Política

Un muerto y 7 heridos de balas en distribuidor Altamira

Opositores de Cojedes y Barquisimeto lograron superar los obstáculos. En el oeste de Caracas la dirigente política María Corina Machado resultó afectada por los gases lacrimógenos

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 Foto: Omar Véliz 

Una vez que leyeron la Ley de Partidos Políticos y el Reglamento de Tránsito, la Guardia Nacional Bolivariana lanzó lacrimógenas, perdigones y agua contra los manifestantes que iban desde el este (Petare, Altamira y Alto Prado), y que pretendían ir hasta el Poder Electoral, en el centro de Caracas, donde rechazarían la constituyente. La ley no fue usada para disuadir, sino para reprimir a la altura de El Rosal.

“De acuerdo con el artículo 51 de la Loppe, y el artículo 292 de Tránsito procedemos a despejar la autopista”, advirtió el oficial desde la ballena, sin esperar a los diputados que iban a informar el motivo de la marcha.

La zona se convirtió en una “zona de guerra”: detonaciones y descargas de agua contra ciudadanos que se defendían con piedras. Los Escuderos lanzaban molotov y cohetones. A las 2:30 pm Salud Baruta reportó 37 lesionados en Las Mercedes. Amigos denunciaron la detención de Jorge Montalvo en esa zona. A las 5:00 pm la cifra subió a 92 afectados por objetos contundentes y asfixia. La estrategia de los cuerpos de seguridad fue dirigir la GNB por la autopista, mientras que en las calles paralelas iba la PNB. Eso permitió arropar a los manifestantes que estaban en Las Mercedes, El Rosal y obligarlos a replegarse a la avenida Francisco Miranda, plaza Francia y el distribuidor Altamira. En este último lugar, la GNB usó armas letales que hirieron a una joven en la pierna, y a otras seis personas: cuatro fueron atendidas por Salud Chacao y tres en la Clínica El Ávila, donde murió el adolescente Fabián Urbina, de 17 años de edad, herido en la clavícula. El Ministerio Público designó a la Fiscalía 98° de Caracas para investigar el caso.

Desde las 12:58 pm hasta las 5:00 pm duró la resistencia porque la lluvia dispersó a los que se mantenían en el distribuidor Altamira y en la plaza Francia. Lograron lo que no quería el gobierno: que la marcha Todos a Caracas se convirtiera en un plantón en la principal vía que une el este, oeste y sur de la capital, y es la vía acceso desde oriente y occidente.

A las 2:46 pm la GNB trataba de tomar el control del distribuidor y fue con fuerza contra los manifestantes que estaban en la Miranda y hubo heridos por balas, asfixiados, y ataques a quienes entraban al Centro Plaza, en Los Palos Grandes.

Desde las 6:00 am los cuerpos de seguridad obstaculizaron el tránsito de ciudadanos que venían de todo el país. “Trancaron la Panamericana, los túneles de Vargas y la Regional del Centro, pero igual la gente vino”, afirmó el concejal, Alejandro Vivas.

El diputado Alberto Galíndez dijo: “De Cojedes vinimos miles. Madrugamos a Maduro porque rechazamos esta ANC fraudulenta”. El alcalde de Barquisimeto, Alfredo Ramos, señaló que a pesar de las alcabalas el pueblo marchó en Caracas porque quiere libertad.

“Miraflores está obligado a suspender la constituyente; el pueblo no la quiere y debe buscar una alternativa para evitar el caos, alertó el ex gobernador del Zulia, Manuel Rosales. Henrique Capriles, gobernador de Miranda, afirmó: “El  gobierno está dividido y en pedazos; la fiscal dio un paso importante, como lo darán otros, con un solo fin: rescatar las instituciones del país”.

El diputado Henry Ramos Allup aseguró: “No descansaremos hasta tener otro régimen que respete la Constitución. Si tuvieran vergüenza pondrían el poder a disposición del pueblo y se retirarían definitivamente”.

La feroz embestida.  La violencia comenzó en Montalbán; los accesos al centro comercial La Villa fueron militarizados. La embestida fue de tal magnitud que la gente fue replegada. Algunos de ellos buscaron trasladarse en pequeños grupos a El Paraíso.

En el centro comercial Multiplaza eran pocos y esperaban las otras movilizaciones para avanzar al CNE. Un ataque del comando motorizado de la GNB los tomó por sorpresa. Después de asediarlos, bajaron la velocidad y lanzaron las primeras bombas. La gente buscó refugio y luego volvió.

Con los ánimos caldeados, las personas respondieron a la agresión y cerraron la avenida con algunas barricadas. La GNB regresó y esta vez disparó con escopetas. Sin embargo, la resistencia continuó y fue entonces cuando se registró el tercer ataque en menos de 20 minutos.

“Nos atacaron a traición. Nos tomaron por sorpresa. Son unos sanguinarios”, dijo Ana María Da Costa, hermana del preso político Vasco Da costa. Cuando se pensaba que todo estaba calmado, una barrida fulminante acabó finalmente con la concentración. En el lugar se encontraba la dirigente política María Corina Machado que fue alcanzada por los gases lacrimógenos.

Candelaria, asediada. En el centro de la ciudad la concentración fue atacada no solo por policías; los colectivos arremetieron para tratar de terminar el trabajo que la PNB no pudo completar. En Parque Caracas comenzaron a congregarse los seguidores de la oposición. En una asamblea vecinal las personas disertaban sobre las acciones que llevarían a cabo durante las próximas horas.

A los 20 minutos llegaron las primeras bombas. La policía disparó con intensidad, pero no pudieron barrer la protesta que iba al CNE. A las 12:00 del mediodía los colectivos irrumpieron y lanzaron cohetones, después de dos detonaciones amenazaron a los comerciantes con saquearlos.