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El Supremo de Brasil tipificó la homofobia como delito

El tribunal decide que se castigue de la misma forma que el racismo hasta que el Congreso legisle

El Supremo de Brasil tipifica la homofobia como delito
Por EFE

El fallo de la Corte Suprema que igualó la homofobia al racismo y la tipificó como delito penal contrarió al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien hace unas semanas había criticado al tribunal por pretender “legislar” sobre ese asunto.

En un fallo considerado “histórico” por colectivos homosexuales el Supremo añadió a Brasil a la lista de 42 países que hasta ahora consideraban como delito penal toda forma de homofobia, de acuerdo con un reciente informe publicado por la Asociación Internacional de Lésbicas, Gais, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (ILGA, por sus siglas en inglés).

La sentencia fue “aplaudida” por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que en un mensaje en Twitter recordó: “Las personas LGBTI están expuestas a violencia y discriminación (...). Los Estados tienen el deber de garantizar su protección”.

Sin embargo, el fallo fue abiertamente en contra de Bolsonaro y de la Iglesia Evangelista que tiene una creciente influencia en Brasil y constituye una fuerte base política para el gobierno del líder de la ultraderecha que triunfó en las urnas el año pasado.

Hace dos semanas, cuando el Supremo ya insinuaba la decisión que finalmente adoptó por clara mayoría, Bolsonaro se había adelantado y comentado el asunto en tono crítico durante un encuentro de pastores evangelistas.

“Están discutiendo si la homofobia puede ser tipificada como racismo. Disculpe, Corte Suprema, que yo respeto y jamás atacaría a otro poder, pero al parecer están legislando”, declaró Bolsonaro.

“El Estado es laico, pero yo soy cristiano”, dijo el mandatario, quien aseguró que “todos” tienen una religión o no, pero que aún así en una sociedad debe primar “el respeto”, sin “mezclar a la justicia con la religión”, lo que le valió una ovación de los pastores.

El gobernante no reaccionó inmediatamente después de la sentencia del Supremo, pero sí lo hizo uno de sus hijos, el diputado Eduardo Bolsonaro, quien afirmó que el tribunal “legisla al equiparar la homofobia al racismo”, cuando debería “entender que no legislar también es una forma de respetar la voluntad de la población”.

El diputado garantizó que un proyecto de ley en esos términos jamás sería aprobado en el Congreso y afirmó: “Estamos en la era del activismo judicial”. Agregó: “Eso se debe regular”.

La sentencia del Supremo, sin embargo, así como criminalizó la homofobia, también declaró la “omisión” del Parlamento frente a una “discriminación” y un “odio” que llevan a que al menos una persona sea asesinada en Brasil cada día por causa de su orientación sexual.

Esa “omisión” fue explicada por el presidente del tribunal, José Antonio Dias Toffoli, quien afirmó que el Parlamento ha tenido más de 30 años, desde la promulgación de la Constitución de 1988 para debatir sobre el asunto, pero “aún no ha decidido nada” y, para peor, mantiene archivados decenas de proyectos de ley sobre esa cuestión.

Así como el hijo del mandatario, muchos adeptos del llamado “bolsonarismo” se expresaron sobre el fallo en las redes sociales y entre ellos figuraron hasta funcionarios del gobierno.

“Considerar como crimen algo que no es definido en ley”, con un “término elástico” que abarca "una amplia gama de acciones, gestos y discursos, no solo genera inseguridad jurídica, como crea una amenaza sin precedentes a las libertades más fundamentales”, dijo el asesor de Asuntos Internacionales de la Presidencia, Filipe Martins.