Sociedad

El IVSS tiene 1.000 máquinas de diálisis dañadas en todo el país

La cantidad de aparatos fuera de servicio representa 3.000 cupos menos para los pacientes y el Ministerio para la Salud no ha dispuesto recursos para recuperarlos. Cada semana los usuarios reportan que no se dializaron ni siquiera una vez por semana

dialisis

Foto María Laura Gil

Por ISAYEN HERRERA | iherrera@el-nacional.com

Luego de la paralización masiva de 32 unidades de diálisis a principios de año porque el Ministerio de Salud y el Instituto Venezolano de Seguros Sociales se retrasaron con los pagos a los proveedores, la vida de 15.000 pacientes renales corre mayor riesgo porque más de 1.000 máquinas, distribuidas en todo el país, están dañadas y el material llega a cuenta gotas cada semana.

La cantidad de máquinas en mal estado, de acuerdo con reportes enviados a la Dirección de Tecnología Médica del IVSS, representa 3.000 cupos menos para los pacientes en el país y el Ministerio para la Salud no ha dispuesto recursos para recuperarlas.

Durante la antigua gerencia del IVSS con el general Carlos Rotondaro, los 129 centros de diálisis que hay en el país recibían la distribución de material para 3 meses de abastecimiento, pero en todo este año, las líneas e insumos para que los enfermos renales puedan recibir su terapia de sustitución renal 3 veces a la semana se entregan para garantizar solo 3 días de tratamiento. Hoy el Ministerio para la Salud, que asumió desde noviembre la Presidencia y directiva del instituto, solo compra material para el abastecimiento de un mes y los insumos tardan en ser distribuidos en el interior del país.

Esta semana la Unidad de Diálisis Riverside, ubicada en el municipio Chacao del área metropolitana de Caracas, se quedó sin líneas. El jueves 3 de mayo los pacientes del último turno de la clínica Lugo en Maracay, estado Aragua, no pudieron cumplir el tratamiento porque no alcanzó el material. El 9 de mayo, 19 centros de diálisis del país tampoco lo tenían: 1 en Charallave, 4 en Caracas, 6 en Zulia, 3 en Táchira, 2 en Trujillo y 3 en Bolívar.

“El viernes nos amenazaron con que esta sería nuestra última diálisis porque el IVSS no ha mandado más material y así pasa siempre. La semana pasada, los pacientes no se murieron porque una unidad de diálisis de Valencia nos prestó material. Esta angustia es continua”, denunció el paciente Luis Landa de Aragua.

La escasez que va matando. El Seguro Social además de garantizar los insumos para que los pacientes renales puedan purificar su cuerpo de las toxinas que no expulsan debido a que sus riñones no funcionan, en el pasado entregaba suplementos alimenticios para evitar la pérdida de masa muscular, dosis de hierro y eritropoyetina –una proteína que estimula la producción de glóbulos rojos– para paliar las anemias que padecen las personas que viven con esta condición y que son ocasionadas por las diálisis continuas. Ya ninguno de estos apoyos para el tratamiento están disponibles y las personas se han ido descompensando.

En el Hospital J. M. de los Ríos, la ONG Prepara Familia denunció que había siete niños en Nefrología con hepatitis C. Los médicos tratantes indicaron que estos pacientes pediátricos deben recibir transfusiones de sangre continuas porque el medicamento eritropoyetina que necesitan para evitar las anemias no tiene el suministro regular. “Aunque la sangre que se les coloca fue analizada, hay períodos de ventana del virus que ninguna prueba puede determinar. Las múltiples transfusiones debilitan el sistema inmunológico y además los vuelve propensos a contraer la hepatitis B o C”, detalló uno de los especialistas.


Se cumple un año de la paralización de trasplantes

Desde hace un año los pacientes renales no tienen la esperanza de dejar de vivir dependiendo de una máquina de diálisis que los desintoxique tres veces por semana, porque los trasplantes renales se paralizaron en el país debido a la escasez de inmunosupresores. Estos fármacos, que siempre ha distribuido la farmacia de alto costo del Seguro Social, deben ser tomados de por vida por quien recibe un riñón o hígado injertado, pero en estos tres años de crisis el abastecimiento ha sido intermitente.

Además, la Fundación Venezolana de Donaciones y Trasplantes de Órgano, que estaba encargada de la procura de órganos, fue intervenida por el Ministerio para la Salud cuando comenzó a denunciar las dificultades que tenía para seguir promoviendo los trasplantes de cadáver en vivo en los hospitales. Desde entonces, el ministerio no ha hablado más de este tema.