Entretenimiento

La libertad de los géneros

“Liberándose de la tiranía de los géneros y otros ensayos sobre minificción” es una investigación detallada de Violeta Rojo, publicada en 2015 por la Editorial Micrópolis. Reúne diversos artículos, reseñas y ensayos sobre la ficción breve vistos desde el ojo analítico de la autora venezolana 

Violeta Rojo

Siempre he pensado que las etiquetas formales meten en camisas de fuerza algunas ideas, planteamientos y toda suerte de géneros en cualquier rama de las artes. Salir de esos esquemas cerrados podría traducirse, en algunos casos, como un acto de rebeldía que implica un ejercicio de libertad intelectual. A este acto redentor nos invita Liberándose de la tiranía de los géneros y otros ensayos sobre minificción (Editorial Micrópolis: Lima, 2015), la más reciente publicación de Violeta Rojo, cuyo trabajo de años la ha reconocido como una de las investigadoras y ensayistas más importantes del género breve.

En este libro, Rojo demuestra no solo su fina capacidad para la investigación del género que ha estudiado durante mucho tiempo, sino también la elegante prosa con la que distingue el trabajo de otros autores y que ella se toma la tarea de leer, estudiar y valorar en su justa medida; asunto que la califica como una de las críticas más sagaces y agudas de la minificción venezolana y otros espacios de la geografía hispanoamericana. Y, justamente, este libro apunta hacia los diversos artículos, reseñas y ensayos sobre el género brevísimo: desde algunos autores, teorías, disertaciones y discusiones en general.

En un primer acercamiento, nos encontramos con un previo que hace la propia autora, un poco para aproximarnos a la variopinta temática (aunque todos los textos sean sobre minificción, la variedad de temas vinculados a este género sorprende) y advertirnos que todo lo que encontremos no está sujeto a reglas fijas, a certezas inquebrantables; muy por el contrario, la única certeza en este libro es, precisamente, saber que daremos un paseo por ideas y teorías que no están fijadas a la rigidez que suele concebirse en algunos postulados teóricos desde la academia. Si en algo es honesta Violeta Rojo es esencialmente en la flexibilidad de sus posturas, cuyos fundamentos no están cimentados en planteamientos inamovibles. La siguiente afirmación así lo sostiene: “Ahora ya no tengo certezas, la única que me queda es que hay textos más breves que lo habitual”.

Pero Rojo también es honesta y directa para decir ciertas verdades amargas, esas que a veces nos cuesta digerir. Liberándose de la tiranía se compone de aquellas incertidumbres y estas libertades osadas. En una primera sección, cuyo nombre designado por Rojo es “Largos y cortos sobre la minificción”, se reúne un conjunto de textos teóricos sobre la minificción, entre los cuales podemos encontrar ponencias, ensayos, artículos, prólogos, capítulos de libros, etc., que dan cuenta de buena parte del trabajo de hormiguita hecho por esta investigadora y escritora venezolana. Cada texto, más que decir algo sobre el género, representa un acercamiento a su estudio, una manera de mirarlo desde varias aristas.

Así tenemos textos como “Minicuentos y textos breves en la literatura venezolana del siglo XX”, cuyo centro gira en torno a una ponencia presentada en el I Congreso Internacional de Minificción, organizado por Lauro Zavala en México, en el año 1998; para entonces, Rojo todavía llamaba minicuentos a estos textos breves. O, “Prólogo a la Minificción en Venezuela”, cuyo contenido está referido a la primera antología de la minificción venezolana, publicada en Bogotá en 2004, y que además fue escrito por Rojo cuando en Venezuela se pasaba por una huelga general que se sostuvo durante dos meses.

Otro texto indispensable en este libro es el que da título al libro del que aquí nos ocupamos: “Liberándose de la tiranía…”, una ponencia presentada en el V Congreso Internacional de Microficción (Suiza, 2006). También corresponde mencionar a “Introducción a Mínima expresión: una muestra de la minificción venezolana”, con la cual se prologa una estupenda antología de autores venezolanos, y que es referencia obligatoria para cualquier estudioso del género brevísimo en nuestro país.

La segunda sección de Liberándose de la tiranía, llamada “Brevísimos textos sobre libros breves”, contiene reseñas, contratapas y presentaciones de libros de autores y publicaciones enmarcados en el género minificcional. Así, nos encontramos con notas, breves pero muy bien escritas, de libros como Cosas de niños, de Carlos Leáñez Aristimuño; Ciento breve, de Karl Krispín; Vértigo verbal de un suicida reincidente, de Alejandro Bentivoglio;Cuentos de ánimas y lugares perdidos, de Miguel Gomes, entre otros libros y autores.

Recorrer este libro es toda una iniciativa que merece ser explorada con detenimiento y cautela, tal como lo amerita el estudio de la brevedad; tal como merece ser estudiado uno de los géneros más versátiles y discutidos de finales de siglo pasado y de este que llevamos encima. Violeta Rojo asume su papel de investigadora, se desdice en algunas de sus afirmaciones anteriores (lo que el mismo Raúl Brasca plantea en el prólogo como un asunto de honestidad intelectual); pero, más que eso, se compromete como toda una artífice en los asuntos de este género y consciente de su única certeza: la de saber que es la brevedad la única fórmula inmóvil en esta hecatombe cognoscitiva llamada minificción.

