Política

Colette Capriles: “El chavismo quiere evitar su resurrección”

De tener a Nicolás Maduro de paciente a la psicólogo social le interesarían sus sueños y sus pesadillas. “En política, como en la práctica terapéutica, es el paciente el que decide”

Colette Capriles

—¿El efecto sicológico de la constituyente en la población?

—Ver la grotesca desnudez de la dominación es terrible, pero aleccionador.

—¿Y el  de la controversia interna de la MUD en la oposición?

—No prestaría atención a las controversias, sino a la eficacia política, entendiendo que hay acuerdo sobre los fines. Mucha de la controversia es irrelevante y es amplificada por grupos de interés dentro y fuera de la oposición.

—¿Su diagnóstico de la salud mental nacional? 

—La irracionalidad es parte integral de los regímenes de dominación e impone una carga terrible sobre los ciudadanos. Clamar por democracia es clamar por normalidad mental.

—¿A cuál sector recostaría en el diván? 

—A aquellos que tengan conciencia de enfermedad.

—De ser Maduro su paciente…

 —Me interesarían sus sueños. Sus pesadillas.

—¿El nuevo mesías del chavismo?

—Da la impresión de que el chavismo quiere evitar a toda costa su resurrección.

—¿Y de la oposición?

—La oposición no cree en el fin de los tiempos.

—¿La tipología de los nuevos constituyentes?

—No he visto nuevos. El reciclaje es ominoso.

—¿Ha sido un trauma el socialismo del siglo XXI? 

—Es una herida abierta.

—¿Una terapia para el soberano?

—Que se vea en un espejo.

—¿Será el venezolano el mismo de antes?

—No. Aunque nadie sabe cómo era antes tampoco.

—¿Qué ha perdido?

—La inocencia.

—¿Y ganado?

—Amargura.

—¿La patología de Venezuela?

—Aspirar a ser más de lo que es. Y creer que tiene derecho natural a serlo.

—¿Cree aún parte de la población en el gendarme necesario?

—Sí, pero para los demás. No para sí misma.

—¿Tiene el país el gobierno que se merece?

—Los gobiernos no se merecen o se desmerecen. No son premio al mérito. Son formas imperfectas de lograr acuerdos mínimos acerca de cómo vivir juntos.

—¿A cuántos pasos se está de una locura colectiva?

—Siempre al borde. Siempre coqueteando con ella.

—¿La nueva pobreza?

—La del lenguaje.

—¿La de siempre?

—Ya va por el 80% de la población.

—¿La próxima pobreza?

—Me preguntaría más acerca de cómo abandonar la ficción de que Venezuela es un país rico.

—¿Los políticos se hacen los locos o realmente lo son?

—No más que el resto de los venezolanos.

—¿Qué rompe el encanto de un fanático?

—El verse devorado por su ídolo.

—¿Podrá resarcirse el adoctrinamiento escolar?

—Totalmente.

—¿Qué agradece la Psiquiatría a la “revolución”?

—Quizás algunos psiquiatras tengan mucho que agradecerle.

—¿Y viceversa?

—La “revolución” es ingrata por definición.

—¿Un líder que se asoma?

—No hace falta. Lo que falta es liderazgo; o sea, responsabilidad.

—¿Un psicólogo social en Miraflores?

—¿Cómo para qué?

—¿Una salida para la paciente Venezuela?

—En política, como en la práctica terapéutica, es el paciente el que decide.

—¿Acabará el caudillismo?

—Espero que en su forma patológica sí. En su forma mitigada parece demasiado enraizado en la cultura pública.

—¿Es irreversible la situación?

—Ninguna lo es.

—¿Ve  luz al final del túnel?

—Estamos como cuando se atraviesa el canal de La Mancha en el Eurostar: no se ve ni se oye nada, pero uno está persuadido de que se está moviendo.

—¿Por qué se exculpa al soberano de la situación? 

—Quizás porque “soberano” es una persona ficticia, un término colectivo que el individualismo venezolano aborrece.

—¿Llegó el militarismo para quedarse? 

—En todo caso, volver a tener una Fuerza Armada sometida a control civil será un proceso extremadamente largo.

—¿Perdurará el odio? 

—Experiencias en otras latitudes sugieren que sí.

—¿Habrá aprendido la población? 

—Quizás, pero no todos habrán aprendido lo mismo.

—Si 90% de la población execra el régimen, ¿cómo podría este mantenerse en pie?

—La popularidad no es lo que mantiene a un régimen en pie. O lo es la legitimidad, que no es el caso, o la fuerza, que sí lo es.

—¿Teme una intervención militar extranjera? 

—Pregunta de 1960.

—¿Cuándo se sentirán los efectos de la ANC?

—Desde su misma concepción está causando horribles efectos.

—De mujer a mujer, ¿un mensaje a Tibisay Lucena?

—Preferiría recordarle su responsabilidad histórica como ciudadana.

—De mujer a hombre, ¿otro para Maduro?

—El ciclo histórico se cierra. Depende de usted que sea con más o menos sangre.

—¿Terminará este cuento como el de Tío Tigre y Tío Conejo? 

—¿Cuál de ellos?

—¿Qué pasaría en Venezuela si se terminase de derogar la Asamblea Nacional?  

—Hay costos tremendos en ese caso para el régimen y para la población. Aunque ya estamos en un virtual estado de excepción constitucional, la realización efectiva de ese estado de excepción traerá consecuencias para todos.