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Tres poemas de Joaquín Marta Sosa

Estos versos pertenecen a “Memorial de la caída” (Editorial Eclepsidra, Caracas, 2016), el más reciente libro del poeta venezolano 

Marta Sosa

Emiliano Barreto / Archivo

Joaquín Marta Sosa

Provisiones del miedo

Peor es no sentirlo

cuidaren medio de la oscuridad

sin conciencia de su abrazo

sentarte a ver pasar los asesinos

y no imaginarte en el punto de su mira

suponer que para ellos

tu existencia resulta indiferente

Peor es ignorarlo

desconocerlo es peor

mirar alrededor sin percibir las manos hoscas

decididas a pesar de que sean pocas

oír con atención

aunque no seas capaz de distinguir

la amenaza que sisea en la pistola

y otras armas

en el golpe de madera

de las balas

en las voces roncas que se acercan a tu cuello

Peor es no sentirlo

Hechos que titilan uno a uno

por los instantes más sacudidos

de tu cuerpo

Para que no te detenga

tienes que sentirlo

padecerlo a fondo y muy intenso

tomarlo entre tus dientes,

bien adentro masticarlo

dices

pese a lo que duela

salir adelante

si es necesario arrastrando en ti a cada uno

y a ti mismo

el miedo a la muerte desaparece

y no del todo

cuando vivir cuesta demasiado

**

Osadía silenciosa

A lo largo del tiempo

casi podemos entender

que sólo si desbrozas un paisaje,

invisible el tuyo,

tan incierto     tan deshabitado

las penas valen y las alegrías

de otro modo

las manos pulsan pesadillas

caen impasibles

se mantiene frío el corazón

hoy nadie preguntó

pues todos lo sabemos:

en sus comienzos

ya el final abría su presencia

nos quitaron tantas cosas,

dice la pancarta,

que hasta el miedo nos quitaron

diste un paso,

otro te requiere la osadía

y no sólo ése sino todos

apartarse sin peste

aventurarse con los ojos

con los cuerpos

y toda su armadura

sin jamás pedir al cielo

y a nadie y con nada

en cualquier latitud llega diciembre

con sus tierras heladas

y el sol emergiendo de los ríos

para iodo el que lo quiera

en compañía de quienes no lo fueron

los osados se retiran

un triunfo

después de las derrotas

solo puede celebrarse con silencio

**

Copas vacías

Van sus ojos

todas sus miradas

tras los rastros del idolatrado

Cada oreja siente sus rugidos

Cada mano atisba sus zapatos

o sus botas

Para los uniformes multitud de cuerpos

vestirlos del mismo modo para siempre

almas   palabras   rostros

pasos y cabezas

El río pasa

bajan las aguas     se resecan

El idolatrado

en largos soliloquios

resopló sin macerar

órdenes, mandos

circunloquios siempre iguales

ruidos inmutables una y otra hora

Las vestimentas

coloridas,

sucias de arrastrarse tras la sombra

Ahora nada más que sombra

extendiéndose en la noche

Después de años

el vaso se carcome en la rutina

El tiempo nunca absuelve

y nadie aguanta el vacío de las copas

Sin estruendo

todas comenzaron a quebrarse