Política

La crisis que enfrenta la MUD tras las regionales y subordinación a la ANC

Con una reducción de 2 millones de votos, la alianza de partidos opositores perdió 18 gobernaciones, en lo que fue un abreboca para una pelea interna y el debate de las consecuencias de que cuatro gobernadores adecos se juramentaran ante la ANC

Rueda de prensa MUD

EFE / Miguel Gutiérrez

Henry Ramos Allup presentó plan para gobierno de unidad nacional

Los resultados de las elecciones regionales que se realizaron el 15 de octubre, además de otorgarle 18 gobernaciones al chavismo, causaron un estacazo en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) debido a la pérdida de votantes, sus divisiones internas y la falta de un mensaje homogéneo hacia sus seguidores, coincidieron analistas y dirigentes políticos.

Luego de las protestas que sacudieron a Venezuela entre los meses de abril y julio que dejaron más de 120 personas asesinadas y más de 5.000 detenidas, según cifras de la ONG Foro Penal Venezolano, la coalición de partidos opositores acudió dividida a la contienda y con el mismo Consejo Nacional Electoral (CNE) que organizó los comicios de la asamblea nacional constituyente (ANC), unas elecciones que estuvieron marcadas por denuncias de fraude e inconstitucionalidad. Así lo analizó Luis Vicente León, presidente de Datanálisis

“La hipótesis es que si no se cambian los rectores del CNE, no cabe duda de que la disposición de voto va a caer porque hay una percepción negativa hacia el Poder Electoral en los críticos del gobierno”, advirtió León en declaraciones a El Nacional Web. 

En ello coincidió Ennio Cardozo, politólogo y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), quien resaltó que  el hecho de que la oposición no participara en las elecciones para la constituyente alegando que no confiaban en el Poder Electoral sirvió de aliciente para que un sector de ciudadanos optara por abstenerse.

“Hay contradicciones graves entre el discurso opositor y sus acciones”, señaló Cardozo.

Como consecuencia de esas acciones, el politólogo señaló que es posible que la población electoral haya aplicado “voto castigo” no contra el gobierno sino contra la oposición, precisamente por la falta de coherencia y los errores comunicacionales que generaron confusión en la población electoral.

¿Con el enemigo en casa?

Más allá de la derrota en cuanto a votos y gobernaciones, en el seno de la MUD salieron a relucir las divisiones entre sus partidos, en especial luego de que cuatro gobernadores electos por el partido Acción Democrática (AD) decidieran juramentarse ante la ANC, hasta entonces desconocida y calificada como fraudulenta unánimemente por los adversarios al régimen de Nicolás Maduro.

De esa manera, el debate pasó de ser una posible renovación del CNE y denuncias por irregularidades en los comicios del 15 de octubre al hecho de haberse subordinado ante el parlamento oficialista.

Mientras Henry Ramos Allup, secretario general de AD, justificó la postura de acudir a la ANC, dirigentes de otros partidos criticaron la línea de la tolda blanca, más allá de que el partido indicó que los gobernadores quedaron “autoexcluidos”.

“Muchos ven esto como una oportunidad de oro para tirotear a Acción Democrática. Debo lamentar que, ante la crisis del país, nos disparemos entre nosotros. Lamentablemente yo no voy a discutir con nadie”, atinó Ramos Allup.

Lejos de ser conciliadoras, sus palabras se tradujeron en más reproches. Henrique Capriles Radonski, ex gobernador de Miranda y dirigente de Primero Justicia, se dirigió directamente a Allup, a quien le achacó errores que perjudicaron a toda la alianza en 2016, con énfasis en el referéndum revocatorio.

“Hablo por mí no por mi partido. Mientras esté en la Unidad el señor Ramos Allup, yo no voy a seguir en esa Mesa. Lo de ayer no tiene justificación", se quejó Capriles.

Y Primero Justicia, que fijó posición mediante su secretario general Tomás Guanipa, remató: “No podemos aceptar que haya una oposición complaciente con el gobierno”.

Entretanto, Voluntad Popular, partido que lidera el preso político Leopoldo López, en vocería de su coordinador Freddy Guevara, anunció que no acudirá a las elecciones municipales, que todavía no tienen una fecha establecida.

“Es una traición a todos ese camino que han tomado. No podemos tener expulsiones de mentiras. Humillarse no es un sacrificio, tenemos hermanos que han muerto por no arrodillarse”, expresó Guevara.

Reestructuración y “tercera vía”

Si la MUD quiere conseguir un cambio de gobierno, primero debe someterse a una revisión interna para definir una estrategia para hacer frente a Maduro, indicó Luis Vicente León.

“Si no se unifican es probable que pierdan en cualquier ámbito que elijan, bien sea en votos o con movilizaciones en la calle”, advirtió el analista.

Nicmer Evans, miembro del Movimiento por la Democracia y la Inclusión (MDI), por su parte, exhortó a la MUD a integrarse junto con otros liderazgos para poder salir del madurismo.  Consideró que, aunque el gobierno de Nicolás Maduro enfrenta un rechazo de 70% de la población, no todos sus adversarios siguen fervientemente los lineamientos de la alianza opositora.

“Existe 40% de venezolanos que no se sienten identificados con ninguna de las propuestas políticas y eso se vio reflejado en los resultados electorales, que arrojaron una abstención de 35%. Se debe crear una instancia que incluya al chavismo crítico, la izquierda y los propios opositores descontentos”, detalló.

Cardozzo agregó que la oposición debe participar en los comicios que estén por venir. Sin embargo, debe cambiar su discurso político para volver a capitalizar el voto.

De avasallar a ser atropellados

En las elecciones parlamentarias de 2015 la MUD logró utilizar la vía electoral para catapultarse como alternativa frente al chavismo con una diferencia de más de 2 millones de electores en contra del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

En aquella contienda, la oposición cosechó 7. 707.422 de votos que se  tradujeron en dos terceras partes del Parlamento, con 112 diputados a su favor, frente a los 5.599.025 millones  del Gran Polo Patriótico que , con 53 diputados,  tenía una representación meramente simbólica.

No obstante, el triunfo se diluyó con el tiempo. Tan solo dos años después, la diferencia entre ambos bandos volvió a ser de 2 millones, con la diferencia de que la balanza volvió a inclinarse para el oficialismo.

En los comicios regionales la MUD se redujo a 4.983.626  de votos, es decir la MUD perdió más de 2  millones de votos.

Sin embargo, Evans resaltó el hecho de que si se comparan las cifras en ambas elecciones, el chavismo no tuvo crecimiento sino que se mantuvo estático en los 5,6 millones de personas.