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1.200.000 venezolanos ilegales y legales residen en Colombia

La entidad encargada de manejar a los extranjeros en el vecino país cuenta 1.512.000 turistas y venezolanos que entre 2012 y 2016 entraron legalmente y 55.000 residentes

Venezolanos en Colombia

La crisis económica, política y humanitaria que atraviesa Venezuela ha obligado a que sus ciudadanos emigren a otros destinos, entre ellos Colombia, donde, de acuerdo con un reportaje de la revista Semana, hay 1.200.000 personas tanto legales como ilegales en busca de mejores oportunidades.

“Nadie sabe a ciencia cierta cuántos venezolanos hay en el país. Migración Colombia, entidad encargada de manejar a los extranjeros, cuenta 1.512.000 turistas y venezolanos que entre 2012 y 2016 entraron legalmente y 55.000 residentes. Eso sin contar las 55.000 personas que a diario circulan en las zonas de frontera, especialmente en Cúcuta. Sin embargo, Daniel Pages, presidente de la Asociación de Venezolanos en Colombia, calcula que entre legales e ilegales hay más de 1.200.000 que residen en el país”, reseña Semana.

Testimonios describen la situación de venezolanos de distintos estratos económicos y socioculturales, que trabajan en diversas áreas. Como el de Antonia Vizcaíno, que comenzó a trabajar en un restaurante por 30.000 pesos diarios y con las propinas suman alrededor de 1 millón de pesos mensuales, mucho más de lo que ganaría en su país donde el mínimo no llega a 160.000 pesos. Cada semana les envía a sus padres 70.000 pesos para sostener a su hija que se quedó con ellos en Caracas.

El caso también de Juan Carlos Moreno, de 27 años de edad, hijo de colombianos, pero no tiene pasaporte ni ha podido registrarse lo que lo convierte en un venezolano ilegal. Gana entre 20.000 y 30.000 pesos como latonero y logra enviarles 300.000 pesos al mes a su esposa e hijos. “El problema allá en Venezuela no es tener plata para comprar, sino no tener qué comprar. Un paquete de harina pan cuesta 5.000 bolívares y no dura la semana, un kilo de arroz vale 5.000 y un kilo de carne 7.000 bolívares. Lo peor es hacer cola casi todo el día para conseguir la comida”, señala el reportaje.

Lo cierto es que el acento venezolano se siente en muchos espacios. “Lo que muchos desconocen es que la mayoría de los ‘venecos’, que están llegando por miles en el último año, son en realidad colombianos o sus hijos que emigraron al hermano país en los años setenta atraídos por la riqueza petrolera, o en los años noventa atraídos por los beneficios del chavismo. Según estudios, cerca de un millón de nacionales emigraron a Venezuela durante los últimos 40 años. Aunque el gobierno del vecino país calcula que fueron más de 4 millones”.

Especifica el trabajo de Semana que las cifras oficiales muestran que mientras en 2012 llegaron a Colombia 251.475 personas procedentes de Venezuela, 378.965 hicieron lo mismo en 2015, repartidos entre Bogotá, Medellín, Cartagena, Barranquilla y Bucaramanga.

En 2012 hubo 13.500 y en 2016 la cifra llegó a 67.700 personas. Las solicitudes de cédulas también se han duplicado: han pasado de 7.153 en 2012 a 15.523 en 2016.

“Detrás del retorno de estos ‘colombo-venezolanos’ es evidente una creciente migración que viene a buscar los bienes y servicios inexistentes en el vecino país, a trabajar cortos períodos o a quedarse definitivamente. La mayoría usa trochas para cruzar la frontera y soborna a la guardia para que no sellen sus pasaportes.

Chistian Krüger, director de Migración Colombia, advierte que con el éxodo ilegal sucede como con el tráfico de drogas: se conoce el número de toneladas de estupefacientes incautadas, pero es difícil conocer cuánto salió en realidad.

“Pese a su nueva vida, los venezolanos ilegales en Colombia tratan de no tomarse fotos ni hablar mal del gobierno porque les puede salir caro cuando regresen. Cuando le preguntan si ve una luz al final del túnel, solo dicen: “Solo la veremos cuando Maduro se vaya”.


Las cáscaras de Maduro

La incursión de un grupo de militares venezolanos en el territorio colombiano pudo haber causado un incidente “indeseable”, pero “gracias al prudente manejo” que le dieron la Cancillería y el Ministerio de la Defensa de Colombia no pasó a mayores.

Así lo plantea el editorial del diario El Espectador, de Colombia, en el que se califica la acción militar, no como una imprudencia o un error de un grupo de funcionarios castrenses, sino como una cortina de humo del gobierno de Venezuela para distraer la atención de la crisis que enfrenta y que se hace, cada vez más visible en el ámbito internacional. Señalan que no es casual que se produjera la sorpresiva “incursión”, luego de que el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, presentó su segundo informe acerca de Venezuela y solicitó la activación de la Carta Democrática Interamericana y la suspensión del país del órgano internacional si no toma medidas como la liberación de los presos políticos y la convocatoria a elecciones en un tiempo perentorio.

El editorial plantea que el presidente Juan Manuel Santos debe mantener la cabeza fría y evitar confrontaciones. No caer en lo que califica como “las cáscaras de Maduro”.