Mundo

Familia de Oswaldo Payá busca justicia en instancias internacionales

Carlos Payá, hermano del líder opositor cubano que murió en 2012 a causa de lo que para muchos fue un atentado, también lucha por la excarcelación de Eduardo Cardet, del Movimiento Cristiano Liberación, preso desde hace dos años. Considera que la falta de libertades, la miseria y la represión son similares en Cuba y Venezuela

ctv-opo-0001028345
Por Patricia Molina | pmolina@el-nacional.com | Orlando Abreu Vicentelli | orabreu@el-nacional.com

La Habana cerró el caso de la muerte del opositor cubano Oswaldo Payá, ocurrida el 22 de julio de 2012, como un accidente de tránsito causado por un descuido del conductor del vehículo. Sin embargo, según sus familiares, compañeros e incluso los mismos involucrados, son muchas las pruebas de que se trató de un atentado. Por esa razón, afirman, no descansarán hasta que se haga justicia.

En ese largo camino que ha representado la búsqueda de la verdad, ahora el hermano del líder del Movimiento Cristiano Liberación, Carlos Payá, revela las gestiones que decidieron emprender en instancias internacionales.

El 26 de noviembre enviaron una carta a la alta comisionada de Naciones Unidas para los derechos humanos, Michelle Bachelet, con el fin de solicitarle que interceda ante el Estado de Cuba para que la familia pueda acceder a las actas procesales y evidencias del caso, y que se realice una investigación transparente, objetiva e imparcial de los hechos en los que también murió el opositor Harold Cepero.

El arquitecto cubano, exiliado en España desde 1986, afirma que su familia nunca ha tenido acceso al informe de la autopsia de su hermano. “No sé qué puede decir. Pero lo que contó un forense en el juicio contra Ángel Carromero (conductor del automóvil) no tiene ninguna credibilidad, ni el propio juicio”, expresa.

Después de su liberación y su traslado a España, Carromero, que estuvo seis meses preso acusado de homicidio imprudente por la muerte de Payá y  Cepero, ha repetido insistentemente que aquel 22 de julio en la ciudad de Granma un automóvil los impactó e hizo que se salieran de la carretera, y que al ser trasladado al hospital agentes del gobierno lo obligaron a dar una versión irreal de los hechos.

“He estado en contacto con Carromero desde que fue enviado a España a cumplir su condena, según el acuerdo al que llegó el gobierno español y el régimen de Cuba. Hemos hablado muchas veces y de manera resumida puedo decir que lo que me contó, y ha contado también en público, coincide con otras informaciones que tenemos y que pueden demostrar que las muertes de Oswaldo y Harold fueron provocadas”, señala.

Payá asegura que hay antecedentes relacionados con su propio hermano que corroboran la tesis del atentado. “Al Volkswagen que tenía Oswaldo le aflojaron en una ocasión los tornillos de las ruedas, pero un vecino le avisó. Además, era vigilado constantemente y le habían dicho que lo matarían”, recuerda.

El régimen cubano, señala, tiene ese modus operandi. “Trata de involucrar a opositores en sucesos o los detiene y abandona en parajes solitarios, como le sucedió también a Rosa Rodríguez, miembro del consejo coordinador de nuestro movimiento”.

Payá cree que los venezolanos atraviesan un período similar al que ha vivido el pueblo cubano. “Hay algunas diferencias debido a las características propias de cada país, pero la falta de libertades, la miseria y la represión son similares en ambos casos”, asegura. “En Venezuela hay una autocracia que va camino de convertirse en una dictadura”, agrega.


Lucha por Cardet. El hermano de Oswaldo Payá afirma que en Cuba es cada vez más sofisticado el sistema represivo, a pesar de los cambios que ha venido anunciando el gobierno cubano, los cuales calificó de falsos. “La represión es instantánea, va desde detenciones exprés hasta de larga duración, como es el caso de nuestro líder Eduardo Cardet, que lleva dos años de injusta prisión”, indica.

El régimen, asevera, lo tiene como un rehén. “Eduardo nunca debió ser encarcelado e incluso con las propias leyes cubanas ya debería estar en libertad condicional. Eso es lo que los gobiernos democráticos e instituciones como la ONU deben exigir al régimen cubano”.

Piensa que las relaciones fluidas del gobierno español con Cuba pueden facilitar el diálogo sobre derechos humanos. “Eso puede ser positivo para el caso de Eduardo. De hecho, se le pidió al presidente Pedro Sánchez que intercediera por su caso”, dice.

No obstante los inconvenientes, Payá está convencido de que al final se hará justicia.

“En Venezuela hay una autocracia que va camino de convertirse en una dictadura”