Sociedad

Un largo calvario eléctrico: lo que le espera a Venezuela con Maduro

Tres expertos en materia de servicios públicos señalan que serán más intensos los planes de racionamiento y más frecuentes las interrupciones y apagones intempestivos. “Es una situación que se veía venir desde hace más de 10 años”, indicó  el ingeniero civil Jesús Gómez Medina, miembro del Grupo Orinoco

ctv-0h1-apagn-para-jose

Foto EFE Al filo de la medianoche del martes 9 de abril ocurrió un nuevo apagón que afectó a gran parte del país

Por José Gregorio Meza @josegremeza

Poleo señaló que desde el año 2000 el gobierno se empeñó en agredir al sistema eléctrico: primero, con la nacionalización de la Electricidad de Caracas y luego con la unificación de todas las empresas estatales en la Corporación Eléctrica Nacional.

Explicó, además, que desde 2005 el poder militar comenzó a tomar control de espacios que le eran ajenos: “En su imaginario militar de los estados mayores eléctricos creyeron que la electricidad obedecería sus órdenes cuartelarias y no a leyes físicas”, lo que ocurrió con la complicidad del sector civil que convalidó la desprofesionalización.

En un estudio realizado para Cedice, cuantificó en 40 millardos de dólares las asignaciones al sector eléctrico entre 1999-2013 para generación hidro y termoeléctica, que no fueron inversiones strictu sensu, que se volatilizaron en sobrefacturaciones. Muchas de las compras de equipos se hicieron sin planificación alguna.

La recuperación del sistema

Gómez Medina afirmó que el elevado deterioro pronostica que lejos de mejorar la situación va a empeorar paulatinamente. “Solo podemos esperar la implantación de un intenso programa de racionamiento nacional”, pronosticó.

Dijo que se podría tardar hasta dos años para recuperar la capacidad de generación de 18.000 MW y otros dos años adicionales para alcanzar los 25.000 MW.

“En primer lugar es necesario poner al frente del organismo a personas realmente capacitadas con alto nivel de conocimiento, experiencia y capacidad gerencial. Luego, es necesario disponer de los fondos necesarios para acometer las inversiones o hacer las modificaciones legales o emitir los decretos necesarios para permitir la incorporación de capitales privados en todas las actividades del sistema eléctrico”, dijo.

Manifestó asimismo que deberá disponerse de un modelo de operación del sistema que permita detectar cuáles son los puntos álgidos que están limitando la operatividad para priorizar las inversiones.

Recomendó además:

  1. Gestionar con Pdvsa la disponibilidad de combustibles fósiles para garantizar la operatividad de las plantas termoeléctricas.
  2. Tratar de establecer convenios de suministro de gas con Colombia a través del gasoducto que se encuentra en el norte de Maracaibo y gestionar el suministro eléctrico igualmente con Colombia a través de las tres líneas existentes.
  3. Comenzar un proceso de subasta de plantas solares en el ámbito internacional, especialmente en zonas como los estados Zulia, Falcón y Guárico que permitan la instalación de plantas de capacidad superior a los 200 MW. Es posible que en un plazo inferior a 12 meses estas plantas podrían estar operativas.
  4. Recuperar la operatividad de las plantas hidroeléctricas en los Andes, Planta Páez, La Vueltosa y San Agatón.
  5. Recuperar la operatividad de plantas termoeléctricas en sitios críticos, tales como Termozulia, Josefa Camejo, Termocarabobo, Picure, Tacoa y El Sitio.
  6. Efectuar un programa intensivo de mantenimiento de las líneas de transmisión, desmalezamiento, pica y poda de las torres de transmisión y del corredor de las líneas.

De Oliveira advirtió que el cambio político es una condición necesaria, aunque no suficiente, para la recuperación del servicio. “Lo que se requiere es un cambio en la política pública que permita a las regiones ir resolviendo sus problemas de acceso a la energía por sí mismas, sin depender del humor del ministro de Finanzas o de Energía en Caracas”, explicó.

Precisó que el modelo del Estado empresario está herido de muerte: “Existen sectores que insisten en mantener la propiedad pública de empresas energéticas como Petróleos de Venezuela y Corpoelec,  y así mantener la inyección de divisas a un barril sin fondo”.

Lo que nos espera

Gómez Medina señaló que el problema de fondo está en el modelo político que se ha impuesto en el país. “Mientras eso no cambie no es posible esperar ningún tipo de mejora en el sistema eléctrico y en la calidad del servicio. Se mantendrá el mismo tipo de política. No hay fondos para acometer las labores de reparación y mantenimiento y de recuperación de las plantas generadoras. No es posible incorporar personal técnico y profesional altamente especializado en estas actividades por la alta politización del sector y los bajos salarios”, mencionó.

Recalcó: “Nos espera un largo calvario de penurias, inestabilidad del sistema, interrupciones y apagones intempestivos. Esto durará mientras se mantenga el régimen político”.

De Oliveira coincidió. “Si el chavismo sigue dictando las reglas, no le queda otra opción que la administración de la miseria energética”, subrayó.

“De no ocurrir un cambio político, y urge que ocurra cuanto antes, con sabiduría y ética, Venezuela se condenaría a continuar siendo un Auschwitz a cielo abierto”, señaló Poleo.

