y de la propuesta de varios voceros del oficialismo de aplicar la misma medida en otros estados fronterizos del país, debo comenzar diciendo que las economías libres se alimentan del tránsito de personas y del intercambio de bienes, capitales y tecnologías; en cambio, las economías controladas, necesitan aislarse e impedir desde el intercambio legítimo hasta el contrabando y “bachaqueo” de bienes para tratar de subsistir.

Voy a permitirme mencionar casos como el de Alemania, que se aisló construyendo el Muro de Berlín, o el de Cuba, que no le hizo falta muro porque es una isla y fue suficiente acabar con las embarcaciones. Para que se entienda mejor, en Cuba no existía nada que flotara y que tuviera motor porque se iba para Miami.

En el caso venezolano, el método para aislarnos “disimuladamente” es cerrar la frontera con Colombia.

Es propicia la ocasión para recordar que el Muro de Berlín se construyó no solo para evitar el éxodo de personas, sino también para evitar el “bachaqueo” de quienes compraban productos regulados en Berlín Oriental para revenderlos a precios de mercado en el oeste.

Han pasado más de cincuenta años de aquella división que llevó al régimen comunista a la quiebra económica, sin embargo, debo decir que estos incapaces que nos gobiernan o no aprendieron la lección o simplemente son ignorantes de lo que pregonan.

Hace algún tiempo, el cierre de fronteras significaba que la Fuerza Armada impedía o restringía temporalmente el paso de bienes y personas por los puntos de control; pero esta vez, "cerrar la frontera" significa no permitir el tránsito de ningún tipo a través de obstáculos en las vías y puentes fronterizos con barricadas y alambres de púas. ¡Algo nunca visto! Definitivamente, con este “socialismo revolucionario” uno no pierde la capacidad de asombro.

La mala noticia para el gobierno es que bachaqueros, pimpineros y demás contrabandistas, sean civiles o militares, tienen suficientes incentivos económicos como para cambiar e innovar la estrategia, en fin, seguirán sacando productos a Colombia por la vía que sea: aire, mar o tierra.

Una de las cosas contradictorias del régimen es que el “comandante supremo” siempre habló sobre la integración de los pueblos y nos metió en Mercosur, el Alba, Unasur, Petrocaribe, sumado a la cooperación Sur-Sur, entre otros, para que ahora venga su hijo, el heredero del trono, a cerrar fronteras y aislarnos cada vez más de nuestros vecinos y del mundo.

Quien sepa de historia y geografía bien sabe que ningún país ha progresado cerrando sus fronteras. Las naciones progresan abriéndolas al comercio, como lo hizo China, Chile o Brasil; o eliminándolas, como fue el caso de la Unión Europea.

Es lamentable ver hoy a nuestra Venezuela –Tierra de Gracia que abrió las puertas y les dio tantas oportunidades a inmigrantes europeos, americanos y asiáticos– exportando y deportando a emigrantes, luego que el mismo Chávez hiciera lo imposible por cedularlos.

Para finalizar debo decir que nuestra política exterior, al igual que el sistema electoral y la política económica, ha sido asumida como una guerra, con todo tipo de maniobras elaboradas hoy en día por Diosdado, Maduro y su combo de enchufados. 

A partir de las próximas elecciones parlamentarias del 6-D, toca entre otras cosas corregir este y otros entuertos, así como reinstitucionalizar al país y que nuestra política exterior obedezca a una política de Estado.

 

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@omaravila2010