Histórico

Un poema de Antonio Colinas

Fe de vida     Esperar junto a este mar en el que nacieron las ideassin ninguna idea. (Y así tenerlas todas.)Ser solo la brisa en la copa del pino grande,el aroma del azahar, la noche de las orquídeasen las calas olvidadas.         Solo permanecer viendo el ave que pasay no regresa; quedaresperando a que el cielo amarilloarda y se limpie con los relámpagosque llegarán saltando de una isla a otra isla.O contemplar la nube blancaque, no siendo nada, parece ser feliz.Quedar flotando y transcurriendo de aquí para allá,sobre las olas que pasan,como remo perdido.O seguir, como los delfines,la dirección de un tiempo sentenciado.       Ser como la hora de las barcas en las noches de enero,que se adormecen entre narcisos y faros.Dejadme, no con la luz del conocimiento(que nació y se alzó de este mar),sino simplemente con la luz de este mar.O con sus muchas luces:las de oro encendido y las de frío verdor.O con la luz de todos los azules.    Pero, sobre todo, dejadme con la luz blanca,que es la que abrasa y derrota a los hombres heridos,a los días tensos, a las ideas como cuchillos.Ser como olivo o estanque.Que alguien me tenga en su manocomo a puñado de sal.O de luz.    Cerrar los ojos en el silencio del aromapara que el corazón ?¡al fin!? pueda ver.Cerrar los ojos para que el amor crezca en mí.Dejadme compartiendo el silencioy la soledad de los porches,la hospitalidad de las puertas abiertas; dejadmecon el plenilunio de los ruiseñores de junio,que guardan el temblor del agua en las últimas fuentes.Dejadme con la libertad que se pierdeen los labios de una mujer.