• Caracas (Venezuela)

Omar Ávila

Al instante

Después del 6-D

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El 6 de diciembre de 2015 pasará a la historia como el día del renacer, de la nueva Venezuela, del cambio. Una fecha para la cual trabajamos todos los ciudadanos de manera unánime por el bien común.

Ahora no hay tiempo que perder, desde el 7-D todos debemos  activarnos porque el país está en terapia intensiva y tenemos la obligación de sacarlo de ese delicado estado.

Los venezolanos –oficialistas y opositores– decidimos y apostamos por hacer las cosas diferentes a como se han venido haciendo en los últimos años, vamos a actuar con responsabilidad y verdadero sentimiento por la patria que nos vio nacer.

Sabemos que por la Unidad votó la oposición, pero también el chavismo descontento y los independientes que quieren un cambio. Nuestras propuestas incluyen a todos los ciudadanos. En Unidad Visión Venezuela no existe sectarismo, por el contrario, toda la amplitud del mundo como lo dice nuestro slogan: ¡Unidad sin exclusión!

Cada uno de nosotros aportará lo mejor de sí, la Asamblea Nacional debe ser ese lugar de encuentro y sana discusión donde se planteen proyectos y aprueben y deroguen leyes para solventar la crisis, no es momento de pasar facturas, dejemos el rencor, la división y el discurso violento de lado. Quienes confiaron en nosotros para este reto merecen nuestra atención y respeto, no podemos ser sordos ante el grito desesperado de este país tan noble. No podemos permitir que el Parlamento sea un espacio para los insultos, los dimes y diretes.

Ahora más que nunca hace falta mucha inteligencia, cordura, humildad y sobre todo más unidad de aquí en adelante, aquí hacen falta todos, nadie sobra. Solo juntos lograremos esa reconciliación y unión que necesitamos para salir adelante. Trabajemos juntos por el país.

Lucharemos para que se recupere la inversión nacional, que productores y empresarios vuelvan a confiar en este país, que se acaben los controles económicos y las regalías a otros países, que regresen los talentos que han partido a otras latitudes buscando una mejor manera de vivir, y sobre todo rescatar los principios y valores que fueron nuestra bandera por muchos años. Pongamos la mano en el corazón y no en el bolsillo.

Quiero felicitar a todos los electores que participaron en este proceso tan importante, a todos porque con su voto acabaron con el mito de la violencia, del miedo, del “es imposible”. Quedó demostrado que una gran chequera no puede comprar la voluntad del pueblo, que todos padecemos las penurias de colas y desabastecimiento, de la inseguridad; contra todo eso vamos a luchar. Siempre he sido un convencido de que la mejor arma de los demócratas es el voto.

Esta es la victoria más clara y amplia lograda: son más de 2.300.000 votos de diferencia, es mayoría calificada, en fin una monumental e histórica victoria. Gracias a todos los venezolanos que la hicieron posible.

Quiero pedirle a Dios, a la Virgen y a todos los santos para que nos den la sabiduría necesaria y hacer lo correcto desde la Asamblea en beneficio de nuestro país.

El camino no es fácil, pero ya lo empezamos a recorrer y nada ni nadie nos podrá detener. Sigamos trabajando unidos por un mejor país. ¡Felicitaciones, Venezuela!