• Caracas (Venezuela)

Omar Ávila

Al instante

Crisis descontrolada

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Cada día que pasa son mayores las demandas sociales que exige nuestro pueblo, y es que la crisis humanitaria lamentablemente se acentúa cada vez más, ante la falta de respuesta de un gobierno que lo único que le preocupa y ocupa es mantenerse a costa de lo que sea en el poder.

Ni siquiera en el año 2002, a raíz del paro petrolero, tuvimos un país tan paralizado como nos encontramos en este momento; mientras tanto, el gobierno insiste en cometer los mismos errores que nos llevaron a este caos en el que estamos sumergidos, y es que no hay aumento de sueldo que valga, ni de nada sirve que hayan emitido nuevos bonos de Pdvsa 24, si la política sigue siendo la misma: más deuda y unos bonos en la calle que pierden valor.

Insisto en decir que este modelo fracasado de controles en la economía, de nacionalizaciones, racionamiento, confiscaciones, etc., lo único que produce es desabastecimiento y escasez de alimentos y medicinas y, por ende, produce pobreza, hambre y enfermedades, que a su vez producen muertes, y esto sumado a las muchas que causa el grave flagelo de la inseguridad.

Los gobiernos socialistas son así, tal como lo refleja la historia; solo basta hacer un paseo por lo ocurrido en la Unión Soviética, China y Corea del Norte, donde el hambre mató a un sinnúmero de personas que en su momento fueron ocultadas por estos regímenes comunistas. ¡Ah! Cuba es otro país que entra en esta lista. Por cierto, hay libros que reseñan que el comunismo ha matado al menos 100 millones de personas, aunque no todas precisamente han sido de hambre.

Ahora, la cuestión es cuánta hambre hay hoy en día en Venezuela, cuántos venezolanos actualmente se acuestan sin comer, cuántos lamentablemente comen tan solo una vez al día. En fin, cuántas familias venezolanas están sobreviviendo a duras penas a lo que es la inflación más alta del mundo, a la inseguridad, a la falta de medicinas.

Mi mayor preocupación es que nuestros niños hoy en día, debido a esta escasez y desabastecimiento existente, a que acabaron con la producción nacional, a que no hay divisas para importar ese 86% de lo que consumimos, no les están suministrando comida en ninguna de las escuelas públicas del país, con algunas excepciones, como por ejemplo los planteles municipales de Chacao, donde la alcaldía aún hace de tripas corazón para darles una alimentación balanceada a esos niños que son el futuro de nuestra patria y el mayor tesoro que debemos cuidar.

Y, mientras tanto, el gobierno solo se ocupa, por ejemplo, de crear un banco supuestamente para los insumos de la pequeña y mediana industria, cuando el Estado tiene entidades financieras de sobra, desde las ya reconocidamente quebradas como el Industrial de Venezuela, otras que siguen subsidiándolas a pesar que no tienen razón de ser, como el de las FANB. Lo cierto es que si el verdadero interés fuera garantizar el suministro de la materia prima, pudieran utilizar cualquiera de los bancos del gobierno existentes, desde el Bicentenario, el Tesoro o el Venezuela, pero la verdad es que este instrumento financiero lo están creando para generar más burocracia y corrupción.

Finalizo ratificando que en nuestra Venezuela lo que hace falta para superar esta tragedia humanitaria que estamos viviendo es involucrar a todos los sectores de la vida nacional, y para ello solo requerimos de un solo motor llamado confianza, con el cual Maduro y su combo no cuentan ni contarán. Por lo tanto, urge cambiar el gobierno para poder acabar con este modelo fracasado y superar esa economía de controles que nos tiene totalmente descontrolados.