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La pasión según Judy

La cantautora venezolana Judy Buendía regresa a las emisoras nacionales con un nuevo sencillo, mientras se prepara para incursionar en el mercado brasileño. Aquí cuenta cómo se labró un lugar en la escena artística de Miami –donde reside desde 2012– y por qué artísticamente no le teme a nada

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Por Magaly Rodríguez @magarods | Fotografías [Katty Cantalamessa]

Hace cinco años, cuando llegó a Miami, Judy Buendía se presentó en un bar local para introducir sus canciones. Siempre había visto aquella ciudad como el epicentro del mercado musical latinoamericano y desde pequeña había querido probar suerte allí. Aunque de Venezuela llevaba una carrera hecha –con temas #1 en el Record Report, como “Casi mala”, “Universo” y “Me retiro elegantemente”–, sabía que allá su nombre era prácticamente un ruido tan blanco como oír llover. “A ese concierto, que monté yo misma, acudieron como 20 personas. Igualito me entregué cantando como si hubieran sido 5.000”, dice risueña. Cuando le pagó a los músicos que la acompañaron, su ganancia neta fue de cinco dólares. “Agarré mi billetico y lo monté en un cuadro gigante. Fueron mis primeros cinco dólares”.

Pronto se dio cuenta de que la mejor manera de demostrar su talento era usar en cayapa toda la artillería, que en su caso era nuclear. Le venía bien la licenciatura de Ars Nova en composición musical. Las clases de canto en el Berklee College of Music. La guataca que da haber protagonizado la versión caraqueña del musical Chicago –como Roxie Hart–, haber hecho stand up comedy y hasta recrear las canciones de Emilita Dago en musicales sobre la Billo’s Caracas Boys, sin contar los estudios de cuatro, órgano, violín –tocó de niña con la Orquesta Sinfónica Infantil de Anzóategui– y guitarra, instrumento con el que aprendió a componer a los 14 años de edad en su natal Puerto La Cruz. Se le da bien desde la música clásica hasta el ska y el reggae, siendo estos dos últimos géneros con los que se destacó con su banda Judy Buendía y los Impostores. Fue ella la primera mujer suramericana cuyos temas fueron incluidos en el catálogo musical del videojuego RockBand para X-Box.

En su familia es la única con estas dotes. “Más nadie es músico. Me ven como una extraterrestre: soy la oveja verde de mi casa”, concede divertida. Confiada en sus capacidades, Buendía escribió un monólogo musical de humor llamado “Mi ex fue un error”, con el que desde 2015 ha logrado temporadas de funciones agotadas no solo en Miami sino en giras por otras ciudades de Estados Unidos. En esa obra demuestra sus dotes como actriz, bailarina, imitadora y cantante.

Ya convertida en mamá –su pequeña Lucía tiene dos años– y resuelta a mostrar que ha seguido creando, decidió no esperar a grabar un disco completo. Su nuevo sencillo, “Que amanezca y te vea”, ha ido ganando popularidad en las redes desde su lanzamiento el mes pasado. A pesar de ser un tema romántico que habla sobre la ilusión de ver a la pareja al despertar, muchos de sus seguidores comentan que se la han dedicado a sus hijos al levantarlos en las mañanas para ir al colegio, o que han emigrado y se la envían con afecto a sus padres y seres queridos. Pronto la grabará también en portugués para introducirla en Brasil, pues ha notado que son pocos los artistas hispanohablantes que se aventuran en ese mercado. “Se me da el idioma y me parece que puede ser un buen terreno para la canción”, asegura.

¿Habría algo que no se atrevería a hacer musicalmente? “No, no me pongo límites porque la vida es muy corta para autocoartarse. Crear es mi naturaleza, no es algo que me cuesta ni me da miedo la crítica. Yo no canto o compongo por competir ni para ser la número uno del top ten: sé que hay mucha gente que come con eso, pero no me quita para nada el sueño porque en la práctica siempre lo que importa es que la canción sea buena, y cuando escribes algo que conecta con las emociones, sabes que tienes un hit”, explica. “Y eso es lo que busco en lo que sea que esté haciendo, conectar con la gente, tocar muchos corazones. Cuando quienes están empezando en este medio me preguntan cómo se avanza, les digo que para mí ha sido fundamental estudiar música porque me ha permitido componer, autoproducirme y demás, pero no solo el talento y el conocimiento te ayudan”.

Los cinco dólares siguen expuestos en la sala de su casa como un recordatorio personal para nunca dudar. “Me sirven para enorgullecerme de lo que he logrado y para no olvidar que si eres disciplinado y te ocupas de crear tus propias oportunidades, más lejos llegas”.