Histórico

Poemas de Jacqueline Goldberg

Zdzislawa Bogusz¿Cómo nos sentíamos? Esa no es una pregunta,es un dolor. Ania Fuchs de HorszowskiEn la espera, a mi lado, en el piso,había un bebé,un bebé envuelto en sábanas. No lloraba.Vivía pero no lloraba. Me mandaron a recogerlo,se sabía que iba a morir. Las madres jóvenes dejaban a los bebés,pensando que quizás otros los recogerían.Pensando salvar su vida.¿Pensaban? Tuve a ese bebé en mis brazospor algunos minutos, no muchos.No lloraba, no vi su rostro.O quizá lo vi, no recuerdo. Luego llegó un Gestapo,dijo que devolviera el bebé al piso.No se cómo pude. Trudy Mangel de SpiraTenía los dedos del pie congelados.Para evitar más infección?o para torturarme?me los cortaron sin anestesia.Grité.Me taparon la boca para que no gritara más. La herida pasó mucho tiempo abierta. El dolor constantese ha convertido en parte de mi vida. Hay noches en las que la sábaname pesa sobre los muñones. El dolor es tan parte de mí,que no imagino cómo puede alguienandar por el mundo sin dolor. Justyna Rozenbnit de GoldsztajnVeíamos llegar transportescon niños en cochecitos,madres, abuelos.Los encerraban en una barraca.No sabían que los iban a matar. Veíamos humo,el olor terrible del humo negro.El cielo negro. Abraham  SpiegelEn aquellas caminatas entre campo y campo,al que no podía andar lo mataban. Mi amigo cayó.Yo lo cargaba.Lo cargaba y caminaba.Caminaba mientras lo cargaba.Se caía y lo levantaba. Sabía que no debía abandonarlo. Pero ni él ni yo pudimos más. Se cayó,no lo cargué,no caminamos.No pude más. Seguro lo mataron. Moric DümApareció un soldado húngaropara inspeccionarnos. Me pidió que limpiara sus botas.Las limpié.Cuando lo miré, me dio mucha lástima:tenía ojos de buey. Francoise Bielinski de SitzerDespués de la guerrairme a dormir era terrible. Cerraba los ojos y solo veía flores,flores, flores. Flores mórbidas. Verónica Hollo de DeustchUna vez mi madre me mandó a buscar pan.De regreso encontré un periódico,me senté a leerlo y a comer. Empezaron a llegar gansos,le di un poquito a uno, a otro, a otro.Y cuando me di cuenta, casi no había pan. Era el pan de toda la semana.