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Damnificados en Ecuador claman por agua y comida

A medida que pasan los días en Ecuador, a la angustia de los sobrevivientes por hallar a sus familiares se suma la preocupación por la escasez de víveres y agua."No tenemos agua, ni alimentos. Las tiendas o están cerradas o venden muy caro. Algunas pasaron los precios de uno a cinco dólares", reclama a la AFP Andrés Mantuano, en la ciudad de Manta.En este puerto pesquero, como en casi toda la costa del Pacífico ecuatoriano, el mal estado de las carreteras (que dificulta la distribución), el temor a saqueos y la inestabilidad de los edificios han llevado a cerrar las puertas de muchos comercios, e incluso algunos pasan las horas protegidos por las fuerzas de seguridad.Y la ausencia de lo básico, sobre todo agua y alimentos, comienza a irritar a la población de esta localidad que parece una zona de guerra.El ministro coordinador de la Producción, Vinicio Alvarado, dijo tener información de que "por acción desesperada se llega a medidas de invasión de la propiedad privada y eso obligó a que muchos negocios tengan que cerrar". "Venimos a pedir comida, pero no hay, ya han repartido las raciones", se lamentó ante la AFP en Pedernales Gema Guillén, una madre de tres hijos que perdió la casa y cuya familia "está durmiendo en la tierra".En Pedernales se reparte ropa, alimentos y medicinas, papel higiénico y pañales llegados gracias a donaciones públicas y de particulares de todo el país. En supermercados de Quito muchos clientes compran esos productos para mandarlos a las zonas afectadas, constató la AFP.