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La Paciencia: La enigmática poesía de Héctor Aníbal Caldera

Una mirada crítica a esta novedad de la lírica venezolana: “Vigilia en la desmesura” publicado por Oscar Todtmann editores

Héctor Aníbal Caldera

Kira Karikin

 Héctor Aníbal Caldera

El poemario Vigilia en la desmesura (Oscar Todtmann editores, 2017), de Héctor Aníbal Caldera se caracteriza por una poesía de gran depuración, así como enigmática. Son varios los elementos que hacen de este texto un trabajo muy minucioso en cuanto a su elaboración y la intencionalidad estética. Por un lado, hay un cierto tono críptico, al igual que una (re)presentación de la vivencia en tanto hecho pleno de misticismo. Aquí hay tonalidades más cercanas al misticismo oriental que al de occidente. Por otra parte, hay una hibridez de géneros en este trabajo, aspecto que apunta a darle gran calidez a las texturas del libro.

Sorprende cómo a partir de lo anecdótico, Caldera construye un corpus lírico pleno de preciosismo y donde quedan revelados aspectos inherentes al otro lado de las cosas, a lo indecible y lo invisible. La voz de este poeta es la de un espectador de la realidad que la desmenuza con gran minuciosidad. Hay, si se quiere, un tempo en esta poesía en la que el espacio del alma y el mundo de lo fenoménico devienen en azarosa simultaneidad, una simultaneidad que adrede expresa el poeta. La temporalidad, asimismo, es un tópico importante en este trabajo y en el poemario en tanto totalidad confluyen de modo casi estereoscópico diversidad de planos temporales que comprenden desde la infancia del poeta hasta la actualidad. Hay, además, una mirada de este autor volcada hacia un tiempo otro, un tiempo de lo atávico y más allá de ello a la propia atemporalidad. Vemos así cómo el escritor expresa en su poema “Eco:”

“En espirales acontecen pensamientos

sobrevienen como seres del aire

intercambian vértigos entre las palabras

sin perder el anhelo de ser libres

llevan fragilidad al acertar o desmentir

mientras regresa el fulgor del codiciado sueño

más adelante   las escaleras prístinas

cada escalón marcado sin multitudes

con palpitaciones plenas de deseo

quizá convertidas en destino

Vuelven de nuevo los pájaros a hacer eco

ese canto gravitacional sostenido

alguno se rehace

otros constituyen

vínculos reales”

La mirada de este poeta es honda en el sentido de que percibe a la experiencia vital desde una multiplicidad de aristas, más allá de lo puramente humanístico. Así, su background es la ingeniería y la asesoría organizacional a través de su empresa, Imago Consultores. El poeta, asimismo, ha participado en importantes talleres de poesía con Edda Armas, Armando Rojas Guardia y Cecilia Ortiz. Quizá sea ese amplio background lo que ha redundado en la fina calidez con la que este autor teje las texturas que conforman este trabajo.

Otro de los aspectos resaltantes de esta edición es la presencia de depuradas imágenes fotográficas que, insertas dentro de esta totalidad estética, confrontan al lector con lo abismal; con la infinita hondura de la dimensión del alma. Hay, si se quiere, un cierto matiz surreal en el modo como están presentes estas imágenes en relación con el conjunto del artefacto. De igual manera, la presencia de aforismos que denotan una aguda inteligencia al final del libro y la forma como estos están diagramados deja entrever una gran delicadeza y elegancia estética. La perspectiva desde la cual se ubica este autor es la de lo ontológico y la hondura existencial. Ello se ve con claridad cuando escribe: “No hay tarea aislada, aunque se requiera momentos de soledad. Quizá el error es haber creído que la conciencia está adentro, más bien en el mundo, ese espacio entre las cosas”.

Sin lugar a dudas el trabajo lírico de Héctor Aníbal Caldera apunta a la singularidad, a un tono propio y a la representación de una cotidianidad desde lo enigmático. Propicio resulta entonces cerrar esta brevísima nota con su poema “Atisbo”:

“Dónde distingo la huella del encuentro

soy tenaz para extraviarme

Con sigilo el ánimo anhela humedecerse

pero sigue evasiva la imagen del roce

Me niego a no verte

las miradas esquivas alientan espejismos

una obsesión rodea a mis insectos

un relámpago me hace comer verdades de silencio

Sensaciones íntimas

al palpar árboles

pieles

otras constelaciones   

De nuevo tu boca

Mi intransigencia queda en la piedra”

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Vigilia en la desmesura

Héctor Aníbal Caldera

Oscar Todtmann editores

Caracas, 2017