• Caracas (Venezuela)

Omar Ávila

Al instante

¡Deseos no preñan!

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El decreto de emergencia económica presentado por el Ejecutivo ante la Asamblea Nacional contenía una larga lista de buenas intenciones para –supuestamente– aumentar la producción nacional y, con esta, el abastecimiento; el gran detalle es que no decía cómo lo iban a hacer.

Lamentablemente, cada vez que Nicolás habla de “guerra económica”, nos alejamos más de la salida de la crisis que vivimos y sigue con el mismo cuento del imperialismo, Colombia, paramilitares y pare de contar. Eso fue lo que dijo el presidente en su mensaje anual. Con esta actitud reincide en las mismas políticas que crearon la crisis.

El tan mencionado decreto, buscaba bypasear a la Asamblea Nacional para que no controláramos el gasto del Ejecutivo, y este seguir con los mismos errores que nos han llevado a la grave crisis que venimos padeciendo durante las últimas dos décadas y que se ha agravado en los últimos dos años.

Les pregunto a los amigos del oficialismo: por qué no aprobaron esa emergencia antes del 5 de enero, sí modificaron leyes, aprobaron créditos adicionales, etc. Todo esto lleva a pensar que los diputados del PSUV buscaban la manera de compartir la culpa del desastre que ellos crearon.

La no comparecencia de los ministros, el negarse en dar a conocer la información que es del dominio público, es exclusiva responsabilidad del primer mandatario nacional. La decisión tomada de no asistir es muy simple: el gobierno no está en la capacidad de aguantar un debate público, la ruina a la que nos han llevado no solo es impresentable, sino indefendible.

Cualquier plan de reactivación económica o de medidas, requieren de altos grados de confianza por parte de los inversionistas y de nuestro pueblo. Lamentablemente esa confianza está más escasa que los mismos alimentos y las medicinas, luego de 17 años de ilegalidades, amenazas, persecuciones, confiscaciones, ataques y hasta cárcel.

Ante una crisis como esta y con el petróleo palo abajo, es imperdonable que Nicolás Maduro y su gobierno no tengan idea para superar la crisis. No hemos visto una sola medida económica concreta y fructífera.

No es la primera vez que en medio de una crisis escuchamos hablar de rentismo petrolero; sin embargo, fue precisamente el gobierno de Hugo Chávez –y compañía– el gran impulsor de la economía rentista que hoy tanto critican los altos jerarcas del gobierno ¡vaya irresponsabilidad! cuando Chávez le sacó el jugo para extraer al máximo de ingresos, renta petrolera y regalías, para luego convertirla en un gasto público ineficiente, con la mayor burocracia que jamás hayamos tenido, sumado a los regalos, el clientelismo, importaciones y dólares baratos que destruyeron la producción nacional y, lo peor de todo, la mayor corrupción en toda la historia de nuestro país.

Estoy de acuerdo en que debemos de salir del “rentismo” y tener una economía productiva, pero para ello necesitamos un sector empresarial privado fuerte, grande y competitivo que genere empleos y contribuya con el desarrollo. Esto solo se puede lograr rescatando la confianza, a través de un Estado de Derecho donde se respete la propiedad privada, en donde las reglas estén claras, y haya libertad.

Después de muchos años acostumbrados a un caudillo y a una sola línea de pensamiento, ahora el oficialismo tendrá que aprender a hacer lo que en la oposición llevamos años haciendo: debatir a lo interno, aceptar distintos puntos de vista, y construir acuerdos.

Ya Venezuela cambió y lo que queremos es resolver y aportar soluciones en conjunto, nuestros esfuerzos deben concentrarse a lograr por la vía constitucional, pacífica y democrática un nuevo gobierno. A fin de cuentas, en este país vivimos todos.

 

*Diputado AN dip.omaravila@gmail.com

Twitter e instagram: @omaravila2010