Viajes

Fortaleza: sueños de arena

La quinta ciudad más grande de Brasil pone sus paradisíacas playas a la orden de los viajeros con ansias de aventura

praia fortaleza
Por Tatiana Pardo / El Tiempo / Colombia / GDA

Hace un día estupendo. La luz del sol cubre los muros de las casas coloridas, antiguas; los pies se entierran en la arena suave y húmeda, el mar es azul cristalino, la brisa es tenue y refrescante y las calles, llenas de artesanías y música.

La capital del estado de Ceará y la quinta ciudad más grande de Brasil es una mezcla entre los vestigios de un pasado colonial, con paredes desteñidas y resquebrajadas en un pueblo de pescadores, y enormes edificios que se abren paso para un turismo que empieza a llegar con mayor fuerza en busca de paradisiacas playas.

Fortaleza presume con orgullo de sus más de 34 kilómetros de playa. A media hora de la capital, en el municipio de Caucai, se encuentra una de las más apetecidas del litoral norte de Brasil para la práctica de kitesurf y windsurf: Cumbuco. En medio de las dunas se encuentra la laguna Banana, donde las personas pueden subirse a la cima de la montaña de arena y lanzarse en skibunda para caer directamente a un lago color turquesa en medio de la nada.

Venir a Ceará y no disfrutar de la festividad brasileña en el Bar Pirata es como ir a París y no conocer la torre Eiffel. Sí, así de famoso es este lugar, conocido por ofrecer “los lunes más locos del mundo”, amenizados con el forró y la cachaça (el baile y la bebida típicos de la zona).

Desde 1986, el Bar Pirata, que desde afuera se ve como un gran barco zarpando, abre exclusivamente los lunes para una velada que empieza a las 8:00 pm.

Si busca una playa paradisiaca y tranquila, Jericoacoara, un área protegida ubicada a unas cuatro horas de Fortaleza, es una de las mejores opciones. Kilómetros de dunas y lagunas de agua dulce le quitarán el aliento. También llegará a Canoa Quebrada, ubicada en el municipio de Aracati, un pueblo enclavado sobre acantilados de arenisca roja y rocas de hasta 30 metros de altura.

No se puede ir de Fortaleza sin visitar el Mercado Central de Artesanías, la mejor opción para comprar todos los recuerdos que necesita antes de terminar el viaje. En sus cuatro pisos ofrece un sinfín de hamacas, sombreros de paja, sábanas, manteles, camisas bordadas, vestidos para tierra caliente, prendas tejidas al croché y delicadas randas, sandalias de cuero, bolsos y llaveros, así como las famosas castañas de caju, café y diversas frutas tropicales. Los regalos perfectos para el regreso a casa.

Si busca algo más exclusivo, el Centro de Artesanías de Ceará reúne piezas de alto valor cultural: cerámicas, esculturas, lámparas y muebles elaborados por artesanos de todo el estado.

RECUADRO

Más diversión

Beach Park. Prepárese para vivir una gran aventura entre piscinas, olas, toboganes y flotadores. Una serie de atracciones, que van desde moderado hasta radical, le harán pasar un día lleno de diversión. Si lo suyo es la adrenalina, el Insano es la mejor opción. Un tobogán en caída libre que puede alcanzar los 105 km/h (son 41 metros en tan solo 5 segundos) se lleva el protagonismo para los más osados. Pero si prefiere algo más tranquilo, está Atlantis, una torre de 17,5 m de altura de la cual podrá lanzarse en un flotador que va a una velocidad de 34 km/h. Si no se quiere ir de Beach Park, teniendo en cuenta la variada oferta de atracciones, puede hospedarse en alguno de los cuatro hoteles resort que tiene y disfrutar de la playa Porto das Dunas.

El Restaurante da Praia. Es el lugar perfecto para poner los pies en la arena y aprovechar las sabrosas opciones gastronómicas. Mariscos, pescados y camarones son algunas de las opciones. Durante cuatro años (2004, 2009, 2012 y 2018), este restaurante fue galardonado por preparar el mejor cangrejo de Fortaleza.