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“Bajo ninguna circunstancia aceptaremos un acuerdo bilateral”

Carl B. Greenidge habló con sus pares de la Commonwealth sobre la disputa de Venezuela y Guyana por el Esequibo, el cual Georgetown considera parte de su territorio

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Ha habido peores períodos que el de Maduro. Y tal vez no se puede esperar un comportamiento diferente o mejor de la oposición” asegura Greenidge.

Carl B. Greenidge, canciller de Guyana, calificó de “absurda”  la controversia que su país y Venezuela mantienen por el Esequibo, que  considera parte de su territorio. Afirmó que “bajo ninguna circunstancia” aceptarán un acuerdo bilateral. De visita en Londres para una reunión de ministros de la Mancomunidad Británica, tocó el tema con sus pares.

¿Creen ustedes que una solución definitiva por fin está cerca?

—Una solución definitiva requiere que las dos partes acepten e implementen lo que han acordado. Y hemos tenido problemas con la voluntad del gobierno de Venezuela para honrar sus obligaciones.

Creemos que la naturaleza de este reclamo, que es que hay un tratado nulo y sin efecto, es uno que puede ser resuelto por una corte.  Las fronteras no son nunca perfectas, no esperamos que los problemas desaparezcan completamente. ¡Pero el reclamo en sí mismo es tan absurdo que Venezuela nunca jamás ha ejercido soberanía sobre el Esequibo!

¿Qué hace “absurdos” los reclamos venezolanos?

—Después de que las Provincias Unidas (de los Países Bajos) se separaron de España en 1648 –luego del tratado de Münster– España nunca tuvo soberanía sobre el área, pues se les concedió a los holandeses. Y cuando Holanda perdió las guerras napoleónicas el territorio le fue transferido a Gran Bretaña en 1814.Después obtuvimos la independencia, en 1966. Nunca nadie de habla española ha ejercido soberanía sobre el territorio.

Y si en realidad la disputa es tan absurda ¿por qué no ha podido resolverse?

—Se ha perpetuado por la asimetría de poder entre los dos países. Cuando Guyana se acercaba a su independencia en 1966 los venezolanos les dijeron a los británicos que a menos de que el tema del territorio fuera resuelto, Caracas no iba a permitir que Guyana obtuviera su independencia. Se negoció el Acuerdo de Ginebra. Desde entonces, Venezuela ha sido capaz de obligar a Guyana a hacer ciertas cosas.

Dos divisiones del Ejército venezolano equivalen a toda la población de Guyana. Tiene casi 40 vecesnuestra población, pero también un territorio varias veces más grande.

¿Qué piensa usted que Venezuela consideraría una solución “práctica, pacífica y satisfactoria”, qué es lo que mandaba el Acuerdo de Ginebra?

—No tengo idea de lo que Venezuela necesita. Y si un país es capaz de firmar un tratado diciendo que va a aceptar el resultado de un proceso como final y definitivo, y luego reniega del compromiso, es muy difícil tener fe de que se puede llegar a un acuerdo y vaya a ser honrado. Por eso Guyana, en ninguna circunstancia, va a aceptar un simple acuerdo bilateral. Podemos hablar de todo lo demás, pero los derechos consagrados en el Acuerdo de Ginebra no pueden ser renunciados.

Venezuela sostiene, sin embargo, que el proceso de arbitraje estuvo viciado…

—Eso es un disparate total.

¿Ya sabe a qué me refiero, no? La carta, las acusaciones de colusión...

—Sí, pero si usted cree que los dos somos beneficiarios de una decisión viciada, usted no puede tomar la parte de la decisión que lo beneficia –quedarse con el Orinoco, su cuenca y la ribera oriental (del río Cuyuní)–, trabajar con ella por 61 años y una mañana decir: ‘Quiero todo lo demás’. En cuanto a que el tratado estuvo sesgado y que no estaban representados en el panel de arbitraje, los venezolanos eligieron a sus representantes.

¿Y cree que todo eso se puede aclarar yendo a La Haya? ¿Qué es lo que tendría que establecer la Corte Internacional?

—Si se argumenta que el acuerdo de 1899 es nulo e invalido, la corte tiene que establecer si existe otro que defina las fronteras entre Venezuela y Guyana. Pero antes tiene que establecer si en el Acuerdo de Ginebra de 1966 está implícito que el laudo arbitral de 1899 es nulo e inválido. No pueden llegar a esa conclusión porque el acuerdo no dice eso.

¿Guyana reconocería esa decisión, cualquiera que fuera?

—Nosotros vamos a acatar la decisión de la corte. Sería el final del camino.

¿Y qué tanto apetito ve del lado venezolano para ir a La Haya?

—Venezuela ya ha indicado, a través de canciller y de su presidente, que no les entusiasma la idea. O peor, que no están dispuestos a ir a la Corte Internacional.

¿Siente usted que hay menos voluntad para llegar a una solución con el actual gobierno, si se le compara con el de Hugo Chávez?

—Con Chávez hubo una mejora en comparación con lo que había ocurrido antes. Él eventualmente admitió lo que todo el mundo sabe: que Venezuela hizo su reclamo en 1962 no tanto como resultado de la carta póstuma, sino por razones de política global.

En esa época Guyana estaba liderada por el doctor Cheddi Jagan, que había sido parte del gobierno derrocado por los británicos en 1953, un gobierno que se había pronunciado a favor del socialismo y del comunismo.

El reclamo venezolano fue una forma de mantener a ese gobierno bajo control y Chávez reconoció ese hecho. También indicó que no se pondría al desarrollo de la región, siempre que fuera desarrollada para beneficio de los habitantes de la zona, sus propias palabras.

Creo que a los guyaneses les pareció una posición razonable. Chávez tenía una postura mucho más sensata y aceptable políticamente. Tampoco diría que la actitud de la actual gestión es la peor. El período entre 1962 y el gobierno de Chávez fue muy malo: aunque a nivel de jefes de Estado siempre hubo contactos, parte del territorio guyanés fue intervenido militarmente y Venezuela fue al Banco Mundial a abogar en contra de la construcción de una planta de energía hidroeléctrica.

Ha habido peores períodos que el de Maduro. Y tal vez no se puede esperar un comportamiento diferente o mejor de la oposición. Es posible que un gobierno alternativo sea peor. Los guyaneses tenemos que estar muy atentos con Venezuela.

Pero las cosas se calentaron mucho en 2015, bajo la actual gestión…

—La situación no es tan tensa como en septiembre de 2015, cuando había barcos de guerra venezolanos en nuestras aguas. La fuente de tensión parece derivarse de su molestia porque hemos empezado a explotar recursos en el Esequibo y su espacio marítimo. Venezuela ha podido explorar y explotar el delta del Orinoco y el mar frente al delta, pero luego va y le dice que el resto del área no puede ser explotada sin un acuerdo mutuo.

¿Cuál ha sido el costo para Guyana de todo esto?

—Ha sido inmenso. Si se mide el PIB con los criterios habituales, Guyana es el segundo país más pobre del Hemisferio Occidental.