Sociedad

Mario Moronta envió cartas a obispos amenazados por Maduro

El obispo de San Cristóbal consideró que los acusados nunca promovieron el odio, sino que el gobierno no comprendió la densidad del mensaje

Monseñor Mario Moronta Rodríguez

Mario Moronta, obispo de San Cristóbal, se solidarizó con su homólogo en San Felipe, Víctor Hugo Basabe,  y el arzobispo de Barquisimeto,  Antonio López Castillo, al ser amenazados por el presidente Nicolás Maduro, de adelantar investigaciones en su contra.

“Queremos hacerte llegar nuestra expresión de fraterna comunión y solidaridad ante las amenazas que has recibido del Presidente de la República. Todo debido a la valiente y sentida homilía que dirigiste con ocasión de la fiesta de la Divina Pastora, en Barquisimeto. Consideramos que su contenido se corresponde con la realidad y en la perspectiva profética de la Iglesia. Compartimos tus reflexiones”, escribió Moronta a ambos, mediante cartas.

Moronta consideró que los acusados nunca promovieron el odio, sino que el gobierno no comprendió la densidad del mensaje. “Se te acusa de promover el odio y la violencia. Es lógico que quienes lo hacen no han entendido la densidad del mensaje que brota del Evangelio. Sin embargo, los riesgos del profeta deben ser asumidos con la fe y la decisión de saber que se actúa en el nombre del Señor”.

El obispo aseguró que sus colegas no están solos y responsabilizó a las autoridades de su integridad.

”Queremos ratificarte nuestra comunión fraterna y que no estás solo. Tú y tu Iglesia de San Felipe están presentes en nuestra oración y en nuestro compromiso de anunciar el evangelio de Jesús liberador. Puedes contar con todos nosotros. Es hora de mostrar que no somos una simple red de hermanos y de acción social: somos todos hermanos convocados por el Espíritu para dar razón de nuestra fe. Desde San Cristóbal, San Felipe, su Obispo, presbiterio y fieles, sienta, que somos uno en el Señor Jesús. Responsabilizamos a las autoridades del país sobre lo que pueda acontecer con ustedes”, prosigue la carta.

Finalmente, el miembro eclesiástico bendijo a Basabe y a López.