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“La democracia es el único sistema que puede transformar a Venezuela”

El Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa expresó durante su visita a Ecuador, en la cual celebró un encuentro con el presidente Moreno y otro académico con sus lectores, que el populismo es un tóxico que corrompe y empobrece a las sociedades libres

Vargas Llosa

El premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa ofreció una rueda de prensa acompañado del líder de la oposición ecuatoriana Guillermo Lasso y la directora de Ecuador Libre, Dora de Ampuero. Foto: EFE

Por Claudia Furiati Páez | Especial para El Nacional | Guayaquil

En su vuelta a Guayaquil luego de cinco décadas, el Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa, anticipó ante los medios locales e internacionales lo que serían reflexiones de su conferencia magistral vespertina ayer mismo, para sus lectores ecuatorianos en torno a la opción de configurar el futuro desde hoy a partir del pensamiento liberal.

Una de sus ideas principistas fue reiterar el llamado a la comunidad de países democráticos no solo latinoamericanos sino del mundo, a redoblar esfuerzos de defender este sistema de gobierno, si bien no es perfecto si perfectible, como antídoto ante los autoritarismos.

Venezuela fue uno de sus dolorosos ejemplos al confirmar que es solo por la vía de la presión “decidida, resuelta, efectiva” de la comunidad internacional como se logrará que un “gobierno muy minoritario” acepte ir a comicios. “La democracia es el único sistema que puede pacíficamente producir esa transformación de Venezuela”, advirtió.

En compañía de sus anfitriones Dora de Ampuero, directora del Instituto Ecuatoriano de Economía Política y Guillermo Lasso, presidente de la Fundación Ecuador Libre, el escritor peruano de visita al país meridional para presentar su libro de ensayo La llamada de la tribu (Alfaguara, 2018) dedicó varios minutos a repasar la singularidad que representa el caso venezolano, producto de una “dictadura totalitaria”, decidida a no negociar y quedarse en el poder, aunque tenga que seguir destruyendo las bases mismas de la economía. “En toda la historia de América Latina no ha habido otro país que se haya destruido sistemáticamente y que hoy día tenga esa condición miserable”, dijo.

El también defensor del liberalismo profundizó su diagnóstico, lamentando el mito del gendarme necesario que ha prevalecido en el inconsciente del pueblo venezolano. “Cómo es posible que un país que tuvo tantas dictaduras en el pasado, que se enfrentó gallardamente a estos regímenes, cometiera la gravísima equivocación por cinco veces –abre su palma y extiende sus dedos enfático, para repetir– por cinco veces, de darle el triunfo electoral al gobierno de Hugo Chávez. Ello nos ha de llevar a meditar y concluir categóricamente que ningún régimen autoritario, creado alrededor de un caudillo, es capaz de resolver los problemas sociales, económicos, traer justicia y extender esos beneficios para las clases más desfavorecidas. No hay ningún caso en el mundo que contradiga esa realidad, los países más democráticos y libres son también los más más prósperos. El sacrificio de la libertad no trae la prosperidad y lo sabemos porque hemos visto a gobiernos autoritarios, colectivistas, intervencionistas ir desapareciendo poco a poco. El ejemplo triste y doloroso de Venezuela debería agitar las conciencias en América Latina y desterrar de una vez por todas, la idea de que un régimen autoritario está más capacitado para resolver los problemas sociales y económicos que la democracia”.

En su revisión sobre democracias latinoamericanas que sí han dado muestras de esfuerzos en reformar sus políticas, resaltó los signos de “rectificación saludable” que ha dado el gobierno del presidente Lenín Moreno (con quien se reunió posterior a esta rueda de prensa), en su desmarcaje de la línea del llamado “correísmo”, entre ellas hacer del Ecuador una nación aliada del chavismo. Considera válidas las acciones adelantadas por el dignatario ecuatoriano para procesar altos funcionarios corruptos y por concretar necesarios ajustes para sanear la economía. Y aunque evitó profundizar en temas que son de estricta incumbencia de los ecuatorianos, sí destacó que un paso decisivo en la vigorización del sistema democrático de este país sería la derogación de la ley de prensa que aprobó su antecesor Rafael Correa. “En este período de legalidad y libertad que vive el Ecuador, convendría abolir una ley que es la negación de la libertad de expresión”, completó.

Es esta una de las libertades mayormente defendidas por el autor de El sueño del celta, en cuanto a una real democracia se refiera, sea de tendencia de izquierda o de derecha. A su entender las transformaciones sociales que vive Latinoamérica y el mundo no se pueden catalogar de giros desde la izquierda hacia la derecha. La distinción, especialmente para los ciudadanos, ha de ser entre las democracias y los populismos. “Los populismos son un tóxico para las democracias. Estas se corrompen y empobrecen por culpa de esos populismos, debemos confrontarlos desde el punto de vista democrático, lo cual implica conciliar tendencias a ratos muy contradictorias entre sí. Y allí su gran ventaja sobre las dictaduras, la democracia permite la coexistencia pacífica de disímiles puntos de vista”.

Es lo que espera impere en Brasil, a pesar de las primeras señales antidemocráticas en los discursos del presidente electo Jair Bolsonaro. Vargas Llosa no ve en su victoria “una deriva hacia el fascismo del país más grande de América Latina”. Lo aprecia como voto castigo de la mayoría de los brasileños, especialmente sectores populares, al Partido de los Trabajadores por su cuestionada, demostrada y continua corrupción en la gestión. Y dio beneficio de duda al nuevo dignatario de la nación auriverde, al nombrar como ministro de Justicia, al juez Sergio Moro, responsable del encarcelamiento de Luis Ignacio Lula Da Silva, así como la incorporación a su gabinete económico a un pesador liberal, defensor de las libertades sociales, como Paulo Guedes. Ahora bien, advirtió “si Bolsonaro aplicara todas las cosas que anda diciendo, desde luego que habría que manifestarse contra él pues estaría retrocediendo a su nación hacia el autoritarismo”.

Mario Vargas Llosa, salvo por la realidad venezolana, fue optimista en su radiografía al presente democrático del continente latinoamericano y aunque no refirió a los casos también recientes de los electos gobiernos de México y Colombia, uno socialista y el otro liberal, resaltó que ese mapa de democracias que signa al subcontinente, evidencia la toma de conciencia de que este sistema es el idóneo para traer justicia, libertad, oportunidades y prosperidad a sus ciudadanos. “Hemos vivido suficientemente experiencias para saber que las dictaduras solo traen perjuicios a una sociedad y que si hay pequeños beneficios económicos –recordando a Chile y su devenir próspero–, al otro lado del abanico están los muertos, los asesinados, los torturados y la falta de libertad que en última instancia destruye a los países. Los latinoamericanos después de varias pruebas, algunas muy trágicas, han entendido que el sistema de legalidad y libertad que representa la democracia es el único que puede sacarnos del subdesarrollo”, concluyó.

Además del encuentro con el presidente Lenín Moreno y su conferencia magistral “El futuro se piensa hoy” en el paraninfo de la Universidad de Especialidades del Espíritu Santos, Mario Vargas Llosa fue investido con el honoris causa por las autoridades de esta importante casa de estudio, con sede en Guayaquil.