Política

ABP: Ese diálogo simulado es para nosotros un capítulo cerrado

El gremio aseguró que esta crisis la ha propiciado premeditadamente este régimen dictatorial, régimen que desarrolla un control hegemónico de las finanzas del Estado

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En reiteradas ocasiones hemos defendido la tesis de construir una salida constitucional  que supere la inmensa desventura que azota a nuestro país  y a nuestro pueblo. Por tal razón nuestro movimiento participó en las jornadas de protesta cívica emprendidas, inicialmente por los estudiantes venezolanos el pasado 15 de enero de 2014. Luego suscribimos el documento denominado, “Propuestas para La Transición”, que costó la cárcel que aún padece nuestro líder fundador, Antonio Ledezma. Una de las vías para encontrar esa puerta que nos permita inaugurar caminos de paz y convivencia ha sido el del diálogo, sin embargo los esfuerzos realizados en ese sentido han terminado minando la fe de los venezolanos que se han sentido, con sobradas razones, estafados, por decir lo menos, después de cada uno de esos intentos dialoguistas. El ensayo de diálogo del pasado 30 de octubre, concluyó sin ninguna consecuencia positiva para el país, producto de la inobservancia por parte del gobierno de los convenios, a los que se había comprometido, burlándose de las expectativas del Vaticano, que imploraba al gobierno honrar la palabra empeñada.

Desde que se iniciaron los contactos con los voceros del actual régimen, el panorama nacional se ha oscurecido más, la crisis social, económica y política se agudiza cuando vemos escenas escalofriantes de seres humanos, incluidos niños y ancianos, rebuscando desperdicios entre la basura para tratar de mitigar el hambre que los arrincona en la miseria más espeluznante. Los centros asistenciales son “funerarias” donde mueren pacientes por la falta de medicinas y equipos deteriorados que funcionan inadecuadamente por la insuficiencia de repuestos o fallas estructurales de mantenimiento. El costo de la vida aplasta la existencia de todos los venezolanos, víctimas de la inflación más alta del mundo, al mismo tiempo que las cifras rojas ensangrientan nuestro territorio nacional tomado por asalto por bandas hamponiles que se escudan en la repudiable impunidad que les ofrece este gobierno, propiciador de la crisis de poderes cuyas autonomías fueron devastadas por su género totalitario.

Otro hecho inocultable es la creciente represión y persecución política desde que se retomaron las diligencias dialoguistas. Esa es una verdad concluyente: hay más presos políticos, más perseguidos, más exiliados, más empresas cerradas, más medios de comunicación acosados por falta de insumos, como papel o amenazados con “reglamentos” que los inducen a la autocensura.

Esta crisis la ha propiciado premeditadamente este régimen dictatorial, régimen que desarrolla un control hegemónico de las finanzas del Estado, que manipula los tribunales, las policías, el Ministerio Público o la Contraloría General de la República, usando estas instituciones como “cachiporras” para golpear impunemente a los disidentes que les estorba.

Ante esta infausta situación, desde Alianza Bravo Pueblo, reiteramos que la respuesta de la Unidad debe ser lo más coherente posible, sin jugadas ocultas ni individualistas. Ya bastante daño han dejado en el camino las contradicciones que han sumido a la Unidad en una “melcocha” que desparrama la inmensa confianza que nos ha brindado nuestro pueblo en estos 8 años de lucha, dados bajo el símbolo de la MUD.  Es tiempo y hora de enmendar los errores, de combinar tácticas con estrategias que tan buenos frutos nos han prodigado cuando procedemos siguiendo esos lineamientos. Una de esas coordenadas está plasmada en la alocución del compañero Julio Borges del pasado 5 de enero del año en curso, cuando apuntaló el compromiso que había dejado en agenda el presidente saliente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup. El acuerdo legislativo que decreta el abandono del cargo, pasó a ser una realidad en esa histórica sesión del 9 de enero. Otra ruta nos las traza con sabiduría y determinación, nuestra iglesia católica por intermedio de la Conferencia Episcopal Venezolana, en la Pastoral del 13 de enero de 2017.

Ante esta crisis, apreciamos y registramos como indispensable contar con todos los aportes que desde la comunidad internacional se han ofrecido, buscando auxiliar a zanjar esta crisis política y social, a través de los métodos democráticos y constitucionales.

Es así que ante las propuestas presentadas por el presidente saliente de UNASUR y su comisión de ex presidentes, a la consideración de los miembros de la Mesa de la  Unidad Democrática, ratificamos, una vez analizada, que la única y más efectiva vía para resolver la actual crisis, antes que se convierta en una irreparable tragedia social y un indeseado conflicto político de grandes dimensiones, y con firme e irreductible convicción democrática, es que se acuerde la liberación de los presos políticos, y se fije conforme a la Constitución, una fecha para consultar a la soberanía popular lo antes posible. Ese diálogo simulado es para nosotros un capítulo cerrado, porque tal y como se desarrolló, lo que produjo fue desconcierto, ante el evidente objetivo del régimen de ganar tiempo a costa de la paz de los venezolanos. Está claro que el actual régimen reniega de las vías electorales, por eso liquidaron el Referéndum Revocatorio y antes habían desechado la convocatoria de elecciones regionales, tal cual como está pautado en las leyes vigentes en el país. El gobierno, al mismo tiempo que hace ver que promueve el diálogo, mete zancadillas a sus interlocutores para devaluarlos, asignándole a esos encuentros un carácter de comedia que provoca vergüenzas en sus participantes. Es una aparente improvisación planificada para desprestigiar el diálogo. En ese contexto el país está alucinado por tanta irresponsabilidad. Por esta irrefutable realidad, ABP insiste en la necesidad de incorporar otros mediadores o facilitadores del diálogo sincero que aspiramos. Existen solventes líderes, como los ex presidentes que se agrupan en IDEA, que reiteradamente se han ofrecido para contribuir de buena fe a encontrar salidas a esta crisis institucional que padecemos.

La ciudadanía debe seguir siendo el eje de nuestra agenda de lucha. Nuestro compromiso es lograr que volvamos a vivir con paz y a respirar un ambiente de progreso y bienestar general. Nuestra herramienta de lucha es el voto, con el voto hemos ganado inopinadas batallas en el intento de rescatar la democracia deshonrada. Hemos contado con el concurso de millones de ciudadanos, ahora recelosos y desconcertados por los traspiés en que se incurrieron y que sería torpe pretender esconder. Proponemos ir en la búsqueda de esos sectores gremiales, académicos, trabajadores del campo y de la ciudad, estudiantiles, gente del arte, de los barrios y urbanizaciones,  para obtener, también, el respeto de nuestra FFAA institucional, esa que conoce y comprende el contenido y significación del artículo 328 de nuestra Carta Magna.

Este acuerdo estuvo avalado por el presidente encargado de ABP y diputado a la Asamblea Nacional, Richard Blanco, la esposa del alcalde Metropolitano de Caracas, Mitzy Capriles de Ledezma, la alcaldesa encargada Helen Fernández, el parlamentario por el estado Zulia Edwin Luzardo, los dirigentes de la tolda vinotinto Rosaura Sanz, Alcides Padilla, Héctor Urgelles, entre otros.

NP