Sociedad

Indolencia del gobierno conspiró contra el año escolar

La asistencia irregular de alumnos y maestros estuvo determinada por fallas en los servicios públicos, como el agua y el transporte, lo cual rompió la continuidad del proceso educativo

Aulas

La Prensa de Lara

Referencial 

Por Olgalinda Pimentel R. | opimentel@el-nacional.com

Como el hampa, los agudos problemas sociales penetraron en las escuelas y colegios del país.

Investigadores y docentes, en un balance realizado sobre el período lectivo 2017-2018 de la educación inicial y media que culminó ayer, consideraron que las severas fallas en los programas de alimentación, en los servicios de agua y electricidad, así como los bajos salarios de los trabajadores de la enseñanza, el transporte costoso e insuficiente y la falta de efectivo, determinaron negativamente el año escolar.

La asistencia irregular y la pérdida de días de clase pusieron en riesgo el proceso de enseñanza y la calidad, aunque no pueden cuantificarse, afirmó la profesora Olga Ramos, investigadora de la Asamblea de Educación. A la suspensión de actividades debido a las tres elecciones realizadas en el año, su sumaron otras imprevistas, dijo.

“El uso de escuelas para actos políticos conmemorativos de fechas patrias fue una de las razones, pero no se pudieron contabilizar los días perdidos porque ocurrieron por grupos de instituciones o de manera parcial. También parcialmente se perdieron clases por fallas en los suministros de agua y luz. Hubo centros educativos en los que la actividad fue suspendida durante todo el día, mientras que en otros solo dejaron de funcionar tres o cuatro horas”.

A estas suspensiones se sumaron otros factores: que alumnos y docentes no acudieron a los planteles por la falta de transporte, de efectivo y de salario suficiente. “Este infierno venezolano hizo que niños faltaran dos o tres veces a la semana. La asistencia irregular se está convirtiendo en una práctica que rompe la continuidad del proceso educativo, pues el maestro suplente, por ejemplo, tiene que improvisar y eso incide en la calidad”, señaló Ramos.

La investigadora advirtió que existió otro tipo de ruptura: la inasistencia de medio curso, en algunos casos, lo cual significó que además de la pérdida parcial, se restó tiempo a la enseñanza debido a que hay que poner al día a los alumnos en los conocimientos.

No obstante las fallas recurrentes en los servicios públicos que padeció la comunidad educativa, la inestabilidad laboral fue uno de los elementos más preocupantes que impactó este año, debido a la hiperinflación y la pérdida de compromiso pedagógico, dijo Luis Bravo Jáuregui, investigador de la Memoria Educativa. “En este lapso se produjo un vaciamiento del sistema educativo, pues aproximadamente 30% de los trabajadores de la enseñanza se fue del país”. Aseguró que aunque el gobierno utilizó muchachos de la llamada Chamba Juvenil, versión reeditada de la Misión Vuelvan Caracas y del Plan Saber y Trabajo, estos no lograron sustituir a los docentes que han realizado un acto heroico para afrontar las dificultades a fin de impartir solo cuatro o seis horas de actividad. “No se suspendieron las clases pero se están alejando del compromiso y de lo que impone la pedagogía contemporánea”.


Sin PAE Fe y Alegría en Caracas

En las 174 escuelas de Fe y Alegría en todo el país, la falta del Programa de Alimentación Escolar, que depende del gobierno, fue la causa principal de la inasistencia de alumnos en un período “muy atormentado” por las interrupciones obligatorias de clases, afirmó la docente Luisa Pernalete, directora de la organización. Aunque reconoce que hubo varios elementos, como las fallas de agua y de transporte, que entorpecieron la rutina escolar, la deficiente alimentación impactó durante todo el año. En Zulia se reportó 60% de inasistencia porque no había comida. Solo en 34 colegios los niños pudieron comer gracias a alianzas con privados y voluntarios. “En Caracas ninguna de nuestras escuelas ha tenido el PAE desde hace tres años”, dijo Pernalete. Pero la ausencia de estduiantes en el aula tuvo otro motivo inédito: 4.447 escolares, denominados “niños dejados atrás”, no acudieron a clases debido a que quedaron sin el cuidado del padre o la madre, porque estos viajaron a otros destinos. 45 pequeños en cada una de 10 escuelas de Guayana abandonaron los salones, dijo la docente. Agregó que se sumó la renuncia de maestros por los bajos sueldos: en mayo hubo 96 en 19 colegios en la zona central del país, y otros 30 maestros abandonaron 25 planteles en el occidente.