• Caracas (Venezuela)

Omar Ávila

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Omar Ávila

¿Dignidad es acabar con un país?

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Hace 23 años amaneció de golpe. Varios comandantes se alzaron en armas para tratar de derrocar al presidente constitucional del momento, Carlos Andrés Pérez. Más allá de los motivos, fue un alzamiento netamente militar, y posteriormente el expresidente Chávez se montó en un discurso divisionista que nos ha hecho llegar a donde estamos hoy.

Debemos recordar que durante este hecho fallecieron funcionarios de distintos cuerpos policiales, militares de distintos rangos; igualmente  cayeron personas inocentes, estudiantes y niños, producto de balas perdidas disparadas por los insurgentes comandados por Hugo Chávez y muchos de los que hoy se encuentran ocupando altos cargos en el gobierno de turno.

Es increíble cómo este régimen pretende aprovecharse de su hegemonía comunicacional para tratar de cambiar y desvirtuar el acontecimiento nombrando esa fecha como “Día de la Dignidad Nacional”, cuando realmente fue un intento fallido de golpe de Estado. Al difunto poco le importó intentar penetrar a la fuerza, con una tanqueta, a la residencia presidencial, violando la Constitución y la voluntad de un pueblo que democráticamente dio su voto al candidato adeco.

También merece la pena recordar y destacar que, a pesar de un hecho tan grave como este, los responsables estuvieron presos con todas sus garantías y derechos establecidos en la carta magna. Los golpistas de 1992 recibieron visitas sin ningún tipo de restricciones, celdas cómodas y nunca sufrieron vejación, tortura, malos tratos, situaciones degradantes o represión de algún tipo, como hemos visto en estos últimos 15 años, cuando el régimen de Chávez y ahora de Maduro han privado de libertad injustamente a funcionarios policiales, alcaldes, dirigentes políticos y estudiantiles por el solo hecho de disentir de ciertas acciones tomadas por personas ineptas e incapaces que han llevado a más de 30 millones de venezolanos a un despeñadero.

Viendo la alocución del primer mandatario nacional acerca del 4 de febrero y que denomina Día de la Dignidad, me genera la duda, y es que ¿será tan inculto que desconoce el verdadero significado de esa palabra? Quizás para el gobierno es digno que las personas hagan colas buscando el sustento familiar, o quizás sea digno que la morgue esté llena de cadáveres a causa de la violencia desatada.

Lo cierto es que haciendo una retrospección me vino a la mente aquella frase que se hizo tan popular: “Por ahora”… y es que por ahora tenemos a una manada de incapaces gobernándonos, por ahora no tenemos alimentos, por ahora no tenemos medicinas, por ahora no tenemos seguridad, entre otras cosas, que solo serán por ahora.

Tengo la certeza de que este gobierno está llegando a su fin, justamente por las malas políticas empleadas y que no han conectado con la realidad de un pueblo que está sufriendo las consecuencias de aquel 4 de febrero, cuando muchos venezolanos vieron una esperanza en un ser improvisado que no tenía la preparación para seguir desarrollando un país con las bondades que ofrecía esta tierra maravillosa y que fueron acabando con ellas por la simple ambición de un grupito que, sin saber cómo se hacen las cosas y sin dejarse asesorar, hundió a Venezuela en su peor crisis económica, social y política.

Este año 2015 nos presenta la oportunidad de escoger con mente clara a los candidatos y candidatas que nos representarán en la Asamblea Nacional, esto como un primer paso para rescatar la verdadera dignidad de los ciudadanos que hoy quieren paz, unión, seguridad y progreso para todos. Nuestra prioridad es recuperar la institucionalidad, así como la autonomía de los poderes, para acabar con este modelo autocrático, intolerante e incapaz que ha invadido como un cáncer la democracia venezolana.