Dijo que urge atender la generación termoeléctrica. “Tacoa y Planta Centro apenas generan electricidad para nutrir a la capital y al centro-occidente. Igual ocurre con las centrales termoeléctricas de Zulia y las pequeñas hidroeléctricas de los Andes. Las de oriente están indisponibles, eufemismo para referir a no generación”, subrayó.

Poleo señaló que desde el año 2000 el gobierno se empeñó en agredir al sistema eléctrico: primero, con la nacionalización de la Electricidad de Caracas y luego con la unificación de todas las empresas estatales en la Corporación Eléctrica Nacional.

Explicó, además, que desde 2005 el poder militar comenzó a tomar control de espacios que le eran ajenos: “En su imaginario militar de los estados mayores eléctricos creyeron que la electricidad obedecería sus órdenes cuartelarias y no a leyes físicas”, lo que ocurrió con la complicidad del sector civil que convalidó la desprofesionalización.

En un estudio realizado para Cedice, cuantificó en 40 millardos de dólares las asignaciones al sector eléctrico entre 1999-2013 para generación hidro y termoeléctica, que no fueron inversiones strictu sensu, que se volatilizaron en sobrefacturaciones. Muchas de las compras de equipos se hicieron sin planificación alguna.

La recuperación del sistema

Gómez Medina afirmó que el elevado deterioro pronostica que lejos de mejorar la situación va a empeorar paulatinamente. “Solo podemos esperar la implantación de un intenso programa de racionamiento nacional”, pronosticó.

Dijo que se podría tardar hasta dos años para recuperar la capacidad de generación de 18.000 MW y otros dos años adicionales para alcanzar los 25.000 MW.

“En primer lugar es necesario poner al frente del organismo a personas realmente capacitadas con alto nivel de conocimiento, experiencia y capacidad gerencial. Luego, es necesario disponer de los fondos necesarios para acometer las inversiones o hacer las modificaciones legales o emitir los decretos necesarios para permitir la incorporación de capitales privados en todas las actividades del sistema eléctrico”, dijo.

Manifestó asimismo que deberá disponerse de un modelo de operación del sistema que permita detectar cuáles son los puntos álgidos que están limitando la operatividad para priorizar las inversiones.

Recomendó además:

  1. Gestionar con Pdvsa la disponibilidad de combustibles fósiles para garantizar la operatividad de las plantas termoeléctricas.
  2. Tratar de establecer convenios de suministro de gas con Colombia a través del gasoducto que se encuentra en el norte de Maracaibo y gestionar el suministro eléctrico igualmente con Colombia a través de las tres líneas existentes.
  3. Comenzar un proceso de subasta de plantas solares en el ámbito internacional, especialmente en zonas como los estados Zulia, Falcón y Guárico que permitan la instalación de plantas de capacidad superior a los 200 MW. Es posible que en un plazo inferior a 12 meses estas plantas podrían estar operativas.
  4. Recuperar la operatividad de las plantas hidroeléctricas en los Andes, Planta Páez, La Vueltosa y San Agatón.
  5. Recuperar la operatividad de plantas termoeléctricas en sitios críticos, tales como Termozulia, Josefa Camejo, Termocarabobo, Picure, Tacoa y El Sitio.
  6. Efectuar un programa intensivo de mantenimiento de las líneas de transmisión, desmalezamiento, pica y poda de las torres de transmisión y del corredor de las líneas.

De Oliveira advirtió que el cambio político es una condición necesaria, aunque no suficiente, para la recuperación del servicio. “Lo que se requiere es un cambio en la política pública que permita a las regiones ir resolviendo sus problemas de acceso a la energía por sí mismas, sin depender del humor del ministro de Finanzas o de Energía en Caracas”, explicó.

Precisó que el modelo del Estado empresario está herido de muerte: “Existen sectores que insisten en mantener la propiedad pública de empresas energéticas como Petróleos de Venezuela y Corpoelec,  y así mantener la inyección de divisas a un barril sin fondo”.

Lo que nos espera

Gómez Medina señaló que el problema de fondo está en el modelo político que se ha impuesto en el país. “Mientras eso no cambie no es posible esperar ningún tipo de mejora en el sistema eléctrico y en la calidad del servicio. Se mantendrá el mismo tipo de política. No hay fondos para acometer las labores de reparación y mantenimiento y de recuperación de las plantas generadoras. No es posible incorporar personal técnico y profesional altamente especializado en estas actividades por la alta politización del sector y los bajos salarios”, mencionó.

Recalcó: “Nos espera un largo calvario de penurias, inestabilidad del sistema, interrupciones y apagones intempestivos. Esto durará mientras se mantenga el régimen político”.

De Oliveira coincidió. “Si el chavismo sigue dictando las reglas, no le queda otra opción que la administración de la miseria energética”, subrayó.

“De no ocurrir un cambio político, y urge que ocurra cuanto antes, con sabiduría y ética, Venezuela se condenaría a continuar siendo un Auschwitz a cielo abierto”, señaló Poleo.

Dijo que urge atender la generación termoeléctrica. “Tacoa y Planta Centro apenas generan electricidad para nutrir a la capital y al centro-occidente. Igual ocurre con las centrales termoeléctricas de Zulia y las pequeñas hidroeléctricas de los Andes. Las de oriente están indisponibles, eufemismo para referir a no generación”, subrayó.