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“De manera democrática y legítima, cedimos el país a una isla”

Orlando Avendaño, periodista de 24 años, presentó en la librería Lugar Común de Las Mercedes un ensayo en el que pretende explicar cómo se cayó en lo que él denominó como Días de Sumisión

Días de Sumisión

Isabel Thielen

La presentación del lbro en la librería Lugar Común contó con la participación de Armando Coll y Enrique Aristiguieta

Por CRYSLY EGAÑA | @HeeyCrysly

—"¿Quería Fidel Castro aprovecharse de la riqueza venezolana desde un principio? —Por supuesto. Si petróleo es riqueza, petróleo fue la obsesión de Castro”, con esta respuesta de Simón Alberto Consalvi a la pregunta del escritor y periodista Ramón Hernández para su libro Contra el olvido comienza Días de Sumisión, la última obra publicada por la editorial Ígneo.

Días de Sumisión es un ensayo realizado por Orlando Avendaño, periodista de 24 años, quien pretende explicar la injerencia cubana en Venezuela y cómo ha desembocado en la revolución bolivariana.

El periodista consultó más de 150 fuentes, entre las que resaltan las entrevistas al ex guerrillero Douglas Bravo, al general Cliver Alcalá Cordones, al diplomático Diego Arria, Enrique Aristeguieta Gramcko y al general retirado Ángel Vivas.

La obra, prologada por la historiadora María Soledad Hernández, parte de la hipótesis de si Hugo Chávez formó parte de un proyecto de dominación de Fidel Castro. El ensayo está dividido en tres partes: la insurrección, la infiltración y la consolidación, comprendidas entre 1959 y 1994.

“La insurrección” trata sobre la lucha armada y el papel de la revolución cubana durante los enfrentamientos, que involucra el financiamiento y el envío de guerrilleros al país.

Tras el fracaso de la lucha armada surge una alternativa: infiltrar las fuerzas armadas con el objetivo de gestar un movimiento de izquierda dentro del cuerpo castrense, este es el centro del segundo apartado del ensayo.

“La consolidación” reseña los últimos días de los movimientos conspiradores liderados por Chávez.

Avendaño no esperaba que la obra se materializara en un libro: sólo quería graduarse. Tampoco sabía del todo lo que estaba haciendo cuando comenzó la investigación. Al principio, el proyecto de grado fue rechazado, pero gracias al respaldo de Carlos Delgado Flores, su tutor, logró realizarlo. 

Considera que la obra puede tener un valor importante: la historia de Venezuela se ha escrito desde la izquierda, en cambio, él tiene una inclinación ideológica totalmente contraria a la que ha imperado en el país, dijo en entrevista con El Nacional Web durante la presentación del libro en la librería Lugar Común de Las Mercedes. 

Asegura que es importante indicar ciertos responsables porque, a su juicio, hay cosas que no se pueden dejar pasar.

¿Por qué el ensayo se llama Días de Sumisión?

—Yo tenía el nombre antes de comenzar. Días de Sumisión es la consecuencia de todo un proceso. Es lo que vino con la llegada de Hugo Chávez y de algunos mandatarios vinculados al Foro de Sao Paulo: cómo algunos países se sometieron a la voluntad de Castro. A todo eso le llamo días de sumisión y el libro intenta explicar cómo se llegaron a esos días.

¿La injerencia cubana desemboca en la revolución bolivariana originando los días de sumisión?

—Sí. El primer país que cede, la primera victoria de Fidel Castro, es Venezuela con Hugo Chávez. Luego viene Lula Da Silva, Néstor Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa, Michelle Bachelet, Daniel Ortega y Manuel Zelaya. De alguna manera, todo eso fue parte de la intención de Castro de expandirse y al caer Venezuela en 1998, de manera democrática y legítima, cedimos el país. Permitimos que una isla sin ningún tipo de recursos violentara nuestra integridad de forma indirecta, disfrazada y discreta.

—​¿Cuál era el interés detrás de que Venezuela fuera la primera victoria?

—Es estratégico. Además, tiene petróleo, un recurso económico para expandirse. Fidel siempre fue sincero en su propósito de difundir el proceso revolucionario. Lo intentó en África, aquí con el financiamiento a la guerrilla. Al tener dinero se facilita muchísimo. A través de la figura de Hugo Chávez pudo comprar voluntades en toda la región por el petróleo, sin la necesidad de realizar otra vez la guerra de guerrillas.

¿La construcción de una memoria histórica colectiva del país es importante para entender lo que sucede en Venezuela y encontrar su posible solución?

—Sí, completamente. La percepción general que ha existido sobre ciertos capítulos de la historia ha permitido que esto se diera.

Tener una visión distorsionada de ciertos eventos, genera reacciones como las que tienen algunas personas que intentan reivindicar la figura de Marcos Pérez Jiménez. Hay que tener un acercamiento claro y transparente a los hechos.

¿La revolución bolivariana trajo consigo una forma de ver la historia? Por ejemplo: ya no se habla de 40 años de democracia, sino de “la cuarta”

—Eso de “la cuarta”, que se dice con desdén, se trata de una ingratitud con todo el sistema democrático, de unos valores que desechamos. Hay un desprecio por esa época. La democracia de Venezuela era una democracia imperfecta pero arquetípica y la despreciamos como si no hubiera servido para nada.

¿Los 40 años de democracia han sido menospreciados?

—Sí. Hubo un rechazo. Eso fue lo que permitió que en la década de 1990 abrazaran a alguien como Chávez o que él en un alzamiento militar intentara asesinar a la familia presidencial y recibiera el apoyo de más del 70% de la población. Había un desprecio al sistema democrático.

—​¿El libro demanda una segunda parte?

—Sí, me lo han dicho. El problema es que todavía lo estamos padeciendo. No sé si desde el punto de vista histórico, pese a que yo no pretendo usurpar el puesto de historiador, sino que realicé fue una investigación periodística sobre la historia, no sé si sea pertinente tratar algo que no ha terminado. Da para una segunda parte, pero todavía no.

Avendaño espera que su obra trascienda y abra el debate sobre la Venezuela contemporánea.

"Ya está publicado. Ya anda por ahí. Ahora sólo espero que prospere de la mejor manera, que Días de Sumisión se convierta en un aporte importante al debate sobre uno de los temas más intensos y esenciales de nuestra historia contemporánea. Es un drama que se ha apartado. Lo único que quiero con este trabajo es que eso se discuta, que se hable abiertamente", expresó el autor.