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Rómulo Gallegos fue considerado para el Nobel de Literatura en 1967

El año en que Miguel Ángel Asturias recibió el máximo lauro de las letras, Jorge Luis Borges también fue uno de sus contrincantes

Rómulo Gallegos

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Rómulo Gallegos fue sugerido por el profesor de historia Lars Gyllensten

Después de 50 años, la lista de nominados al Premio Nobel de Literatura de 1967 se encuentra en la página web de la Academia Sueca. Se reveló así que entre los elegibles estaba Rómulo Gallegos, cuyo nombre figuraba entre otros 70 autores.

El máximo galardón de las letras ese año fue para el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, pero no fueron escasas las nominaciones para las letras hispanas. Otros autores que destacan en el registro son el argentino Jorge Luis Borges, el cubano Alejo Carpentier y el colombiano Germán Pardo García.

Entre los postulados se leen nombres de escritores que lograron obtener el premio en años siguientes, como Pablo Neruda, poeta chileno que lo ganó en 1971, y Samuel Beckett, dramaturgo irlandés que recibió el Nobel de Literatura en 1969.

La nominación de Gallegos fue hecha por el escritor y profesor de historia Lars Gyllensten, quien era miembro de la Academia Sueca, a la cual perteneció desde el año 1966 hasta 2006, y fue presidente del comité de la Fundación Nobel entre 1987 y 1993.

El autor caraqueño escribió novelas como Doña Bárbara, ambientada en la llanura venezolana, y Canaima que se desenvuelve en la selva de Bolívar, obras que hablan de temas propios y retratan la cultura nacional.

Según el crítico literario Kaj Schueler, en 1967 Graham Greene tenía el apoyo del presidente del comité de ese momento, Anders Osteling, quien opinaba que el británico lograba conjugar el ambiente externo con los aspectos misteriosos del mundo interno. También aseguró que Asturias estaba demasiado limitado a la temática revolucionaria, y de Borges dijo que era “muy exclusivo o artificial en su ingenio artístico”, según cita el diario The Guardian.

Pero tres miembros no estuvieron de acuerdo con Osterling y eso le mereció el premio al guatemalteco, autor de El señor presidente y Hombres de maíz. Schuler consideró que esto pudo haber sucedido porque la academia comenzó a orientar su mirada hacia un panorama más global y en la segunda mitad de los sesenta las sociedades occidentales se interesaron por todo lo que estaba fuera de Europa.