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“La luna de miel entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu no va a durar”

Se cree que comenzará una etapa de mayor concordia entre los países y lo que sigue es una síntesis del diálogo con Miller 

Trump y Benjamin

Los mandatarios se reunieron para definir lo que ocurrirá en Medio Oriente los próximos años 

Anticipar qué política adoptará el presidente estadounidense, Donald Trump, puede resultar un acertijo en varios asuntos, pero hay uno donde muchos creían saber la respuesta: su relación con Israel.

La expectativa bastante generalizada es que comenzará una etapa de mayor concordia entre sus países, a partir del primer encuentro oficial que Trump tendrá con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, este miércoles en Washington.

Había varias razones para eso.

Trump prometió en su campaña electoral apoyar decididamente a Israel, vetar "cualquier tentativa" de imponerle decisiones por parte de las Naciones Unidas y hasta mudar la embajada de EE.UU. de la sede económica Tel Aviv a la capital, Jerusalén.

Luego asignó a su yerno y consejero Jared Kushner, un judío ortodoxo que conoce a Netanyahu desde hace años, la tarea de buscar un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos que involucraría a países árabes.

Y este martes, horas antes de la reunión con Netanyahu, un funcionario de alto rango de la Casa Blanca declaró que la paz entre israelíes y palestinos nonecesariamente tenía que involucrar una solución de dos Estados, uno israelí y otro palestino, conviviendo lado a lado.

Un rechazo explícito a la solución de dos Estados sería bienvenido por Netanyahu, pero cambiaría drásticamente décadas de tradición política en EE.UU.

Y antes de que se hicieran públicas esas declaraciones, Aaron David Miller, un exnegociador y consejero en Medio Oriente para gobiernos republicanos y demócratas de EE.UU., le dijo a BBC Mundo que tarde o temprano habrá tensiones entre ambos aliados.

"Sospecho que hay varias razones por las que la luna de miel entre Trump y Netanyahu no va a durar", señala Miller, actual vicepresidente del Centro Wilson en Washington, en diálogo con BBC Mundo.

Y entre las señales que apuntan en ese sentido están las recientes declaraciones de Trump, que le dijo a un periódico de Israel que mudar la embajada de Tel Aviv a Jerusalén "no es una decisión fácil" y descartó que el avance de los asentamientos israelíes en Cisjordania "sea una cosa buena para la paz".

Netanyahu, por su lado, sostuvo el domingo que sería un "error" pensar que EE.UU. e Israel coincidirán completamente de ahora en más.

Lo que sigue es una síntesis del diálogo con Miller en el que el experto ya ponía en duda la sobrevivencia de la solución de dos Estados antes de las explosivas declaraciones de la Casa Blanca.

¿Hasta qué punto este encuentro entre Trump y Netanyahu podría definir lo que ocurrirá en Medio Oriente en los próximos años?

No va a definir Medio Oriente por años. Yo trabajé con media docena de secretarios de Estado republicanos y demócratas, en un par de gobiernos: ningún encuentro individual va a ser determinante para definir una política entera hacia adelante.

Pero este encuentro terminará muy bien porque tanto Trump como Netanyahu quieren demostrar que hubo un cambio radical de política, tono y sustancia desde el gobierno de Obama, y que no hay nada por lo que pelear en este momento.

Ahora, ¿cómo ambos van a llevarse con el tiempo en los temas que importan? ¿Podrán coordinar sus políticas en la búsqueda de una paz israelí-palestina? ¿Qué van a hacer respecto a Irán? Creo que al comienzo habrá una mayor armonía entre los dos. Pero al mismo tiempo, Trump y Netanyahu están sentados en lugares muy diferentes, con muy diferentes conjuntos de expectativas, amenazas y riesgos. Y sospecho que hay varias razones por las que la luna de miel entre Trump y Netanyahu no va a durar.

Creo que con el tiempo habrá tensiones tanto en el tema iraní como el palestino. En este momento es muy difícil decir cuán grandes serán, cuál será el futuro de la política de EE.UU. en cada uno de esos dos temas.

Un actor clave puede ser Jared Kushner, que además de ser yerno y consejero clave de Trump es un viejo conocido de familia de Netanyahu. ¿Podría Kushner resolver este problema, como ha sugerido Trump?

He estado involucrado en este tema por 25 años y nunca vi una situación donde el presidente de EE.UU. presumiblemente controló este tema. (Trump) lo ha dejado en manos no sólo de un miembro de su familia, sino de un consejero personal cercano.

Déjame ser bien claro: no hace ninguna diferencia quién es el mediador, porque el problema entre israelíes y palestinos tiene menos que ver con lo que llamo "el hombre en el medio" y mucho más que ver con lo que los israelíes y palestinos hacen o dejan de hacer. Y sin la voluntad de parte de (el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud) Abbas y Netanyahu para tomar decisiones realmente duras, ni importa quién sea el mediador.

¿Hay alguna posibilidad de que se mantenga la "solución de los dos Estados"? ¿O está muerta en este momento?

No está muerta. Depende del comportamiento de cuatro partes. Israel, los palestinos, estados árabes clave y Estados Unidos. Y en este momento no hay forma de saber. Mi presunción es que va a ser extremamente difícil hacerlo. Pero no descartaría algún progreso si estas cuatro partes están preparadas para tomar decisiones. Solo tengo muy poca confianza en que lo estén.

¿Entonces en este momento la "solución de dos Estados" parece morir?

Ha alcanzado un impasse fundamental. No tiene sentido discutir si está muerta o no, porque se puede traer de vuelta a la vida. Pero eso requiere decisiones fundamentales, y tengo muy poca confianza en que esas decisiones se tomarán.

¿Qué espera entonces para los próximos meses, o en un par de años: habrá finalmente alguna posibilidad de paz o se acelerará la violencia?

Hasta que vea evidencia en el mundo real de que las cuatro partes están preparadas para tomar decisiones serias, no veo posibilidades de progreso.

Este encuentro en Washington ocurre justo después de la renuncia del consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, Michael Flynn, en medio de un escándalo por sus contactos con Rusia. ¿Cómo esta renuncia puede afectar la política de Washington hacia Irán y la región?

Depende de quién reemplace a Flynn. Creo que el gobierno va a endurecer la posición del gobierno de Obama contra Irán, particularmente sobre su comportamiento en la región. Pero la renuncia de Michael Flynn es claramente un golpe para quienes quieren una política de línea dura.

Tenías a alguien que ideológica y políticamente quiere intensificar la presión sobre Irán. El secretario de Defensa, Jim Mattis, puede querer lo mismo. Pero Mattis es una persona mucho más pragmática y sensata. Entonces creo que esto le da al gobierno de Trump una oportunidad para crear una política más efectiva para endurecer su posición hacia Irán, no una imprudente.

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