Sociedad

Unellez enfrenta cierre técnico por fallas de servicios

Los escasos animales que se encuentran en los terrenos de producción viven en situaciones críticas y los establecimientos no están adecuados para trabajar

Campos de producción abandonados

EL NACIONAL WEB

Cortesía Gruez

Por Reinaldo Oliveros | @_reioliveros | roliveros@el-nacional.com

La universidad con mayor presencia en los llanos venezolanos presenta la peor crisis desde los 43 años de su fundación. La carencia de unidades de transporte operativas, invasiones a los terrenos de la institución, falta de comidas balanceadas y deserción laboral y estudiantil, son algunas de las situaciones que viven los estudiantes de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (/Unellez) quienes se enfrentan al cierre técnico inminente de la casa de estudios.

En la sede de la Unellez en Guanare, estado Portuguesa, solo un autobús se encuentra operativo, de las 15 unidades de transporte que pertenecían a la institución. Las autoridades no han presentado una respuesta ante las fallas del servicio.

Las unidades de transportes son indispensables para las salidas de campo de los estudiantes de Ingeniería en Producción Animal, Ingeniería Agronómica e Ingeniería en Recursos Naturales Renovables. “Soy una persona con discapacidad y me cuesta demasiado llegar a la institución. Empiezo clases a las 7:00 am y por las escasas unidades de transporte llego dos horas después”, indicó Óscar Graterol, estudiante de Medicina Veterinaria.

Sin comedor universitario

La Unellez firmó un contrato con la Inversora Velcar, en el que la empresa de alimentos se comprometía para el año 2017 a operar el servicio del comedor universitario; pero no invirtieron en ninguna de las áreas y actualmente se encuentra sin computador y sin utensilios (cucharillas, tenedores y vasos).

Durante noviembre de 2017, la empresa de comedor suministró alimentos y agua contaminada que generó problemas de salud a los estudiantes, que presentaron casos como amibiasis y cuadros agudos de diarrea.

Para este año, la institución renovó el contrato con la empresa alimenticia, a pesar de que las irregularidades fueron denunciadas por los estudiantes sin obtener respuesta de las autoridades.

“No nos han cancelado y no nos han informado sobre el pago de la liquidación. Somos un grupo de 13 personas. Hay personal que tiene más de 10 años sin un contrato fijo, queremos saber quién nos va a responder”, acotó María Villa, trabajadora del comedor del recinto universitario. 

Terrenos de producción invadidos y saqueados

60% de las unidades de producción agrícola, pecuaria y forestal, establecidas en 400 hectáreas, se encuentran invadidas. Cuatro unidades operan a menos de 25%  y nueve están totalmente improductivas, según informes de la Dirección de Admisión, Registro y Seguimiento Estudiantil (Darse).

“Nuestros terrenos de producción son bastante amplios, tenemos grandes extensiones de tierra. Sin embargo,  están prácticamente saqueadas por los invasores. Se roban los animales o los matan por ensañamiento con las autoridades”, explicó Juan Arrieta, estudiante de Ingeniería en Producción Animal.

La unidad de bovinos, con capacidad de manejo de 100 semovientes de leche y carne, tiene menos de 25 animales y la producción no llega a los 20 litros de leche. Los galpones avícolas, con capacidad para 1500 gallinas y 1500 pollos, no tiene en sus dos espacios ningún animal, ni cuentan con techo ni servicio de electricidad. El criadero de conejos solo preserva uno con vida, en un recinto que puede albergar más de 600 conejos como mascotas y reproductores.

La unidad de conservación de la especie Crocodylus intermedius (Caimán del Orinoco), especie en peligro de extinción y emblema de la institución, se encuentra en estado crítico. El criadero tiene seis animales reproductores que están en grave situación por la falta de agua en las lagunas donde están confinados.

La Universidad de los Llanos atraviesa la peor crisis desde su fundación en 1975. Las instalaciones y espacios de la casa de estudio significan un gran activo, no solo para la comunidad estudiantil, sino también para los habitantes del estado Portuguesa que deben trabajar en conjunto para mejorar a “la universidad que siembra”.