• Caracas (Venezuela)

Omar Ávila

Al instante

Omar Ávila

Guerra por la supervivencia

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El país en un caos total y el gobierno pendiente del “supuesto” atentado a Diosdado Cabello y a Héctor Rodríguez, guion al que nos ha tenido acostumbrado este régimen desde que el difunto “Comandante Supremo” llegó al poder a finales del siglo pasado.

En su momento, Chávez denunció 52 “intentos” de magnicidio; igualmente vemos a su sucesor y acólitos seguir con el cuento que ni ellos se creen. Nicolás, en su primer año de gestión, manifestó que han descubierto 13 presuntos planes para acabar con su vida. Siguen con la misma fábula ya que el intelecto no les da para ingeniarse la manera de mantenerse en el poder con un patrón lastimero que sólo da risa.

Nuestra Venezuela echa un desastre y el gobierno en las nubes pendiente de comprar un tercer satélite y preparando desde ya otra novela de contenido bélico, una fulana guerra, que no pasa de ser más que una ofensiva mediática que en su mentira quizás terminen creyéndosela de tanto que la repiten. El pretexto a tanta ineptitud es que hay guerras de todo tipo: económicas, bacteriológicas, psicológicas y ahora la última es que también hay una “guerra” a los precios del petróleo; además de los engaños que nos quieren imponer, no sólo a través de la hegemonía comunicacional, de las propagandas, micros, mensajes, sino de las cadenas donde Maduro habla en promedio 30 minutos diarios.

Con tantas cosas que hay que hacer en esta patria para devolverle su grandeza, los ciudadanos perdemos el tiempo escuchando las falsas promesas de un gobierno perdedor, más de seis horas semanales en las eternas colas para poder obtener artículos de primera necesidad, trátese de alimentos, medicinas, gas doméstico, repuestos. Valiosos segundos de nuestras vidas la cual también se encuentra bajo amenaza por la violencia y el hampa desatada que al gobierno no le importa que desaparezca o se mantenga.

Por otro lado, continúan las protestas de los distintos sectores de la sociedad. En días pasados vimos a los motorizados trancar la autopista Francisco Fajardo para reclamar el mal estado en que se encuentra la vialidad; miembros de “colectivos” también obstruyeron el paso por la avenida Urdaneta, frente al Cicpc, donde consignaron una misiva a dicho organismo, esto motivado a los hechos ocurridos en Quinta Crespo. En Guayana reclamaron por la basura y el estado de insalubridad en que se encuentra esa dependencia, y así se repite la historia en el resto de los estados del país.

Mientras los venezolanos nos distraemos en los problemas que debe resolver el gobierno, encontramos también, que han pasado ocho meses desde las muertes de Bassil da Costa, Juancho Montoya, Alejandro Márquez y otras víctimas de la anarquía e impunidad política y los verdaderos responsables brillan por su ausencia. La inseguridad galopante nos respira en la nuca y las autoridades competentes bien gracias.

Los ciudadanos vivimos en una guerra constante, eso es verdad, pero en una guerra por la supervivencia. Luchando para conseguir las cosas, por preservar la vida, para evitar ser otro número más teñido de rojo. Aun con la fortuna de respirar en este país. Es por ello que vemos con asombro que más 300 personas han fallecido a manos del hampa solamente en Caracas en lo que va de mes.

El gobierno debería por primera vez tomarse este problema de la inseguridad en serio, dejarse de tanta fanfarronería, palabrerías y teatros; de usar la muerte como trapo rojo. Tan es así, que hasta afiche le sacaron al ex Diputado Serra en tiempo record. ¿Será que es más importante el show y el negocio, que buscarle una solución real, palpable, que se sienta a este flagelo que no nos deja vivir en sana paz?