Entretenimiento

Caupolicán Ovalles, grosso modo

Como investigador histórico, Ovalles destacó por el rescate y reconstrucción del archivo heredado de su abuelo –el farmaceuta Víctor Manuel Ovalles– renombrado por Pablo Neruda La gran papelería del mundo

Caupolicán Ovalles
Por Miguel Chillida

Caupolicán Ovalles (Guarenas, 1936; Caracas, 2001) fue una de las voces fundamentales de la cultura venezolana en la segunda mitad del siglo XX. Tras la muerte de su padre, estudió en el internado salesiano de Los Dos Caminos y se graduó de bachiller en el liceo Andrés Bello.

Como periodista publicó artículos y entrevistas sobre diversos temas en el diario La Esfera, bajo el seudónimo de Gustavo Manrique. Asimismo, participó activamente en torno al diario El Nacional, donde Juan Liscano le publicó, en 1958, su primer poema en el Papel Literario, e incluso llegó a publicar una entrevista a Ernesto Cardenal para la revista CAL, dirigida por Guillermo Meneses.

Como investigador histórico, Ovalles destacó por el rescate y reconstrucción del archivo heredado de su abuelo –el farmaceuta Víctor Manuel Ovalles– renombrado por Pablo Neruda La gran papelería del mundo. De esta faceta de investigador histórico se producirán diversas e importantes exposiciones, acompañadas con textos de su autoría, pero también una intensa relación de amor y odio con Venezuela, la cual se expresa en libros como su novela Yo Bolívar Rey, o en su brillante libro de Conversaciones en la Ahumada, sostenidas con Carlos Andrés Pérez en 1996.

En su relación con la política podría mencionarse su amistad con Moisés Moleiro y Bayardo Sardi, al iniciar sus estudios de Derecho en la Universidad Central de Venezuela. Por miedo a su implicación contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez su familia lo envía a finalizar sus estudios en Salamanca. Más adelante, sin embargo, Ovalles participará en la fundación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y será Padre de la Patria en ese negativo o parodia del país que fue La República del Este. 

Como poeta es casi imposible olvidar ese emblemático ataque a Rómulo Betancourt, ¿Duerme usted, señor presidente?, no solo por su postura ante la coyuntura histórica de la naciente democracia, sino por renovar las convenciones del pensamiento poético y sus formas. Sin embargo, Ovalles dejó una sólida obra marcada por una voz oscilante entre la ebriedad y la lucidez, y que abarca, en poesía, nueve títulos compilados en la recientemente publicada antología En (des)uso de razón.

De igual manera, formó parte de las agrupaciones literarias Sardio, El techo de la ballena, La pandilla Lautrémont, Sol cuello cortado y La República del Este, en las cuales tuvo un papel activo que influiría sobre la indisoluble confluencia de su vida y obra.

Tampoco conviene dejar fuera de este listado su incursión en la narrativa infantil, con títulos célebres y sin duda recordados como El pumpá volador de Armando.

Por estas y otras razones rendimos homenaje a Caupolicán Ovalles, leyendo en él parte del testimonio de una época.