Histórico

Un poema de Alejandro Zambra

Mudanza, IIElla viaja largas horas y no llega a su destino,Hay carteles con su nombre, hay personasQue esperaban un encargo y ella viaja largashoras y no llega y eso fue todo; fue la mano,no era yo quien saludaba, fue la sombrano era yo quien se esconndía en los andenesinteriores y pedía urgentemente que bajaranel volumen: ella viaja largas horas, haycarteles con su nombre, le bajaron elvolumen al zumbido, muchas veces losaviones o los buses se detienen por unrato y acumulan combustible mientrascenan o comentan los efectos especialesy las manos enfundadas se alocaron.Le bajaron el sonido a los motoresPero vienen enseguida según dicenY comentan quienes miran los recuadrosDe la prensa o revuelven con sus ojosLa cerveza. Ella duerme mientras pasanLa frontera, nunca supo que trajerondesayuno que ahora mismo cruzaránla turbulencia, no era yo quiensaludaba atentamente quien pedíaque llenaran el estanque hasta el rebalseporque en días como estos no se puede?no se debe? hacer promesas en el aireno conviene ravisar la borra espesadel café ni grabar las inicialesen un libro que más tarde sedesfonda en la memoria; o en pizarrascon pulmones que exasperan lasseñales que se borra según dicen queno vino, que ella duerme todavía sin saberque cruzarán la turbulencia, ella viajatan tranquila sin llegar a su destino,hay personas que esperaban concarteles, con pizarras, no era yoquien saludaba atantamente conlas cejas hacia el fondo ennegrecidode personas que comentan las escenasprincipales mientras llegan los encargoslas maletas, los pulmones, los zumbidos,los carteles, el destino y las cervezas.