Histórico

Tres poemas de José Carlos Llop

La tentación del geómetraSoy de las letras pero amo la geometría:el rombo de Machaelis, los hemisferiosde las nalgas y su elipsis sagrada,la abultada perfección de la vulvao la curva del empeine, que adoro,como la línea que cruza el envésde la rodilla, o la inclinada tangentede la nuca. Amo las esferascomo albaricoques o ciruelas,la bahía entre cuello y hombro,los suaves arroyos del interiorde las muñecas y el esplendordel Bósforo entre los muslos,con Estambul al fondo y Asia,detrás. Porque soy de letrassé, que la oculta tentacióndel geómetra es la geometría:trazar las cartas marítimassobre una piel desconocida,detenerse en la tensaparábola del pezón,marcar las coordenadasy sus límites y saber del calortropical de sus puertos,donde los pájaros blancossurgen de los manglaresy alzan, cantando, el vuelo:última magia de la simetría. PadreLa tarde desciende como una garza en el lagoy me gustaría que tú y yo, compartiendoun paquete de tabaco, charláramos ahorade lo que ya no te puedo preguntar.Cuándo, por ejemplo, descubriste a san Pablo,la fecha en que se construyó el velódromo,tus sesiones de esgrima en la Academia,o lo que sentiste aquella tarde de ventiscaal perderte en la nieve. Qué tiendas mirabascamino del colegio, cómo recuerdas a tu padre,las madrugadas de pesca con tu hermano,o qué pensaste la mañana en que Madrid,año infausto de 1936 (tú ibas de uniforme),te dispararon. No es la tarde que cae sino yoel paciente tendido ?como un poema de Eliot?por el éter de una memoria que no tendré.Quisiera que me contaras quién te hacíalos impecables trajes de tu juventud,tus días de guerra en el Guadarrama,o si algún momento conociste el miedo.Que me hablaras del instanteen que te presentaron a mi madre y supiste,o en cómo vuestro amor cambió,como todas las cosas cambian en el tiempoque nos dan. Nada puedo recuperarde lo que ya no es, las moscas en Xaouen,la nieve en la frontera, tu sentido de la entereza,los silencios?. Esta es mi herencia ahora:el silencio donde fumo un cigarrillocomo si rezara una oración donde te encuentroy sonríes de nuevo y me pasas la mano por el pelo. El tiempo de los poetasLos poetas nombran el mundoy así renace en cada poema.Conocen el desierto y las estrellas,pisan la nieve virgen en posde un ave albina o un oso blanco.La verdad los ilumina sin que sepan.Navegan en el barco de Ulises,comparten su lecho con Helenay no temen el grito de Aquiles. Nadie sino ellos conoce su secreto.Caen ciudades, reyes, civilizaciones.Mueren lenguas y escrituras;como el amor mueren.Y como el amor permanecenlos poetas en el tiempo:un tiempo que nunca les pertenece,aunque sean ellos quienes lo crean.