Viajes

Puerto Vallarta: relax bajo el sol

Es un destino listo para recibir a los que buscan deportes acuáticos, fiesta y tradiciones muy mexicanas

puerto vallarta
Por El Tiempo / Colombia / GDA

En la costa mexicana hay un pueblo cálido, bañado por el océano Pacífico, que está listo para recibir a viajeros del mundo que buscan deportes acuáticos, fiesta, contacto con tradiciones muy mexicanas y, sobre todo, relax. Se trata de Puerto Vallarta, una ciudad con vocación turística, que tiene un clima agradable durante todo el año (la temperatura va de 27°C a 30 °C) y que, además, cuenta con más de 800 restaurantes, 2.000 habitaciones, muchos lugares para irse de fiesta y celebraciones culturales, como el Día de Muertos o el Día del Charro (14 de septiembre).

Más de 2,2 millones de pasajeros nacionales e internacionales ya gozaron de esta ciudad mexicana en 2017. Y los números van en ascenso: en lo que va del año, son más de 6 millones.

A lo largo de sus cuatro zonas hoteleras existen alojamientos de cadena o boutiques, que ofrecen planes todo incluido, así como planes para los que no prescinden de lujos. Es un destino gay friendly y amigable con las mascotas. Lugares como el malecón, el mirador público, el barrio más tradicional y, por supuesto, sus playas hacen que entre en la lista de los sitios por visitar este año.

Fiesta al aire libre. En la Plaza de Armas de Puerto Vallarta, turistas y residentes pueden participar en una fiesta al aire libre. Si tienen suerte, algún grupo musical puede sacar sus instrumentos y armar una verdadera parranda mexicana. Esta plaza, en donde hay un monumento al ex gobernador de Jalisco don Ignacio L.Vallarta, es ideal para apreciar la vida diaria de los mexicanos: personas yendo a su trabajo, chicos que corren hacia la escuela y los feligreses que van a misa.

¿Cómo no hablar de su plácido mar? Imposible perderse Los Muertos, la playa más popular de Puerto Vallarta. “Es una zona trendy, en donde todo el mundo quiere vivir”, dice Luis Villaseñor, director de Turismo de la localidad. Hay centros comerciales y galerías de arte, y lo más interesante es que este ambiente turístico se mezcla con el local.

Otra muy recomendada es Colomitos, la playa más pequeña de México. Desde el muelle de la ciudad puede tomarse un acuataxi hasta este lugar al que le sobra encanto. La Oficina de Turismo local promociona Puerto Vallarta de manera muy fuerte como polo de turismo de bienestar, y esta playa, accesible solo por barco, es ideal.

Si la intención es más de fiesta chic, Casitas Maraika en Playa Caballo combina mar y rumba. Así mismo se recomiendan los pueblos pesqueros de Las Ánimas, Quimixto o Yelapa.

Frente al mar. El malecón es un paseo peatonal frente al mar, en donde existe una variada oferta de restaurantes, bares y discotecas. Son 9 cuadras que pueden recorrerse hasta llegar a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, la más icónica de la región. Se dice popularmente que primero se viven los 7 pecados y que al final se llega a la iglesia para pedirle perdón a la Virgen. La reconciliación divina puede llegar en la misa de alba de las 5:00 am.

Existen más de 300 restaurantes en el malecón que ofrecen todo tipo de gastronomía, desde lo más local hasta platos de cocina internacional. Pero además, es un sitio ideal para las muestras culturales mexicanas, como los encuentros de los voladores de Papantla (un ritual ancestral de la cultura totonaca) o la celebración del Día de Muertos (cada 2 de noviembre), cuando se ofrecen altares sobre el malecón.

RECUADRO

Faro de Matamoros

El mirador faro de Matamoros se construyó en 1932 con el fin de guiar barcos hacia el centro de la ciudad. En la actualidad, es un espacio abierto al público de manera gratuita, desde donde es posible disfrutar de una increíble vista desde el centro de Puerto Vallarta hacia la bahía de Banderas.

Uno de los puntos fuertes de Puerto Vallarta es que además del mar, tiene montaña. Desde el mirador, ubicado a solo cuatro cuadras del malecón, es posible disfrutar de los dos escenarios. La zona que lo rodea se mantiene como un pueblo típico, no es tan comercial. “Todavía, la gente deja su puerta abierta para refrescar la casa”, explica el promotor de turismo Luis Villaseñor.