Siempre he pensado que las etiquetas formales meten en camisas de fuerza algunas ideas, planteamientos y toda suerte de géneros en cualquier rama de las artes. Salir de esos esquemas cerrados podría traducirse, en algunos casos, como un acto de rebeldía que implica un ejercicio de libertad intelectual. A este acto redentor nos invita Liberándose de la tiranía de los géneros y otros ensayos sobre minificción (Editorial Micrópolis: Lima, 2015), la más reciente publicación de Violeta Rojo, cuyo trabajo de años la ha reconocido como una de las investigadoras y ensayistas más importantes del género breve.

En este libro, Rojo demuestra no solo su fina capacidad para la investigación del género que ha estudiado durante mucho tiempo, sino también la elegante prosa con la que distingue el trabajo de otros autores y que ella se toma la tarea de leer, estudiar y valorar en su justa medida; asunto que la califica como una de las críticas más sagaces y agudas de la minificción venezolana y otros espacios de la geografía hispanoamericana. Y, justamente, este libro apunta hacia los diversos artículos, reseñas y ensayos sobre el género brevísimo: desde algunos autores, teorías, disertaciones y discusiones en general.

En un primer acercamiento, nos encontramos con un previo que hace la propia autora, un poco para aproximarnos a la variopinta temática (aunque todos los textos sean sobre minificción, la variedad de temas vinculados a este género sorprende) y advertirnos que todo lo que encontremos no está sujeto a reglas fijas, a certezas inquebrantables; muy por el contrario, la única certeza en este libro es, precisamente, saber que daremos un paseo por ideas y teorías que no están fijadas a la rigidez que suele concebirse en algunos postulados teóricos desde la academia. Si en algo es honesta Violeta Rojo es esencialmente en la flexibilidad de sus posturas, cuyos fundamentos no están cimentados en planteamientos inamovibles. La siguiente afirmación así lo sostiene: “Ahora ya no tengo certezas, la única que me queda es que hay textos más breves que lo habitual”.

Pero Rojo también es honesta y directa para decir ciertas verdades amargas, esas que a veces nos cuesta digerir. Liberándose de la tiranía se compone de aquellas incertidumbres y estas libertades osadas. En una primera sección, cuyo nombre designado por Rojo es “Largos y cortos sobre la minificción”, se reúne un conjunto de textos teóricos sobre la minificción, entre los cuales podemos encontrar ponencias, ensayos, artículos, prólogos, capítulos de libros, etc., que dan cuenta de buena parte del trabajo de hormiguita hecho por esta investigadora y escritora venezolana. Cada texto, más que decir algo sobre el género, representa un acercamiento a su estudio, una manera de mirarlo desde varias aristas.

Así tenemos textos como “Minicuentos y textos breves en la literatura venezolana del siglo XX”, cuyo centro gira en torno a una ponencia presentada en el I Congreso Internacional de Minificción, organizado por Lauro Zavala en México, en el año 1998; para entonces, Rojo todavía llamaba minicuentos a estos textos breves. O, “Prólogo a la Minificción en Venezuela”, cuyo contenido está referido a la primera antología de la minificción venezolana, publicada en Bogotá en 2004, y que además fue escrito por Rojo cuando en Venezuela se pasaba por una huelga general que se sostuvo durante dos meses.

Otro texto indispensable en este libro es el que da título al libro del que aquí nos ocupamos: “Liberándose de la tiranía…”, una ponencia presentada en el V Congreso Internacional de Microficción (Suiza, 2006). También corresponde mencionar a “Introducción a Mínima expresión: una muestra de la minificción venezolana”, con la cual se prologa una estupenda antología de autores venezolanos, y que es referencia obligatoria para cualquier estudioso del género brevísimo en nuestro país.

La segunda sección de Liberándose de la tiranía, llamada “Brevísimos textos sobre libros breves”, contiene reseñas, contratapas y presentaciones de libros de autores y publicaciones enmarcados en el género minificcional. Así, nos encontramos con notas, breves pero muy bien escritas, de libros como Cosas de niños, de Carlos Leáñez Aristimuño; Ciento breve, de Karl Krispín; Vértigo verbal de un suicida reincidente, de Alejandro Bentivoglio;Cuentos de ánimas y lugares perdidos, de Miguel Gomes, entre otros libros y autores.

Recorrer este libro es toda una iniciativa que merece ser explorada con detenimiento y cautela, tal como lo amerita el estudio de la brevedad; tal como merece ser estudiado uno de los géneros más versátiles y discutidos de finales de siglo pasado y de este que llevamos encima. Violeta Rojo asume su papel de investigadora, se desdice en algunas de sus afirmaciones anteriores (lo que el mismo Raúl Brasca plantea en el prólogo como un asunto de honestidad intelectual); pero, más que eso, se compromete como toda una artífice en los asuntos de este género y consciente de su única certeza: la de saber que es la brevedad la única fórmula inmóvil en esta hecatombe cognoscitiva llamada minificción.