Sociedad

“Ojalá que juntos podamos hallar caminos de justicia”

El obispo González de Zárate y el párroco Miguel Acevedo condujeron la Hostia dorada por las zonas de la Candelaria donde se ha registrado mayor represión y muerte

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Oficiada por el obispo Jesús González de Zárate, la homilía de Corpus Christi celebrada ayer en la iglesia de la Candelariadiscurrió entre los rituales propios de la institución de la Eucaristía y la zozobra de los fieles de la parroquia, acostumbrados ya a un clima de tensión causada por las arremetidas de las fuerzas públicas.

Tras la misa, el Santísimo Sacramento fue seguido en procesión por poco más de un centenar de feligreses en una ruta que cobró un simbolismo inusual. “Ojalá que podamos caminar como un pueblo de paz”, dijo el presbítero y la gente en la avenida Urdaneta murmuró a coro un Padrenuestro y cruzó la calle para alcanzar la primera estación: las Residencias Mirador, allanadas el 8 de junio por agentes de la PNB y la GNB. “¡Benditas sean las calles de la Candelaria! ¡Sector Mirador: Dios te bendiga!”, expresó el obispo dirigiendo la custodia hacia los vecinos.

Segunda estación: la plaza La Estrella, donde de un impacto de bala en la frente el 19 de abril cayó Carlos Moreno, de 17 años. “Jesucristo, llena de consuelo a tu pueblo. Como los caminantes de Emaus que compartían la tristeza por la pasión de Cristo, ojalá que juntos podamos hallar caminos de justicia”. De nuevo el padre alzó la Hostia y dio luz a todos, quizá en especial a una joven que emergió de un puente con tres niños y miró con extrañeza el paso de la peregrinación.

Al frente de los feligreses, dos motorizados de la PNB iban controlando el tráfico. El padre Gabriel Fuentes se les acercó y los policías y el hombre de fe se dieron la mano sonriendo, muy cerca de la tercera estación: la Cruz Roja. El 11 de junio el personal de esa sede sanitaria desplegó su bandera en la fachada en respuesta a un ataque de lacrimógenas. Un grupo de médicos salió a saludar el gesto de solidaridad de la Iglesia y la gente aplaudió conmovida.

Frente a las Residencias Parque Caracas hubo la última parada. El lunes 12 de junio presuntos colectivos lanzaron gases lacrimógenos al interior de los apartamentos. “Si tienen guarimberos escondidos, sáquenlos o les quemamos los negocios”, amenazaron. Por todo eso una vez más hubo oraciones.

“Este es un encuentro en el espíritu de lo que queremos los vecinos: no más represión, no más violencia, no más muerte. A los perdigones, bombas y hasta balas les hacemos un ofrecimiento de paz”, expresó Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente Norte de la Candelaria.

Sobre las 3:00 pm, en el templo, con un abrazo de paz culminó la jornada que el párroco Miguel Acevedo también acompañó. Y el cuerpo de Jesús volvió a su tabernáculo.